21 noviembre,2024 5:34 am

El legado del G-20 de Lula

 

Gaspard Estrada

El pasado lunes y martes, los líderes de las principales economías del mundo se reunieron en Río de Janeiro, para poner punto final a la presidencia brasileña del G-20, que comenzó el año pasado. Para el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, se trataba de dejar un legado en uno de los foros multilaterales más importantes del mundo.
Para ello, la diplomacia brasileña trató de eludir puntos sensibles para los distintos miembros del G20, como los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, y se centró en temas con mayor potencial de convergencia, como la lucha contra el hambre y la desigualdad.
De manera general, la presidencia brasileña del grupo ha tenido más éxitos que fracasos. Sin embargo, la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos podría suponer una merma en el peso de las decisiones que serán anunciadas en Río de Janeiro. Esto se debe a que Trump fue conocido en su primer mandato por adoptar una política exterior aislacionista y menos centrada en organismos multilaterales como el G20.
Desde que asumió la presidencia del grupo, Brasil se ha fijado tres prioridades: 1) Lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad 2) Transición energética y desarrollo sostenible 3) Reforma de la gobernanza mundial. De las tres agendas principales presentadas por Brasil, la que más ha avanzado es la lucha contra el hambre y la pobreza. El primer día de la cumbre, el presidente Lula lanzó lo que se considera como la principal entrega del país durante su presidencia del G20: la Alianza Global contra el Hambre.
Se trata de un mecanismo que pretende facilitar el acceso de los países pobres o en desarrollo a financiación y políticas públicas destinadas a reducir el hambre y la pobreza. Se espera que el mecanismo funcione al menos hasta 2030 y contará con recursos de organizaciones filantrópicas y bancos multilaterales de desarrollo.
Brasil también apostó por una propuesta de impuesto global sobre las grandes fortunas, una bandera de Lula que ha ido ganando popularidad en varios países. El proyecto brasileño preveía un impuesto de hasta el 2 por c iento sobre la riqueza de los multimillonarios de todo el mundo. Según las proyecciones del economista francés Gabriel Zucman, contratado para elaborar la propuesta, el impuesto recaudaría entre 200 mil y 250 mil millones de dólares al año. La idea del gobierno brasileño es que estos fondos se destinen a políticas contra el hambre y a promover la transición energética. Sin embargo, a pesar de la voluntad política de sacar adelante esta iniciativa, varios países –incluyendo Estados Unidos– no la respaldaron, lo que impide que se vuelva una realidad en el corto plazo.
Las otras dos prioridades fijadas por la presidencia brasileña, la reforma de la gobernanza mundial y la transición energética y el desarrollo sostenible, también se tradujeron en declaraciones ministeriales. Sin embargo, los resultados prácticos en estos campos fueron más limitados. En el frente medioambiental, el gobierno brasileño presentó una iniciativa financiera, el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), que ya había sido presentado durante la Conferencia de la ONU sobre el Clima de 2023, la COP 28, pero que recibió apoyo político al ser incluido en el marco del G-20.
En cuanto a la reforma de la gobernanza mundial, el G20 aprobó una declaración de los ministros de Asuntos Exteriores en la que los países se comprometen a “perseguir” objetivos como la reforma de instituciones internacionales como las Naciones Unidas (ONU), el Consejo de Seguridad de la ONU y los sistemas financiero y comercial internacionales.
El problema de la permanencia de esta agenda está ligado a la llegada al poder de Donald Trump. Esto se debe a que este último tiene una plataforma contraria al multilateralismo. Defiende abiertamente el proteccionismo y esto va en contra de lo que defiende el G20. Trump fue elegido prometiendo dar un nuevo impulso a la industria petrolera estadunidense, lo que va en contra de los llamamientos de la comunidad científica mundial, que defiende el hecho que el planeta necesita urgentemente reducir su consumo de combustibles fósiles para evitar las peores consecuencias del cambio climático. De manera que el legado del G-20 brasileño será principalmente el de la lucha contra el hambre.

* Miembro de la unidad del Sur Global de la London School of Economics.

X: @Gaspard_Estrada