2 mayo,2019 5:40 am

Día del Trabajo: nueva ley, viejos líderes sindicales, mismo ritual

“Si no ocupamos nuestro lugar, lo ocupan otros”, dice en voz alta Martín Esparza, dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas, al salir de la reunión que tuvieron líderes sindicales con el Presidente.
Ciudad de México, 2 de mayo de 2019. El gobierno federal celebró el Día del Trabajo, a dos días de haberse aprobado la nueva ley laboral, en compañía de viejos líderes sindicales y con los mismos rituales del viejo régimen.
Los dirigentes obreros fueron citados a una comida en Palacio Nacional en la que no hubo reclamos ni protestas, sino elogios a la nueva administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador.
“Tenemos fe en su gobierno”, le dijo el dirigente del oficialista Congreso del Trabajo, Carlos Aceves del Olmo, quien se sentó en la mesa principal con el Presidente y con Napoleón Gómez Urrutia, líder de los mineros, y Francisco Hernández Juárez, dirigente de los telefonistas.
López Obrador pidió a los líderes sindicales democratizar sus gremios y entender que ahora la corrupción es un delito grave que se paga con cárcel.
Por separado, la ex lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo Morales, se reunió con más de 4 mil docentes para conmemorar el 1 de Mayo.
Texto: Claudia Guerrero / Agencia Reforma
Foto: Tomadas de Twitter: @NapoleonGomezUr y @emeligest3
Buscan dirigentes acoplarse y agradar
“Si no ocupamos nuestro lugar, lo ocupan otros”, dice en voz alta Martín Esparza, dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), al salir de la reunión que tuvieron líderes sindicales con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Si de algo sabe Esparza es de hallar acomodo.
Censurado y defenestrado en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, poco a poco se abrió camino, discretamente, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, donde cofundó la empresa Generadora Fénix, que ganó varios contratos de producción de electricidad que ya le reportan a la compañía 2 mil millones de pesos en ventas.
Ahora, hasta es recibido en Palacio Nacional, donde comió medallones de res y pudín de chocolate con el Presidente y funcionarios del gabinete federal.
“Mucho gusto. Marín Esparza, dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas”, dice cuando lo saludan, como para dejar en claro que aquí está él ocupando el lugar que le corresponde.
La frase podría adquirir la forma del mal augurio en el caso de otros dirigentes gremiales que decidieron hacer vacío, como el líder ferrocarrilero, Víctor Flores Morales, y Carlos Romero Deschamps, del sindicato de Pemex.
El presidente López Obrador asegura que todos fueron convidados y que, si faltaron, habrá sido por decisión propia, aunque Romero Deschamps, reiteradamente acusado de corrupción, ni siquiera fue incluido en la lista de invitados.
“A esta comida fueron invitados todos; algunos no vinieron, los entendemos, porque, cuando nosotros estábamos en la oposición, a mí me invitaban y yo no asistía. Siempre cuidábamos eso, hasta las fotos, no se podía uno retratar con cualquier persona”, evoca el Mandatario entre las risas de los que sí están.
“Por eso comprendemos que no estén aquí todos, porque ellos tienen sus posturas; además, hoy es un día extraordinario para protestar, es un día de lucha”.
Ocupar su lugar para que no lo ganen otros es también la evolución del viejo mandato presidencialista de no moverse para salir en la foto.
Por eso, los líderes de vetustos sindicatos se cuadran y aseguran al presidente López Obrador que se adaptarán a la nueva ola democrática.
“Debemos terminar con costumbres que no están en la ley y debemos adaptarnos estrictamente a la ley”, reflexiona el octogenario Carlos Aceves del Olmo, senador del PRI y líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
Francisco Hernández Juárez, dirigente del Sindicato de Telefonistas, se desvive en elogios hacia López Obrador.
“Estoy convencido de que la ‘Cuarta Transformación’ será posible sólo si la sociedad está involucrada en este proceso de transformación, y decididamente y prioritariamente el sindicalismo”, comenta.
Pese a las muestras de disposición, el Presidente les dice que el Gobierno ya no apadrinará a ningún dirigente.
Joel Ayala Almeida, líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), ni se da por aludido.
“Bienvenido acoplarse a la democracia”, dice. “Bienvenida la reforma laboral, porque nosotros aplicamos el voto directo, secreto y universal desde hace 19 años”.
Es decir, los mismos años que el ex senador priista lleva enquistado en la dirigencia de la federación de burócratas.
Aún así, asegura que no teme los nuevos instrumentos de democracia sindical de elección de dirigentes establecidos en la nueva reforma laboral.
“Por el contrario, nos da fortaleza para hacer distinguir quiénes son los auténticos dirigentes avalados por las mayorías de los trabajadores”, se ufana.
Es el Día Internacional del Trabajo y, tras la comilona con el Presidente, todos pregonan la rebeldía.
¿El gremio que dirige no va a ser cooptado por el gobierno, como dice López Obrador?, se le pregunta a Esparza.
“Nosotros somos un sindicato autónomo, democrático e independiente de empresas y de gobiernos”, zanja el líder electricista.
Texto: Zedryk Raziel / Agencia Reforma