17 diciembre,2021 10:04 am

Donar es dar el mejor regalo de vida, afirma un hombre que recibió un riñón de su hermano

 

Acapulco, Guerrero, 17 de diciembre de 2021. Miguel Ángel de la Cruz, de 34 años, hace dos años recibió un trasplante de riñón que lo ha ayudado a seguir con su familia, una esposa y su hijo de 7 años. Pide a los ciudadanos ser donadores de órganos para ayudar a las personas a seguir cumpliendo sueños.

Dijo que cuando se enteró de su insuficiencia renal le afectó mucho porque no sabía por qué a él y fue su hermano mayor, de nombre Jorge Alberto, quien le donó uno de sus riñones por lo que ahora tiene una calidad de vida, se pudo reintegrar a su trabajo en la Secretaría de Salud.

Dijo que con el catéter se tiene que tener mucho cuidado al bañarse y que no puede mojarse bajo la lluvia. Cuando lo operaron y lo pudo hacer fue bonito. Subrayó: “Para algunos podrá ser algo simple, para mi significó mucho”.

Miguel Ángel acudió al Cuarto Congreso Estatal de Donación y Transplante que se llevó a cabo en el hospital genera de El Quemado para dar su testimonio, luego de ser el primer caso de un trasplante entre personas vivas. Dijo que la insuficiencia renal es muy costosa, sobre todo para quien no tiene solvencia económica para llevarla.

Manifestó que desde el momento que se le detectó insuficiencia renal hasta la operación fue un proceso muy largo, donde “tienes que pasar por una revisión de todo, te revisan desde la punta del cabello hasta la punta de la uña del pie. Tienes que estar completamente limpio para que a la hora de la operación no tengas ningún inconveniente”.

Indicó que el enterarse de su enfermedad fue complicado porque “tienes sueños, una familia, planes para tu vida y nada más de un día para otro lo vez truncado porque la insuficiencia renal te tumba todo eso, no te permite hacer muchas cosas. El hecho de tener un catéter en el cuello es complicado porque no puedes sudar, no te puedes mojar, el hecho de bañarte es complicadísimo. Simplemente el bañarse puede ser simple, pero uno que depende de un catéter, de una máquina de hemodiálisis sí es muy complicado”.

Explicó que luego del trasplante se puede hacer la vida normal, pues se puede practicar deporte, trabajar, depender de él mismo y con poco medicamento. Lo que sí cambia la dieta porque se tiene que comer poca carne, muchas verduras, nada de sal y con el trasplante mínimo se tienen que beber tres litros de agua diarios.

Indicó que su hermano Jorge Alberto se propuso para ser su donador porque les dijeron que para el trasplante debería ser un familia directo, porque debe haber compatibilidad. Primero deben ir los familiares directos para no hacer tantos estudios y aminorar el tiempo para llevar a cabo el trasplante porque en estos “casos el tiempo apremia”. Sobre si no le afectó a su hermano el donar un riñón, Miguel Ángel respondió que no, que lleva una vida normal, no depende de medicamentos, sigue practicando deportes y lleva una dieta ligera.

Para Miguel Ángel el acto generoso de su hermano le demostró todo el cariño, el amor que se tienen porque en estos tiempos no cualquiera lo hace, a pesar de que sea familia, pues hay miedo porque dicen que hay muchos riesgos durante la operación y más si depende una familia de ti, pero, “afortunadamente mi hermano tomó la decisión y estoy agradecido toda la vida con él”.

Pide a las personas que donen sus órganos cuando ya no estén porque el “donar salva vidas, le ayuda no sólo a la persona, sino a toda una familia a encontrar ese punto donde ya disfrutas, vives y valoras todo lo que tienes. El donar es dar el mejor regalo de vida que puedes dar. Hay que donar, hay que ser empáticos y hay que ayudar a una familia a tener una mejor calidad de vida”.

Texto: Karina Contreras