La ONG externa su preocupación “porque ya viene la COP30 y queremos traer la urgencia de que el gobierno mexicano presente sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional” en esta cumbre mundial, que tendrá lugar en Brasil del 10 al 21 de noviembre. Asimismo, pide reconocer que la población más vulnerable, la que menos contribuye al calentamiento global, es la que sufre las mayores consecuencias. “Es muy injusto”, pues los costos “los están pagando las personas, no las empresas fósiles contaminantes que causan el daño”
Ciudad de México. 5 de noviembre del 2025.- En 2025 se han registrado las temperaturas más altas de la historia e inundaciones sin precedente que han arrasado comunidades enteras. No se trata de hechos aislados, sino de consecuencias directas del cambio climático, el cual debe atenderse de manera urgente porque se ha convertido en un tema de justicia: se están perdiendo vidas humanas y no humanas, advirtió Viridiana Lázaro, activista del área de Campañas de Greenpeace México que participó en el reciente acto de protesta en Acapulco para exigir acciones concretas frente a la crisis ambiental.
Integrantes de la organización internacional realizaron, el martes pasado en Acapulco, una Acción Directa No Violenta (ADNV) en un edificio dañado por el huracán Otis –ocurrido hace dos años– para denunciar el costo humano y económico del cambio climático. En conversación con El Sur, Lázaro explica los motivos detrás de la protesta, los fenómenos meteorológicos que han golpeado al país y las omisiones del gobierno mexicano ante una crisis que, dice, “ya está cobrándonos la factura”.
Acapulco está pagando por la inacción climática
La acción de Greenpeace en Acapulco consistió en el despliegue de un “ticket” de 24 metros de largo sobre el edificio La Fortaleza, destrozado por Otis en 2023. El enorme recibo simbolizaba la “factura climática” que hoy paga la población por la inacción de los gobiernos y las empresas contaminantes.
“Nosotros realizamos esta acción directa no violenta en Acapulco porque es un lugar que ha sido golpeado directa y constantemente por eventos meteorológicos extremos causados por la inacción climática. Cada vez vemos más inundaciones, huracanes y sequías prolongadas, y eso es justamente por el empeoramiento del cambio climático, el cual tiene responsables”, señaló Lázaro.
Los últimos 10 años considerados por Greenpeace abarcan desde 2015, año en que se firmó el Acuerdo de París, a la fecha. “Representamos todo esto porque ya viene la COP30, que se llevará a cabo en Brasil este noviembre –del 10 al 21–, y queremos traer la urgencia de que el gobierno mexicano presente sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), el instrumento que rige la política climática” de México, explicó Lázaro.
Insistió en que México debe presentar sus NDC “más ambiciosas”, pues esta COP “será particularmente importante”: en ella los países deberán definir sus metas hacia 2035. “Pedimos al gobierno mexicano que estos compromisos incluyan los temas de adaptación, mitigación y también de daños”, dijo.
Las NDC, recordó, “son el corazón del Acuerdo de París”, pues representan acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que emprenderá cada gobierno participante en la COP30,
La Conferencia de las Partes (COP) es la instancia creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) con el propósito de tomar las decisiones necesarias para concretar los compromisos asumidos por los países en la lucha contra el cambio climático.
México ha registrado 65 eventos climáticos extremos en los últimos años. Guerrero, con siete, se encuentra entre los estados más golpeados.
Recursos mal dirigidos y comunidades desplazadas
El medio ambiente y el cambio climático no siempre están en la coyuntura, no son temas a los que los políticos les den prioridad. Ante ello, dice Viridiana Lázaro, Greenpeace ha instado al gobierno mexicano, especialmente a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a fortalecer su política climática: “Desde 2025 tienen a su cargo la definición del Anexo 16 del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), y lamentablemente hemos revisado que ese presupuesto, que debería destinarse a prevención, mitigación y adaptación, no está siendo usado para lo que debería.”
De acuerdo con la ONG, los recursos se están etiquetando de forma incorrecta. “Están destinando dinero del Anexo 15, de transición energética, y del 16, a temas de seguridad nacional relacionados con el Tren Maya, que no deberían estar ahí. Ese dinero debería usarse para la adaptación y la transición energética, que son urgentes.”
