21 agosto,2026 1:06 pm

El calentamiento del océano haría bajar la llegada de ballenas a costas de Guerrero

Presenta informe el director de la organización Ballenas de Guerrero, Enrique de Luna Merino. Se espera que la próxima temporada lleguen con crías

Zihuatanejo, Guerrero, 21 de agosto de 2026. El director de la organización animalista, Ballenas de Guerrero (Whales of Guerrero, por su nombre original en inglés) Enrique de Luna Merino, presentó el informe anual de la temporada de ballenas 2025-2026, en el que destacó que durante las 283 horas de esfuerzo en el mar, se hicieron 236 avistamientos de grupos y se observaron 504 individuos de ballena.

La rendición de este informe se llevó a cabo este jueves, en el auditorio del Palacio Municipal de Zihuatanejo ante autoridades ambientales y de seguridad de los tres niveles de gobierno.

Ahí, De Luna Merino explicó que la presentación de los resultados responde a un ejercicio de rendición de cuentas hacia las autoridades y la comunidad local. “Es como un informe de qué estamos haciendo y que sea transparente, y que también sobre todo las autoridades y la comunidad conozcan lo que estamos encontrando de todo este tiempo que pasamos con las ballenas en la temporada; un poco retribuir e informar de lo que encontramos en estas cientos de horas de avistamiento y las cientos o miles de horas de análisis en computadora”, precisó.

Detalló que el trabajo de la organización se sostiene bajo tres ejes rectores, iniciando la exposición por el tercero de ellos, enfocado en Ciencia y Conservación, el cual definió como la parte medular del reporte.

De Luna Merino expuso que durante las 283 horas de navegación dedicadas a la búsqueda de cetáceos en la temporada 2025-2026, registraron alrededor de 160 horas efectivas de avistamiento, contabilizando 236 grupos y un total de 504 ejemplares.

Señaló que la dinámica poblacional observada se caracterizó, “por la presencia de ejemplares solitarios y asociaciones de tres o más individuos o grupos de competencia, registrándose un decremento de 15 por ciento en el avistamiento de madres con crías respecto a periodos previos”.

“Hubo un decremento en la presencia de madres con crías en un 15 por ciento, y esto sugiere que la temporada pasada fue un año de reproducción, un año de cortejo y reproducción, lo cual se entiende con este despliegue que hubo de muchas parejas, muchos individuos con grupos de competencia, pocas madres con cría y también con todos los constantes despliegues de brincos, coletazos y todas las conductas asociadas a la reproducción”, aseveró.

Anticipó que de acuerdo con el ciclo gestacional de la especie, que ronda entre los 10 y 11 meses, para la próxima temporada 2026-2027, cuyo arribo de ejemplares inicia formalmente en noviembre, se prevé una presencia importante de ballenas recién nacidas en la franja costera de la región.

“Si la temporada pasada fue un año reproductivo, pues seguramente la próxima temporada, que estará empezando a finales de noviembre cuando empiecen a llegar las ballenas, lo que vamos a encontrar es que va a haber mucha madre con cría, porque ya el año pasado se embarazaron, el embarazo dura un año y ahora va a ser tiempo de que nazcan en esta zona, entonces probablemente haya muchas crías recién nacidas en la próxima temporada”, puntualizó.

Añadió que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, (Semarnat), deberá publicar el aviso oficial de la temporada de avistamiento antes de concluir el mes de septiembre de este año, la cual habitualmente se contempla del 15 de diciembre al 20 de marzo.

Subrayó que la posible presencia masiva de crías requerirá adaptar los protocolos de capacitación para los operadores turísticos, a fin de no generar estrés en los binomios madre-cría: “es diferente tener adultos con experiencia navegando e interactuando con embarcaciones, que tener muchas crías inexpertas recién nacidas que apenas están aprendiendo cómo navegar en la zona, y madres que están muy estresadas de cuidar a la cría, eso ya lo hemos detectado y seguramente será motivo principal del próximo curso de capacitación: cómo hacer una buena lectura de la situación de madre con cría para no estresar, no incomodar y no poner en riesgo a la cría”, indicó.

