
La noche eterna del Baby’O, presentado la noche del viernes en ese antro, cuenta la historia, anécdotas y apuntes sociales sobre la icónica disco, la que fuera la más glamorosa de América Latina
Acapulco, Guerrero, 24 de noviembre de 2025. La presentación del documental La noche eterna del Baby’O en esa discoteca el pasado viernes se convirtió en una nostálgica celebración de un Acapulco ya ido, pero que se niega a desaparecer del todo gracias a la resiliencia, solidaridad y tesón del acapulqueño por sostener activa y productiva a la ciudad.
Producido por la división de Noticias de Televisa, N+, la película hace una revisión de la historia de esa icónica discoteca, de su fama allende fronteras y de las personalidades que la frecuentaban, pero también incluye algunos apuntes sociales que han formado parte de la historia, tanto del antro como de la ciudad.
Un centenar de invitados asistieron a la proyección de la obra dirigida por Emilio Maillé.
Así, el antro reconocido por su ambiente de excesos báquicos y pachangueros, se convirtió durante una hora y 54 minutos en una sala de cine, sin las rafagueantes luces y los altos decibeles de su equipo de sonido a los que muchos de los asistentes fueron asiduos en sus años mozos.
El documental menciona cómo en 1976 Eduardo Césarman y Rafael Villafañe crearon el concepto que en sus primeros meses no levantó hasta que comenzaron con sus estrambóticas fiestas que incluían champagne gratis para los asistentes.
A partir de 1977 Baby’O se convirtió en destino obligado para los jet-setters quienes se convirtieron en sus voceros que se encargaron de regar la fama de la disco acapulqueña.
Liz Taylor, Michael Jackson, Sylvester Stallone, Farrah Fawcett, Lynda Carter, Rod Stewart, Brooke Shields, Bono y muchos más.
Además de los icónicos artistas mexicanos como Luis Miguel (ligado muy cercanamente a Acapulco y a la discoteca), Verónica Castro, Emmanuel, Cristian Castro, las integrantes de Flans y otros más.
Mención especial merece la fiesta privada del cumpleaños número 41 de Juan Gabriel, en 1991, al que asistieron todos sus amigos y las intérpretes de sus canciones: Rocío Dúrcal, Daniela Romo, Ana Gabriel, Lucha Villa y hasta Lola Beltrán, en una noche amenizada por la gran cantante estadunidense de jazz, Etta James.
Todas las anécdotas e historias que forman parte del universo de Baby’O son revisados: desde la vez que no dejaron pasar a la princesa Estefanía de Mónaco –porque iba con sandalias– y al dueño del antro neoyorquino Studio 54, hasta el uso de drogas suaves.
El documental va más allá al presentar los videos del incendio provocado en 2021 por miembros del crimen organizado, un rápido acercamiento a la realidad del entorno a la que le daban la espalda los famosos que lo frecuentaban; otro incendio, este sí accidental, había ocurrido en 1999.
Sin embargo, la cinta cuida de no ahondar en dos casos espinosos sobre la violencia ocurrida dentro del antro o en sus alrededores: el asesinato de Marco Hernández Albarrán, hijo de Salvador El Capi Hernández, quien era el director de Tránsito municipal, a cargo de supuestos guardaespaldas de uno de los hijos del presidente Miguel de la Madrid, luego de un pleito adentro de la disco.
El otro caso fue el asesinato de un escolta de Mario Moya Ibáñez, hijo de Mario Moya Palencia, el poderoso secretario de Gobernación de Luis Echeverría y quien fungía entonces como embajador en Italia.
También se mencionan los momentos en que los dueños pensaron en cerrar el Baby’O, como parcialmente ocurrió tras el incendio provocado por tres hombres armados.
Fue después de la pandemia del Covid, que trajo una baja del turismo a nivel mundial, así como los azotes de los huracanes, Ingrid y Manuel y Otis.
Y aquí el director resalta la voluntad de los trabajadores de Baby’O (que no es otra que la voluntad de todos los acapulqueños) de no dejar caer el negocio.
Se muestra cómo los empleados reconstruyeron gran parte del lugar tras los incendios y huracanes. Por eso cada vez que aparecían en el documental se escuchaban los aplausos de los asistentes, muchos sus familiares.
Ese agradecimiento implícito a la resiliencia acapulqueña, fue uno de los emotivos detalles del documental.
A la presentación asistieron uno de los fundadores de Baby’O, Eduardo Césarman; el que fue gerente y director general, Carlos Pietrasanta; la chef, Susana Palazuelos, los periodistas Danielle Dithurbide y Eduardo Salazar, entre otras personalidades.
Juan Carlos Moctezuma R.


