30 agosto,2025 12:30 pm

El “lado oscuro” de las gafas  Ray-Ban Meta

 

Ciudad de México, 30 de agosto de 2025. Alberto Hali, conocido en redes como @soyhalii, es uno de los tantos influencers mexicanos que utilizan las Ray-Ban Meta para capturar contenido audiovisual y publicarlo en sus canales de Instagram y TikTok. Esta función, comenta, es la que más aprovecha, pues con solo tocar un botón comienza a grabar clips de hasta tres minutos.

Otras de las características que más le gustan es la capacidad de reconocer el entorno, ya que con el comando de voz: “Hey Meta, ¿qué estoy viendo?”, puede conocer el nombre de algún monumento o de cualquier objeto de interés. También destacó las funciones de audio y grabación, porque gracias a las bocinas y micrófonos puede escuchar música o realizar llamadas.

Al preguntarle si le preocupa el hecho de que Meta recopile información personal de forma constante, afirma que no es un tema que le inquiete, pues reconoce que desde que utiliza Facebook y otras plataformas de la compañía, sus datos ya han sido aprovechados desde hace tiempo.

Asimismo, minimizó el hecho de grabar a otras personas sin su consentimiento, ya que el público aún no identifica el producto y, por tanto, no genera algún tipo de desconfianza, incluso cuando las gafas cuentan con una discreta luz indicadora en la parte frontal.

Vladimir Arteaga, periodista especializado en tecnología, también es usuario del dispositivo de Meta y, al igual que Hali, emplea las gafas para comunicarse y registrar contenido en su trabajo. Sin embargo, resalta la importancia de que la empresa informe de forma clara cómo, cuándo y dónde utiliza los datos y con qué propósito.

Los datos son la materia prima fundamental para el desarrollo de inteligencia artificial. Las gafas de Meta, al igual que otros servicios de la empresa como WhatsApp, Instagram y Facebook, podrían representar una fuente inagotable de información multimodal para alcanzar el objetivo de Mark Zuckerberg: crear una “superinteligencia” o inteligencia artificial general.

Al respecto, Pedro de Mendizábal Vázquez, abogado especializado en temas tecnológicos y manager en la firma de asesores legales Prodat, señaló que al usar las gafas, los usuarios comparten con la empresa una amplia gama de datos personales, incluyendo imágenes, videos, grabaciones de voz, ubicación geográfica y patrones de comportamiento.

Estos dispositivos, según el especialista, están diseñados para capturar contenido visual y sonoro en tiempo real, que luego puede almacenarse en la nube de Meta. Además, recopilan metadatos como la hora, el lugar y la frecuencia de uso, lo que permite construir perfiles detallados sobre los hábitos del usuario.

“Esta información permite a Meta generar modelos de comportamiento altamente precisos. Aunque la empresa asegura que los datos se utilizan para mejorar la experiencia del usuario, también pueden emplearse para entrenar modelos de inteligencia artificial, personalizar publicidad o desarrollar nuevos productos”, abundó el especialista.

¿Cuáles son los riesgos de que Meta concentre grandes volúmenes de datos? De Mendizábal indica que, en primer lugar, existe un riesgo de seguridad, ya que cualquier sistema que almacene información sensible a gran escala se convierte en un objetivo atractivo para ciberataques.

Segundo, hay un riesgo de abuso de poder informativo. Meta podría utilizar estos datos para influir en el comportamiento de los usuarios, personalizar publicidad de forma invasiva o incluso desarrollar tecnologías de vigilancia sin la debida supervisión.

Además, la acumulación de datos como redes sociales, dispositivos móviles y ahora las gafas, permite a la empresa construir perfiles detallados, lo que plantea dudas sobre la proporcionalidad y la finalidad del tratamiento.

También existe el riesgo de que estos datos se usen para entrenar modelos de inteligencia artificial sin el consentimiento explícito de los usuarios o de los terceros grabados.

¿Es legal y éticamente aceptable que Meta utilice los datos recopilados por estas gafas para entrenar modelos de inteligencia artificial multimodal? El legista afirmó que solo es aceptable si se cuenta con el consentimiento libre, informado, específico e inequívoco del usuario.

“El usuario debe saber exactamente qué datos se recopilan, con qué finalidad se utilizarán, y debe tener la posibilidad real de aceptar o rechazar ese uso. Sin embargo, en la práctica, muchas de estas condiciones no se cumplen plenamente”.

El vocero propuso algunas medidas para reforzar la privacidad y el uso responsable de los datos, como hacer que el indicador de grabación (LED) sea más visible y no pueda desactivarse ni cubrirse fácilmente. Meta podría incorporar funciones de detección facial para anonimizar automáticamente a terceros en las grabaciones.