Asimismo, expresó su preocupación por el calentamiento anómalo de la temperatura marina en la zona costera y en el Pacífico norte; explicó que mientras en la temporada de diciembre a marzo la temperatura media fue de 27 grados centígrados, actualmente se registran valores de entre 32 y 33 grados.

“No es menor que el océano se haya calentado casi ocho grados, si consideramos que un grado centígrado es la cantidad de energía para elevar la temperatura de un litro de agua, imagínate cuánta energía se necesita para elevar un grado el océano, y ahora imagínate 8 grados, es terrible”.

Continuó, “seguramente has escuchado que no hay peces, no hay carnada, la pesca está pasando por un mal momento; es un riesgo para la próxima temporada porque las ballenas son especies que prefieren aguas más templadas, y si siguen las aguas bajo esta tendencia en esta temperatura, probablemente sea un riesgo de que no tengamos mucha presencia de ballena en la zona”, advirtió.

Mencionó que investigadores de las zonas de alimentación en el norte reportan afectaciones similares por altas temperaturas, lo que limita la disponibilidad de alimento durante el verano y compromete la acumulación de reservas energéticas que las ballenas jorobadas requieren para realizar su migración hacia México, donde permanecen en ayuno.

“Si no tienen reserva suficiente, van a hacer viajes más cortos, tenemos ya ciertos indicios de riesgos ante la siguiente temporada, lo cual nosotros como organización y como comunidad en general tenemos que empezar a prever, porque si vamos a tener pocas ballenas y tenemos muchas embarcaciones que están ofreciendo avistamiento, lo único que vamos a conseguir es sobrecargar las pocas ballenas que vaya a haber, y eso puede representar acoso, accidentes y malas experiencias para el turismo”, manifestó.

En cuanto al segundo eje, correspondiente al Desarrollo Comunitario, el representante de Ballenas de Guerrero detalló el trabajo efectuado con los prestadores de servicios turísticos y habitantes de la comunidad de Barra de Potosí, en el municipio de Petatlán, donde la organización tiene su sede.

Informó que en la capacitación previa se contó con la asistencia de más de 80 participantes y se brindó acompañamiento institucional para la integración y traslado a Acapulco de 60 solicitudes de permisos de avistamiento ante la Semarnat, facilitando los trámites y la posterior entrega de las autorizaciones correspondientes.

Detalló que a lo largo de la temporada se mantuvieron reuniones de evaluación con capitanes capacitados para monitorear las prácticas de navegación, además de dar continuidad por tercer año consecutivo al programa de Co-vigilancia Comunitaria.

Dentro de este mismo rubro, destacó la realización del programa “Niñas y Mujeres al Mar”, a través del cual más de 50 pobladoras y menores de Barra de Potosí realizaron recorridos gratuitos de observación para fomentar el vínculo con el ecosistema marino entre sectores que habitualmente no tienen acceso a estas actividades.

Al abordar el primer eje rector, enfocado en Educación y Divulgación Ambiental, Enrique de Luna resaltó las dinámicas de concientización desarrolladas en centros educativos del municipio.

Detalló que integrantes de la agrupación visitaron 17 escuelas, donde ofrecieron un total de 60 charlas informativas alcanzando a más de 2 mil 70 niños y niñas. Asimismo, mantuvieron durante un periodo de 10 a 11 semanas talleres de club de ciencias en las localidades de Zihuatanejo y Barra de Potosí.

Puntualizó que entre las actividades destacadas se implementó el concurso de redacción “Mi carta a las ballenas” en escuelas primarias locales, seleccionando a 24 alumnos ganadores, quienes fueron premiados con una expedición gratuita al mar acompañados por un padre o tutor.

“Todo un panorama general de las acciones de educación y divulgación que hacemos en la zona, que es muy importante como parte de tratar de trabajar la conservación desde ahorita para cosechar la semilla y en un futuro ver crecer los frutos”, concluyó.

Brenda Escobar