
Chilpancingo, Guerrero, a 22 de agosto de 2026.- Un inédito estiaje ha puesto en riesgo la producción de flores de cempasúchil y terciopelo en el valle de Tixtla, en la región Centro de la entidad, alertaron campesinos.
Además, los pozos artesianos que utilizan para el riego están al 30 por ciento de su capacidad.
Joel Tlalmanalco López es un campesino con 60 años de experiencia. En una visita a su parcela explicó la severa crisis que enfrentan a causa de la falta de lluvias.
Para la temporada de los fieles difuntos en noviembre prepara su terreno en medio de un estiaje, que aseguró, se ha agravado este año.
“Está difícil la situación lo que ha sido una costumbre que ha llovido a tiempo y con buenos aguaceros, el terreno mira, está casi seco, no ha llovido”.
Mientras se realiza la entrevista el campesino clava el azadón en unos surcos áridos; cerca hay lechuga que no se logró.
Explicó que ha pasado el periodo de calor de 40 días conocido como la canícula, pero hoy en día se han complicado las cosas, no ha llovido o sólo son unas lloviznas que sólo dan una mitigación a las plantas.
Advirtió que de seguir la sequía va a ser muy crítico el asunto.
“Nosotros decimos que primero Dios y ojalá llueva, que se componga el temporal, pero si no se compone el tiempo nuestras flores terminarán como esta lechuga”.
Dijo que están echando mano de los pozos artesianos para el riego, pero que ya están al 30 por ciento y que no serán suficientes.
“Si sigue la situación, que Dios no lo quiera, en noviembre no tendremos nada en absoluto, ni para consumo humano”.
Otro factor que ha agudizado la falta de agua es el consumo excesivo de las plantas purificadoras de agua del municipio.
“Lo que hemos sembrado en superficie ahora no se compara con otros años por el estiaje que estamos padeciendo. Estamos sembrando el 30 por ciento”.
En años anteriores sembraban milpas, verduras, hortalizas y flores, pero en esta temporada están limitados.
Si la situación continúa se perdería la producción de cempasúchil y terciopelo y esperarían hasta diciembre a la siembra de las flores “margarita” y “nube”.
“Tenemos la creencia que va a llover en septiembre, pero sólo Dios sabe, tantos años que hemos vivido trabajando la tierra no nos había pasado esto”.
La sequía además ha subido los costos de producción ya que deben invertir más en gasolina para echar a andar las bombas de agua, y la contratación de mano de obra para regar la siembra.
Tan sólo en el municipio de Tixtla hay unos mil campesinos.
Joel Tlalmanalco ve un panorama más desolador. Prevé que en 30 años las áreas de cultivo del valle de Tixtla van a desaparecer y serán sustituidas por construcciones y edificios de concreto, así como por nuevas carreteras.
Las nuevas generaciones han abandonado el campo, al igual que los últimos gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.
En su caso, como en muchos otros, son la última generación de campesinos. Sus hijos de Joel ahora son profesionistas que trabajan fuera de la ciudad.
Texto y foto: Luis Daniel Nava