La activista señaló que los efectos del cambio climático ya están afectando directamente a la población, y que “los costos los están pagando las personas, no las empresas fósiles contaminantes que han causado el daño”.
Las empresas fósiles, o de combustibles fósiles, son las que extraen, producen o comercializan petróleo, gas natural o carbón, es decir, son los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático.
Sobre las afectaciones directas a la población, Lázaro mencionó a El Bosque, en Tabasco, reconocido como una de las primeras comunidades desplazadas por el cambio climático en México. “Es un ejemplo que debería abrirnos los ojos”, dijo. También citó el caso de Cuajinicuilapa, en Guerrero, que ha sido golpeada por tres huracanes –Otis, John y Erick–, “dejando a muchas personas sin hogar y obligándolas a desplazarse a otras ciudades”.
El gobierno, remarcó, “no está respondiendo. Hay que reconocer que las personas más vulnerables, las que menos contribuyen al calentamiento global, son las que están pagando las consecuencias. Es muy injusto. Por eso exigimos justicia climática: que paguen las empresas, que paguen quienes están ocasionando el daño”, agregó.
En la “factura” climática hecha por Greenpeace, Guerrero encabeza la lista de los fenómenos meteorológicos más devastadores. Sin embargo, advierte Lázaro, “no deben verse como casos aislados”, pues todos tienen una misma causa: “La crisis climática empeorada por la inacción de los gobiernos.
“Cada vez tenemos los días más calientes, incluso este año se han registrado las temperaturas más altas de todo el periodo histórico. Hemos visto inundaciones que han arrasado con comunidades enteras. No son hechos aislados: son consecuencia directa del cambio climático, que debe atenderse. Es un tema de justicia, porque se están perdiendo vidas humanas y no humanas”, reiteró.
Petróleos Mexicanos y los combustibles fósiles
La activista abundó en las consecuencias de la industria fósil: las empresas que extraen petróleo o gas natural: “Hablamos mucho de Pemex, porque es la empresa mexicana que más ha contaminado en el país durante su funcionamiento, y también una de las que más accidentes ha provocado. De 2008 a 2022 hubo mil 146 accidentes y derrames, y Pemex fue responsable del 79 por ciento. Eso muestra el daño que ocasiona la industria fósil”.
También mencionó a otras compañías internacionales, como Exxon o Shell, entre las mayores petroleras del mundo: “El cambio climático no tiene fronteras: todas las empresas contaminantes afectan al mundo entero, aunque en México hablemos específicamente de Pemex”.
Lázaro criticó que Petróleos Mexicanos, siendo una empresa del Estado, “no se distinga precisamente por sus políticas ambientales”. En sus nuevos proyectos 2025-2035, publicados en agosto, la empresa menciona que recurrirá al fracking, una de las técnicas más contaminantes para la extracción de petróleo y gas. “Evaden usar la palabra fracking, pero es a lo se refieren cuando hablan de esas exploraciones. Nos preocupa mucho porque afecta gravemente a los ecosistemas y a las personas”.
Por otro lado, Lázaro denunció que se está destinando más dinero a proyectos fósiles de exploración y extracción, en lugar de invertir en adaptación y mitigación. “Deberíamos de estar invirtiendo en una transición energética justa”, afirmó.
–¿Qué se puede hacer, en términos de reformas y leyes, para combatir el cambio climático?
–En términos legislativos, considero urgente que se asigne presupuesto al Anexo 16 del PEF y que los NDC sean más ambiciosos, porque de ellos deben derivarse todas las políticas y regulaciones climáticas. Tenemos que empezar desde ahí, con metas a la altura de la crisis climática.
Una característica común de las entidades incluidas en la “factura climática”, continuó la activista, es su ubicación: “Todas colindan con el mar, están en zonas costeras. Esas regiones son las más vulnerables porque están expuestas a eventos extremos como inundaciones, ciclones, huracanes e incluso al aumento del nivel del mar, que ya está ocurriendo y afecta actividades como la pesca y la siembra”.
Finalmente, Lázaro expresó su esperanza de que la próxima COP30, este noviembre, genere acciones contundentes por parte de los gobiernos para alcanzar la justicia climática. “También es importante hablar de una transición energética justa, porque actualmente uno de cada tres hogares vive en pobreza energética. Se necesita una transición justa para lograr justicia climática”.
Guillermo Rivera.


