
Ejido Guajes de Ayala, Coyuca de Catalán, Guerrero, a 31 de diciembre de 2025.- Este ejido se encuentra en el abandono total, sin maestros, sin médicos y sólo una ambulancia que no puede trasladar enfermos porque los caminos están destrozados o controlados por sicarios del crimen organizado. Los niños dejaron los lápices y cuadernos para ayudar en el campo.
Pareciera que los censos para elaborar las estadísticas del combate a la pobreza no llegaron a las comunidades del ejido, donde la gente sobrevive de sus siembras, del ganado y de lo que le provee la naturaleza.
Enclavado en la sierra de Coyuca de Catalán a 11 horas de Chilpancingo y a 4 de su cabecera municipal a la que no pueden acudir porque la zona está bajo el control criminal y no del gobierno, las comunidades han vivido en los últimos 30 años en conflictos internos, desplazamientos forzados, enfrentamientos con grupos del crimen organizado y en el total olvido de los gobiernos federales y estatales.
Desde el mes de octubre las pocas escuelas de la localidad se encuentran abandonadas, pues los maestros dejaron de llegar ante los enfrentamientos que se dieron entre pobladores y sicarios de La Familia Michoacana.
Aun así, en tiempos de paz los niños y niñas sólo terminan la secundaria debido a las pocas oportunidades de asistir a alguna preparatoria o bachillerato, por lo cual desertan para dedicarse al campo o algunos buscan camino a los Estados Unidos.
En la escuela Margarita Maza de Juárez de la comunidad Hacienda de Dolores, la más grande del ejido, los libros quedaron tirados, las tareas de los niños en el escritorio y en el pizarrón la fecha del último día de clases: Lunes 20 de octubre del 2025.
“La sierra está en el abandono, está bien, si el gobierno del estado nos quiere tener en el abandono no hay problema, pero que no se nos quite el derecho a la educación, el derecho a la salud y encima de todo se nos arrebata el derecho a la paz”, expuso el líder del ejido, Javier Hernández Peñaloza, durante un recorrido en las escuelas este fin de semana.
“Creemos que la educación es muy importante para nuestros niños, porque de esa forma es más difícil que un niño educado sea un niño sicario, porque sin educación nuestros jóvenes son cooptados u obligados a pertenecer a la delincuencia y eso causa conflictos en las comunidades”, relató.
En la comunidad Los Órganos también se encuentra una escuela más pequeña sin clave escolar, donde se dan clases multigrado y que también desde octubre está cerrada.
Las bancas de madera están desordenadas, el polvo cubre los cuadernos y libros que los alumnos dejaron, sólo colorea el aula una bandera clavada en la pared de madera y los adornos patrios que fueron colgados en las fiesta de septiembre, por el Día de la Independencia.
En esa pequeña escuela de un solo salón, el último día de clases fue el 13 de octubre del 2025 según la fecha escrita con gis en el pizarrón.
“Esperemos que el próximo año (2026) el gobierno nos mande la seguridad y los maestros puedan regresar”, exclamó Javier Hernández.
Actualmente los niños ayudan a los padres en las tareas del hogar y del campo, algunos tienen la tarea de tocar las campanas de las capillas ante un posible ataque con drones en sus comunidades.
Sin Salud
En Guajes de Ayala sólo hay un Centro de Salud en la comunidad El Pescado, que desde hace 4 años se encuentra abandonado, no hay medicinas y mucho menos doctores.
Los pobladores denunciaron que desde hace varios meses han mandado mensajes a las autoridades para que puedan restablecer el servicio y hasta el momento no han recibido contestación favorable.
“Nomás’ nos hablan los encargados de salud de que les mandemos fotos y más fotos, fotos y fotos y no nos dan nada, no nos dan medicamento, no nos dan doctores y la verdad estamos necesitados del apoyo, de que si hubiera las posibilidades de la presidenta (Claudia Sheinbaum) de que nos apoyara con mandar un doctor”, pidió Maricela Mojica, vecina de El Pescado.
En la zona los vecinos dicen que ante la falta de salud “se curan a la antigua”, cuando se enferman utilizan remedios vegetales y con medicamentos que compran cuando bajan a las ciudades.
“Ya cuando es emergencia se hace la lucha de bajarse (a los hospitales) a curarse”, contó la ejidataria.
El último médico que pisó la comunidad fue hace 5 años, según los pobladores se los quitaron y nunca supieron por qué.
Para remendar, las autoridades de la Secretaría de Salud federal les dieron una ambulancia equipada hace 3 años que no pueden ocupar en una urgencia porque desconocen el funcionamiento del equipo de primeros auxilios.
“Ahí ta’ la ambulancia, pero para qué queremos la ambulancia sin doctor, no nos sirve de nada”, reclamó.
Además, el camino más cercano a un hospital es a Coyuca de Catalán y está destrozado y bloqueado por el grupo delincuencial que no los deja pasar.
Hace unos meses las autoridades de salud les dijeron que ya les iban a enviar dos doctores cubanos, lo que alegró a las comunidades pero “sólo les dieron puras ilusiones porque no les llegó nada”.
“La verdad necesitamos que volteen a ver para acá los encargados del estado, los que están el poder, estamos abandonados, que nos apoyen si están en sus posibilidades”, pidió Maricela Mojica.
Ante la falta de maestros y doctores, para los pobladores lo más urgente es el arreglo de los caminos, pues su última salida ante el cerco que mantiene la FM es hacia la Costa Grande, mediante un camino sinuoso que en el que se hacen 6 horas para llegar a la comunidad de Santa Rosa de Lima, municipio de Tecpan de Galeana.
“Quisiéramos que las autoridades nos arreglen los caminos, porque ahorita sin tiempo de lluvias es difícil comunicarnos con otras comunidades, cuando llega la temporada de lluvia es imposible, no se puede salir, si hay alguna urgencia de un enfermo lo más seguro es que si va grave se nos muere”, demandó el comisario Jesús Domínguez.
“Por eso es necesario que nos apoyen, ya son muchos años de abandono y de guerra, estamos trabajando en la pacificación con otros pueblos para que nos llegue el desarrollo a las comunidades, esperemos que se atiendan las demandas de los serranos”, finalizó el comisario.
El ejido tiene al menos 400 habitantes en las comunidades El Pescado, El Saival, La Sierrita, Los Órganos, Los Gachupines, Hacienda de Dolores y Saiva María.
La mayoría de los pobladores se dedica a la siembra de frijol, maíz, semilla de calabaza y a la venta de ganado (caprino y bovino) en las comunidades vecinas para poder sobrevivir ante la falta de programas como Sembrando Vida, que desde el sexenio no llegó a sus localidades y es un programa que hasta el momento siguen esperando.
Texto y foto: Lenin Ocampo Torres


