
Texto: DPA y EFE / Foto: EFE
Madrid, España, 16 de marzo de 2018. Colectivos de inmigrantes, partidos y policías cruzaron hoy acusaciones por los graves incidentes producidos desde la noche del jueves en pleno centro de Madrid tras la muerte de un vendedor callejero senegalés en circunstancias dudosas.
Los enfrentamientos entre manifestantes que protestaban por la muerte del vendedor y los agentes antidisturbios en el multicultural barrio de Lavapiés dejaron desde el jueves 20 heridos leves, entre ellos seis policías, informaron hoy los servicios de emergencia de Madrid.
Además, seis personas fueron detenidas en una noche de furia que dejó contenedores incendiados, tiendas y mobiliario urbano destrozado y una batalla campal con adoquines y proyectiles de goma incluidos. La tensión continuó hoy en el barrio con nuevos disturbios.
Los incidentes comenzaron la tarde del jueves en una protesta de compañeros del “mantero”, como se conoce a los vendedores que ofrecen su mercancía sobre mantas en la calle. Se trata de un senegalés de 35 años que falleció en Lavapiés por un ataque cardiorrespiratorio.
Algunos testigos aseguraron que el hombre murió tras ser perseguido por la policía, pero fuentes del cuerpo negaron que hubiera una persecución y el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el partido de izquierda Ahora Madrid, confirmó hoy esta versión.
“Los hechos hablan de que ni en el momento del ataque ni en los minutos anteriores hubo ninguna intervención policial con él, sino que iba andando hacia donde vivía”, dijo el delegado de Salud, Seguridad y Emergencias de la capital, Javier Barbero.
Antes de que se conociera la versión oficial del Ayuntamiento, la alcaldesa Manuela Carmena lamentó la noche del jueves en Twitter “muchísimo” lo ocurrido y prometió: “Desde el Ayuntamiento investigaremos a fondo lo sucedido y actuaremos en consecuencia”.
La respuesta del Gobierno local fue criticada por el conservador Partido Popular (PP), de Mariano Rajoy, que acusó a Carmena y su Ejecutivo de “sembrar el caldo de cultivo” de los incidentes por los mensajes difundidos en redes sociales.
“No ha habido ni una sola muestra de apoyo a la intervención de los servicios municipales y en especial de la Policía Municipal”, señaló el portavoz municipal del PP en el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Almeida, tras visitar la zona.
Más allá del debate sobre la circunstancias de la muerte, el caso reabrió la polémica por la situación de los inmigrantes en España. El fallecido llevaba 14 años en el país y carecía aún de documentación regular.
Miles de africanos como él se ganan la vida como “manteros”, los vendedores que ofrecen calzado, perfumes, bolsos o gafas falsificadas en las calles y que recogen a toda prisa su mercadería cuando llega la Policía: una estampa conocida en muchas ciudades de España.
Pablo Iglesias, líder del partido de izquierda Podemos, consideró en una entrevista “inaceptable” el hecho de que un vecino “que trabaja para vivir, aunque efectivamente la venta ambulante pueda ser ilegal, tenga que salir corriendo y morir de un infarto”.
Varios colectivos como la ONG SOS Racismo apoyaron por eso un acto de protesta convocado hoy por la Asociación de los Inmigrantes Senegaleses en España (AISE) en una plaza de Lavapiés.
El portavoz de la asociación leyó durante el acto un manifiesto lamentando la muerte de “un hermano, un amigo, un compañero” y la atribuyó a una “redada y persecución racista de la Policía Municipal de Madrid”.
La concentración demostró que la tensión sigue abierta: varios senegaleses lanzaron sillas y mesas y protestaron por la llegada del cónsul del país, Mouctar Belal BA, al que recriminaron no haberse presentado cuando se lo solicitaron.
El diplomático tuvo que refugiarse en un bar, del que fue rescatado por policías que lo acompañaron escoltado hasta su coche. Varios manifestantes persiguieron y apedrearon el vehículo.
