18 mayo,2026 8:08 am

Destacan legado político de Bertoldo Martínez Cruz en homenaje a diez años de su muerte

 

Cruz Grande, Guerrero, a 18 de mayo de 2026.- Políticos y activistas rindieron un homenaje este sábado al luchador social Bertoldo Martínez Cruz, a una década de su muerte, destacando su legado en la izquierda guerrerense, en la defensa de los derechos humanos, la promoción de los derechos de los pueblos indígenas y la liberación de los presos políticos.

En el acto realizado en el Zócalo de Cruz Grande, de donde era nativo Bertoldo Martínez Cruz, médico de profesión, dirigente del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), fallecido el 6 de mayo de 2016, participaron las aspirantes a candidata a gobernadora por Morena, senadora Beatriz Mojica Morga y diputada local Guadalupe Eguiluz Bautista, así como el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Javier Saldaña Almazán.

También la hija de Lucio Cabañas y representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Micaela Cabañas; el presidente del Movimiento Nacional por la Esperanza, René Bejarano Martínez; el alcalde del municipio Ñuu Savi, Donaciano Morales Porfirio; el sobreviviente de El Charco, Efrén Cortés Chávez, y la ex diputada federal Rosario Merlín García.

Uno de los primeros discursos fue de Eguiluz Bautista, quien se fue antes de que concluyera el acto, iniciado a las 10 de la mañana y que se alargó más de dos horas, donde contó que conoció Martínez Cruz en la conformación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en su antecedente en el Frente Democrático Nacional (FDN) para las elecciones presidenciales de 1988, en las primeras luchas electorales en 1989 y el desalojo violento de los ayuntamientos tomados en marzo de 1990.

Destacó su activismo en el Movimiento 6 de Marzo, para apoyar a los campesinos en la demanda de fertilizante, la tortura que recibió en la cárcel y su involucramiento por la presentación de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014, entre otras causas por las que luchó. “Nunca buscó un cargo”, subrayó la diputada local morenista.

Bejarano Martínez afirmó que Martínez Cruz fue perseguido “porque en este país, los hombres honestos suelen resultar peligrosos, porque el poder teme más a un campesino consciente que a 100 discursos vacíos, porque Bertoldo no aprendió jamás el idioma de la rendición”.

Mojica Morga indicó que Martínez Cruz lideró la lucha “para abrir el camino que llevó a la democracia. Él no murió, se volvió un guía de un movimiento de izquierda que tiene muchas tareas, porque casi todas las causas siguen vigentes y tenemos que seguir en la lucha”.

Morales Porfirio recordó que Martínez Cruz luchó contra la violación de los derechos humanos de los indígenas y aseguró que el doctor estaría feliz por la creación del municipio Ñuu Savi, conformado de comunidades pertenecientes a Ayutla.

Pidió a los aspirantes a gobernador retomar el principio por el que luchó el homenajeado, de “la congruencia entre lo que decimos y hacemos, porque a veces el poder nos transforma, el poder nos cambia en todo”.

Martínez Cruz fue detenido el 3 de febrero de 1997, tras su activismo por la masacre de Aguas Blancas y fue acusado por el gobierno de pertenecer al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). Estuvo en el penal de Las Cruces y el 6 de noviembre de 1999 fue trasladado al penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, donde conoció al narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán, pasaje incluido en algunos discursos del evento del sábado. Salió libre el 6 de abril de 2000.

Cortés Chávez, quien también fue trasladado a Puente Grande junto con su compañera sobreviviente de El Charco, Érika Zamora Pardo, y el dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), el finado Benigno Guzmán Martínez, dijo que en la cárcel comprendió “el valor humano que tenía este personaje, que entregó su vida a la lucha por la democracia, por la defensa de los derechos humanos y la reivindicación de los pueblos originarios y los pueblos afro”.

Micaela Cabañas contó que conoció a Martínez Cruz por su solidaridad tras el asesinato de su madre Isabel Ayala, el 3 de julio de 2011, en Xaltianguis, Acapulco, “ese señor flaco, costeño, me echó el brazo, ‘no te agüites, aquí vas a estar bien con nosotros’. Fue la primera vez que yo sentí la protección de alguien que no conocía en persona, pero que me estaba brindando todo su cariño, toda su protección en un momento donde yo más lo necesitaba”.

Merlín García dijo que el dirigente social “fue el ejemplo, la motivación de muchos de nosotros para luchar por la democracia, para luchar por los que menos tienen. Para luchar por los desvalidos, por los que se les violenta los derechos humanos, por los presos políticos, por las madres solteras, por las mujeres violentadas”.

Saldaña Almazán, de quien se destacó su apoyo para que Martínez Cruz recibiera hemodiálisis en la última etapa de su vida, afirmó que el homenajeado fue “uno de los luchadores sociales más limpios, más emblemáticos que he conocido en mi vida” y adelantó que llevará la propuesta de que el campus de Cruz Grande lleve su nombre, preguntando primero a las decenas de alumnos que acudieron al evento, la mitad de los más de 100 asistentes.

Participaron el hijo del homenajeado, Javier Martínez Rosario, quien agradeció a los asistentes, y la hija del asesinado líder de la Unión Popular (UP) de Iguala, Arturo Hernández Cardona, Soledad Hernández, quien habló de la amistad de su padre con Martínez Cruz.

El presídium también estuvo conformado por la esposa de Martínez Cruz, Florentina Rosario, y Javier Martínez Rosario; la síndica María del Rosario Perón Cruz, en representación del alcalde Rodolfo Arrasola Martínez, y el representante en Guerrero del Movimiento Nacional por la Esperanza, Humberto Parra.

Entre el público se encontraron activistas, como el compañero de Martínez Cruz en el extinto Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (Ccti), Raymundo Díaz Taboada; la dirigenta de la OCSS, Norma Mesino; la hija de Ranferi Hernández, Diana Hernández, y Samantha Valeria Colón Morales, esposa del desaparecido integrante del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota, Vicente Iván Suástegui Muñoz.

Ramón Gracida Gómez