
El virus va mutando y se deben atacar las nuevas variantes, señalan especialistas, que también remarcan que ya se han relajado las medidas de cuidado ante la enfermedad
Ciudad de México, 19 de agosto de 2024. Que el covid-19 dejara de ser una emergencia de salud pública de importancia internacional, como informó la OMS en mayo del año pasado, no significó, por supuesto, el fin de esta enfermedad.
Así lo confirman el repunte de contagios registrado en las últimas semanas, y hasta las impresionantes imágenes del velocista Noah Lyles tumbado en el suelo y respirando con gran dificultad luego de correr con un diagnóstico positivo de esta infección la prueba de los 200 metros en los recientes Juegos Olímpicos de París, llevándose la medalla de bronce.
Si algo debe quedar claro a estas alturas, resalta el virólogo Carlos Arias en entrevista con Reforma, es que “el virus (SARS-CoV-2) sigue ahí”.
“El virus sigue circulando, y ya tenemos que acostumbrarnos a que es uno más de los virus con los cuales tendremos que contender de manera permanente”, dice vía telefónica el investigador del Instituto de Biotecnología (IBT) de la UNAM, experto en Biología Molecular y Epidemiología de Virus.
“SARS-CoV-2 realmente ya es un virus estacional del que tenemos dos picos (de contagios) cada año, en invierno y en verano”, complementa, por su parte, el doctor en Ciencias Bioquímicas con especialidad en Bioinformática Fidel Alejandro Sánchez, encargado de la Unidad de Secuenciación Masiva y Bioinformática del IBT.
Arias, quien refiere que las infecciones de este verano equivalen a la ola número nueve de la otrora pandémica enfermedad, atribuye el mencionado repunte a tres causas, empezando por la evolución o mutaciones que ha tenido el propio virus, y también por el olvido de las medidas que deben tomarse cuando se confirma el contagio.
“Y, tercero, la pérdida de inmunidad para la infección, para anticuerpos, que ahora sabemos que empieza a bajar de manera notable a los cuatro o seis meses.
“Es decir, tenemos ya una inmunidad más baja de anticuerpos a los cuatro o seis meses, aparece un virus nuevo y, como no nos cuidamos, pues el resultado es esto”, expone el también ex director del IBt y Premio Nacional de Ciencias, él mismo infectado hace un par de semanas.
Si bien desde que se declaró el fin de la emergencia ha disminuido el monitoreo que distintas instancias realizaban, incluido el del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica (CoViGen-Mex) -aunque en este caso fue porque el Conahcyt dejó de apoyar financieramente-, los pocos datos disponibles han permitido identificar que los principales responsables de esta ola de contagios son las variantes KP.2 y KP.3.
Tan sólo en Estados Unidos, por ejemplo, KP.2 comenzó a atraer la atención de los expertos en mayo de este año al ir desplazando en prevalencia a JN.1, que a finales de 2023 ya era la más común en la nación vecina.
Ambas variantes pertenecen a la familia de Ómicron.
En México, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Respiratoria Viral (Sisver) reportó que el 63 por ciento de las secuencias realizadas en la semana epidemiológica 30 de este año corresponden a KP.3, mientras que JN.1 ocupaba el 15 por ciento de las muestras y KP.2, el 8 por ciento.
Hasta la semana epidemiológica 32, Sisver tenía registro de 11 mil 692 casos confirmados de Covid-19, un aumento de 650 casos con respecto a la semana 31.
“Estas nuevas variantes (KP.2 y KP.3) tienen una serie de cambios en la proteína de superficie llamada Spike tan grande como los que tuvo Ómicron inicialmente en relación a la cepa original de Wuhan”, explica Arias para ilustrar lo mucho que ha mutado el virus hasta ahora, y la desventaja que ello representa para la respuesta inmune mediada por anticuerpos.
“Todas las vacunas que nos hemos puesto y las infecciones (que hemos tenido) no previenen la infección contra estas nuevas variantes. Lo que sí previenen es la enfermedad severa y la muerte. O bueno, cuando menos la disminuyen mucho”, agrega el virólogo.
De hecho, complementa Sánchez, la actual ola estaría impactando en la población cuyo último esquema de vacunación recibido no estaba actualizado, es decir, seguía siendo alguna vacuna hecha con la información del virus original de Wuhan.
“Va a recaer en el Gobierno tomar esa decisión de tener vacunas actualizadas con que vacunar a la población mexicana, y digamos que ahorita, para la ola de verano, ya pasó (el tiempo). Tendríamos que prepararnos ahora para la ola de invierno”, advierte Sánchez, también ex presidente de la Academia de Ciencias de Morelos (Acmor).
Texto y foto de archivo: Agencia Reforma