La Policía Nacional lamentó que la muerte “seguramente fortuita” fuera “radicalizada” por un grupo de personas. “Esperamos que a partir de ahora podamos decir que fue una mala noche que ha pasado”, señaló hoy su director, Germán López Iglesias. Habrá que esperar a las nuevas protestas convocadas para saber si es así.
Ser inmigrante en España
La víctima, Mmame Mbage, de 35 años, falleció ayer por la tarde en una calle de ese barrio, cuando huía de agentes de la Policía Municipal, que lo perseguían por venta callejera ilegal de perfumes en la Plaza Mayor, en el centro de la capital.
Cientos de senegaleses se reunieron este viernes en una plaza de Lavapiés, en el centro de Madrid, donde se sucedieron conatos de enfrentamiento entre los inmigrantes concentrados y la Policía, a la que increpaban con gritos de “asesinos”.
A lo largo de toda la mañana volvieron las carreras y las cargas policiales a ese barrio madrileño de calles estrechas y casas populares, donde conviven senegaleses, paquistaníes, indios y otras muchas nacionalidades con vecinos madrileños residentes habituales.
La situación se agravó con el lanzamiento de adoquines y sillas por los manifestantes, que provocó la respuesta de los agentes antidisturbios de la Policía.
También se vio afectado por los incidentes el cónsul senegalés en Madrid, Mouctar Belal, que al ser reconocido por los manifestantes, fue increpado con gritos de “sinvergüenza” y “justicia”, y tuvo que refugiarse en un bar hasta que fue rescatado por la Policía.
La tensión volvió este viernes al barrio después de una madrugada de disturbios, con contenedores quemados, marquesinas destrozadas y sucursales bancarias saqueadas.
Ante estos disturbios, la Asociación de los Inmigrantes Senegaleses en España (AISE) negó hoy que ciudadanos de esa nacionalidad hayan participado en ellos.
Los compatriotas de Mbage sostienen que murió mientras era perseguido por los agentes y denuncian la “violencia policial” que sufre ese colectivo de vendedores ambulantes, conocidos como “manteros”.
En Madrid, como en muchas otras grandes ciudades, prolifera la venta ambulante de productos falsificados por parte de inmigrantes que utilizan esta actividad como medio de vida, pero que es perseguida por las autoridades.
Durante todo el día se han sucedido las peticiones de información sobre la situación del fallecido y exigencias de responsabilidades por su muerte, desde organizaciones como SOS Racismo, que exigió una “investigación exhaustiva y detallada”, hasta los partidos políticos.
Por su parte, el responsable de seguridad del ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, aseguró este viernes que en el momento en el que Mmame Mbage sufrió un paro cardíaco no se estaba produciendo “ningún tipo de intervención policial frente a él o contra él”, ni lo habían hecho antes.
Barbero atribuyó la muerte del vendedor ambulante a un infarto y explicó que están investigando el caso, para lo que han pedido, entre otras medidas, la revisión de todas las cámaras de seguridad que hay entre la céntrica. Puerta del Sol, donde se produjo la intervención de la policía, y la calle donde ocurrió el fallecimiento.
Según los datos con los que cuenta el Ayuntamiento, tras producirse la intervención policial en la Puerta del Sol, Mmame Mbage se trasladó a la Plaza Mayor y desde ahí caminó junto a un amigo hacia Lavapiés, barrio próximo al centro en el que residía y donde sufrió una parada cardiorrespiratoria.
Esta versión contrasta con testimonios de vecinos del barrio que narraron cómo la víctima corría delante de dos motos de la Policía cuando se desplomó y también con las declaraciones de varios compatriotas, quienes relataron a Efe que el hombre murió mientras era perseguido por los agentes.
Por otra parte, los sindicatos de la Policía Municipal, reclamaron al Ayuntamiento de Madrid que defienda la actuación de ese cuerpo y algunos de ellos estudian emprender acciones legales contra los políticos que han criticado la actuación policial.