Otra medida sería establecer zonas de exclusión geográfica (geofencing) donde las funciones de grabación se desactiven automáticamente, como en hospitales, escuelas o baños públicos. Asimismo, Meta debería ofrecer herramientas accesibles para que cualquier persona pueda solicitar la eliminación de contenido en el que aparezca sin su consentimiento, incluso si no es usuaria del dispositivo.

“Grabar a una persona sin su consentimiento puede constituir una infracción administrativa o incluso un delito, especialmente si se realiza en espacios privados o si se difunden las imágenes sin autorización”, apuntó.

Además, el experto considera que la capacidad de almacenar y compartir imágenes y audios en tiempo real facilita la difusión no consentida de contenido, lo que puede tener consecuencias legales y psicológicas para las víctimas.

Otro riesgo importante es el uso de estas grabaciones para alimentar sistemas de reconocimiento facial o entrenar modelos de inteligencia artificial sin el conocimiento de los involucrados, lo que puede derivar en perfiles biométricos no autorizados.

Como señalaba el periodista Vladimir Arteaga líneas arriba sobre la poca transparencia de Meta en cómo se usan los datos, el abogado indicó que las políticas de privacidad que acompañan a las Ray-Ban Meta no son del todo claras ni accesibles para el usuario promedio.

“Aunque Meta proporciona documentación legal y técnica sobre el uso de los datos, esta suele estar redactada en un lenguaje complejo, con términos ambiguos y referencias cruzadas que dificultan su comprensión.

“Además, muchas de las funciones de recopilación de datos, como el almacenamiento de grabaciones de voz o la activación de funciones de inteligencia artificial, están habilitadas por defecto, lo que obliga al usuario a realizar acciones manuales para desactivarlas”.

¿Cuáles podrían ser los próximos pasos de Meta en con sus gafas? De Mendizábal opina que el desarrollo y mantenimiento de modelos de IA multimodal requiere inversiones significativas en infraestructura, talento y procesamiento de datos, esto llevaría a la empresa a establecer un esquema de suscripción o pago por uso.

Esta monetización ya se ha observado en otras plataformas de Meta, como WhatsApp Business, donde ciertas funcionalidades premium están reservadas para usuarios de pago.

“En el caso de las gafas inteligentes, podríamos ver mayor avance en los servicios como traducción en tiempo real, análisis de escenas, asistentes personales contextuales o edición automática de contenido, disponibles solo mediante suscripción.

“Además, Meta podría ofrecer almacenamiento adicional en la nube, acceso prioritario a nuevas funciones o integración con otros servicios del ecosistema Meta como Facebook, Instagram o Threads”, continuó.

¿Cómo evolucionará el debate en torno a estas tecnologías en los próximos años? Es previsible que surjan nuevas normativas específicas para regular dispositivos que integran cámaras, micrófonos e inteligencia artificial, especialmente en lo que respecta a la protección de datos de terceros no usuarios.

El portavoz advierte que la presión social y política para establecer zonas libres de grabación, mecanismos de anonimización automática y obligaciones de transparencia algorítmica será cada vez mayor.

En paralelo, espera que los tribunales comiencen a sentar jurisprudencia sobre casos de uso indebido de estas tecnologías, lo que contribuirá a definir los límites legales de su utilización.

En el plano social, añade que aumentará la conciencia pública sobre los riesgos asociados a la vigilancia descentralizada y la recopilación masiva de datos personales. Esto podría generar movimientos ciudadanos que exijan mayor control sobre el uso de tecnologías portátiles en espacios públicos y privados.

También es probable que se desarrollen códigos de conducta sectoriales y estándares técnicos internacionales para garantizar un uso ético y seguro de estos dispositivos.

Recomendaciones para consumidores

Comprender qué datos se recopilan, cómo se almacenan, con qué fines se utilizan y si se comparten con terceros es esencial para tomar una decisión informada

Leer detenidamente las políticas de privacidad y los términos de uso, aunque puedan resultar extensos o técnicos.

Evaluar el entorno en el que se planea utilizar el dispositivo, como en espacios públicos o el riesgo de grabar a terceros sin su consentimiento es alto, lo que puede generar conflictos legales o éticos.

Prever que el uso de las gafas en contextos laborales o educativos podría estar restringido o mal visto.

Reflexionar ante una posible dependencia, ya que al integrar funciones de asistencia por voz, almacenamiento en la nube y análisis de datos, estos dispositivos refuerzan una relación con el ecosistema de Meta.

Carlos Andrés Flores Guevara/ Agencia Reforma