20 junio,2026 5:50 am

El clima y la infancia

 

Octavio Klimek Alcaraz

De acuerdo con un reporte de la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que se publicó el 16 de junio del año pasado, alrededor de mil 100 millones de niños y niñas en todo el mundo, lo que equivale a cerca de la mitad del total, están en riesgo ante al menos tres peligros climáticos conjuntos. Esto representa un peligro para su salud, su educación y su supervivencia. El informe advierte que la mayoría de los niños y niñas del mundo están expuestos a, por lo menos, un riesgo climático. Más de 4 millones de ellos podrían enfrentar hasta seis riesgos combinados.
El Informe Riesgo Climático de la Infancia 2026 (https://data.unicef.org/resources/childrens-climate-risk-report-2026/) emplea los datos más recientes para trazar un mapa de la exposición infantil a las ocho amenazas climáticas más habituales: las sequías, los incendios, las tormentas tropicales, las tormentas de polvo y arena, las olas de calor, el calor extremo, las inundaciones costeras y las fluviales. El informe, por primera vez, muestra con precisión los lugares en los que se producen múltiples peligros climáticos combinados que tienen un impacto en la infancia y sobrecargan los servicios fundamentales, además de su intensidad. Asimismo, propone un conjunto de acciones específicas que los gobiernos pueden implementar para tratar este tema.
En el comunicado de prensa del informe se señala, que las olas de calor, el calor extremo y la sequía son la mezcla más común de amenazas climáticas: como se indica en el reporte, más de 296 millones de infantes residen en áreas que están expuestas a estos tres sucesos. Más de 115 millones de infantes en el mundo entero son afectados por la segunda combinación más común, que consiste en sequías, olas de calor extremas y tormentas tropicales (https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/casi-mitad-ninos-mundo-expuestos-m%C3%ADnimo-tres-peligros-climaticos).
En la zona del Sahel, una de las más afectadas en África, se encuentran con el peligro triple de tormentas de polvo y arena, calor extremo y olas de calor más de 4 millones de niños. En ciertas naciones de Asia, como Pakistán, Myanmar y Bangladesh, la infancia se enfrenta a más amenazas climáticas combinadas y de mayor intensidad que en cualquier otra parte del planeta.
Los múltiples riesgos de origen climático no dejan fuera a las naciones de alto ingreso. Los datos indican que, por ejemplo, en Italia más de 6 millones de niños y niñas están expuestos a sequías duraderas y olas de calor. Sin embargo, los progresos en esta nación evidencian que invertir en adaptación al cambio climático puede ayudar a reducir algunos de los riesgos que enfrenta la infancia. No obstante, es preciso tomar medidas contundentes a medida que se intensifica la crisis climática.
Además de los ocho peligros climáticos más frecuentes, el informe analiza la contaminación atmosférica y el paludismo, dos peligros que dependen en gran medida de los efectos del cambio climático. Los datos revelan que la contaminación ambiental afecta a casi todos los niños y niñas del mundo (2 mil 300 millones) y que mil millones están expuestos al paludismo, lo que supone una nueva amenaza para una población infantil que ya se enfrenta a múltiples peligros climáticos.
En México, donde la UNICEF contabiliza un total de 38 millones 637 mil 408 menores de 18 años, estima el informe que 38 millones 222 mil niños y niñas (el equivalente al 98.9 por ciento están expuestos al menos a un riesgo climático; 34 millones 949 mil niños y niñas (90.5 por ciento) están expuestos a dos riesgos climáticos combinados, y 15 millones 323 mil niños y niñas (39.6 por ciento) están expuestos a tres riesgos climáticos combinados.
Los principales peligros para México son las olas de calor, que afectan a 32 millones 257 mil 912 niñas y niños y la sequía, a 28 millones 800 mil.
El informe también ofrece un marco para examinar los distintos tipos de riesgos que enfrenta la infancia, teniendo en cuenta su vulnerabilidad y su exposición a las crisis climáticas, así como el acceso a servicios sociales fundamentales tales como la educación, el agua potable, la atención sanitaria y otros. Este enfoque puede emplearse de varias formas, desde el estudio de los riesgos vinculados con uno o más peligros climáticos hasta la evaluación de los riesgos en diversos sectores, lo que evidencia las amenazas a las que se ven confrontados niños y niñas en distintas situaciones.
Por ejemplo, los niños y las niñas de naciones frágiles y sin litoral, tales como Chad o la República Centroafricana, afrontan riesgos climáticos que se superponen y no tienen acceso a servicios básicos. Esto complica mucho su capacidad para sobrellevar la situación y recuperarse. El informe indica, además, que todos los niños de 24 pequeños estados insulares en desarrollo, desde Haití hasta Vanuatu, están expuestos a tormentas tropicales capaces de paralizar islas completas al colapsar los servicios básicos.
Los peligros climáticos se volverán más graves y frecuentes si no se implementan acciones urgentes para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Como consecuencia, los sistemas y presupuestos del gobierno tendrán que enfrentar una presión aún mayor. Según el informe, esto también amenazará el bienestar infantil.
Con el objetivo de defender los derechos de los niños frente a las amenazas climáticas y adaptarse a las modificaciones ambientales que son cada vez más evidentes, UNICEF solicita que los gobiernos, las compañías y otros grupos importantes implementen estas medidas:
* Para satisfacer los compromisos internacionales asumidos, disminuir las emisiones y adoptar acciones audaces fundamentadas en el mejor conocimiento científico disponible. La transición justa hacia las energías renovables y la eliminación urgente y progresiva de los combustibles fósiles son algunos de estos pasos.
* Salvaguardar a los niños y las niñas a través de la adaptación climática incluyente, la disminución del riesgo de desastres y la implementación de acciones que prioricen la resiliencia de los servicios sociales frente a las pérdidas y daños. Esto comprende acciones como la creación de centros de salud que se adapten a las condiciones climáticas y de instalaciones educativas seguras y respetuosas con el ambiente, asegurar un suministro seguro de alimentos para los niños, hacer que los sistemas de alerta temprana ante diversos riesgos sean efectivos para la infancia y accesibles a los servicios que dependen de ellos, y mejorar la eficacia de los servicios relacionados con el agua y el saneamiento, así como de los sistemas de protección social que puedan reaccionar ante situaciones críticas.
* Capacitar a niños, niñas y jóvenes para que tengan una participación significativa en la acción climática, destinando recursos a la educación, al conocimiento y a las habilidades relacionadas con el clima, además de fortalecer la capacidad de los encargados de tomar decisiones y los expertos para honrar los derechos de los niños y niñas a ser escuchados, a expresarse libremente y a involucrarse en las decisiones que impactan sus vidas.
Sin entrar a mayor detalle seguramente los niños y las niñas de estados pobres y de bajo desarrollo como Chiapas, Guerrero y Oaxaca son de los más afectados por el cambio climático, en esta intrincada combinación de riesgos que pone en peligro la salud, la educación y la supervivencia de los niños y las niñas, debilitando lo que pueden hacer las familias y los propios gobiernos para proteger a los menores.