
Richard Kelly está en México para el estreno del filme que se vio opacado por los atentados terroristas contra las Torres Gemelas del 11-S, en 2001
Ciudad de México, 7 de abril de 2026. Quizás el fotograma más famoso de la película Donnie Darko sea el que muestra al protagonista (Jake Gyllenhaal), su novia Gretchen (Jena Malone) y al conejo Frank sentados en el cine, con los rostros iluminados por la pantalla unos días antes del fin del mundo.
Curiosamente, aquella imagen también refleja un posicionamiento que se ha afianzado en Richard Kelly, el director del largometraje, 25 años después del estreno original de su cinta, ahora catalogada como de culto.

El mundo actual ofrece varios motivos para atemorizarse al cineasta, quien cree que los teléfonos inteligentes y las redes sociales han hecho daños a la sociedad y le preocupa que las personas no sean capaces de comunicarse cara a cara.
Pero al mismo tiempo él se concibe como alguien que mantiene la fe en el futuro y quiere llevar un mensaje totalmente distinto al de Frank, que vaticina a Donnie que en poco más de 28 días el mundo acabará.
“Sé que todos dicen que hago películas sobre el fin del mundo y siempre abordo temas apocalípticos, con el planeta destruido o con el protagonista de mis tres primeras películas sin sobrevivir hasta los créditos finales. Pero tal vez ésa era una versión anterior de mí, de ahora en adelante intentaré ser más optimista.
“Es porque creo que lo necesitamos. La idea de ir al cine es ésa: Ves una gran luz en una pared, luz reflejada en el público, no estás mirando un agujero negro y oscuro. Para eso va la gente al cine, para experimentar algún tipo de iluminación, esperanza o, creo, optimismo”, compartió Kelly, en entrevista.
El futuro terminó por ser mucho más amable para el realizador de lo que hubiera imaginado cuando estrenó su cinta en 2001, justo después de los atentados terroristas en Nueva York, y tuvo una taquilla que no llegó al millón de dólares.
Al contrario, antes de su estreno en México este 16 de abril, Kelly tuvo oportunidad de ofrecer ayer una clase magistral y percibir que incluso personas que son más jóvenes que el filme aún se reflejan en las emociones que compartió.
“Puede haber catarsis al salir de una película trágica, como ésta. Siempre habrá desafíos, existirá la amenaza de que el mundo se acabe de alguna manera, siempre habrá cosas que nos quiten el sueño y nos den miedo. La película procesa todo eso a través de la vida de un adolescente de 17 años.
“Hay una universalidad en todos estos miedos y ansiedades que cada uno experimenta. Si la película puede ayudar a la gente a procesar esas ansiedades con toda la lógica de ciencia ficción que incorpora, con el viaje que emprenden los personajes, espero que sea algo bueno”, indicó el director.
El pasaje del largometraje donde una maestra pide a los alumnos definir al mundo en términos de amor o miedo, algo a lo que se opone Donnie al resaltar que todo es más complejo, es biográfico, pero no es algo que el realizador únicamente se encontró en la escuela.
Mauricio Ángel / Agencia Reforma


