5 junio,2025 10:09 pm

El piano es con lo que hablo: Yuja Wang

Ciudad de México, 5 de junio de 2025.- Yuja Wang termina con el primer movimiento del Concierto para piano núm. 2 de Chopin y, todavía emocionada, se levanta del banco para hablar con la orquesta.

“En Chopin, todo es muy noble y liviano”, les dice, gesticulando con los brazos, más como una observación que como un gesto de autoridad.

La Mahler Chamber Orchestra atiende a su apunte al repetir una frase y la pieza de Chopin adquiere el carácter preciso que ella buscaba.

Mientras tanto, la tarde naranja de junio se precipita por el inmenso ventanal del Pabellón Escénico, con la vegetación de Chapultepec de fondo.

Aunque actualmente se trata de una de las pianistas más celebradas de la actualidad, Wang (Beijing, 1987) se concibe a sí misma casi como otra intérprete de ese conjunto de músicos.

En la víspera de su presentación en el Auditorio Nacional, este 6 de junio, a las 20:30 horas, reafirma que no se considera la directora de la orquesta.

“No vengo aquí como una directora, o como una líder, para dirigir a la orquesta, sino a tocar música de cámara con un grupo más grande”, reflexiona en entrevista.

Fundada por el emblemático director italiano Claudio Abbado (1933-2014), la orquesta tiene en Wang, más bien, a una guía que se dedica a dar la pauta para crear en conjunto.

“Es un paso menos, es más directo hacer música juntos. No voy a dirigir desde el podio; el piano es con lo que hablo”, reflexiona.

Para esta presentación, la pianista ha preparado un repertorio con los que, posiblemente, son sus compositores definitorios.

“Tchaikovsky es la razón por la que amo la música clásica y Chopin es la razón por la que amo el piano”, declara con una sonrisa.

“Traje lo más cercano a mi corazón”, agrega sobre esta concierto.

El Concierto para piano núm. 2 de Chopin, por ejemplo, lo aprendió desde que tenía 11 años, cuando cayó enamorada de la forma de tocar del ruso Evgeny Kissin, quien la interpretó a los 12 años.

Tchaikovsky, por otro lado, entró a su vida incluso más temprano, cuando acompañaba a su madre bailarina a sus clases.

De este último tocará el Concierto para piano núm. 1, que considera una buena forma de llegar a Latinoamérica, donde ella y la orquesta usualmente no se presentan.

Por otro lado, a pesar de que ambas son piezas queridas y conocidas, asegura que tienen una complejidad importante para su interpretación.

“Mucha gente no sabe que Chopin es engañoso”, señala.

“Es engañoso porque el piano está cantando y la orquesta tiene que atraparlo, aunque es más fácil que tener un director, porque yo soy muy clara cuando va a aterrizar”, elabora.

En el ensayo, esto es evidente cuando se mira a la orquesta estar al pendiente de cada movimiento, inflexión y gesto que Wang hace con el piano.

“La música no se trata de la persona, no se trata de mí; es sobre la música”, considera.

Lo que fue un intenso ensayo de tres horas tiene una mala nota cuando, por un malentendido entre su equipo y el Auditorio Nacional, la prensa convocada a tomar imágenes de la práctica termina por desconcentrarla.

Tras suspender la toma de imágenes y de tener un altercado con una fotógrafa que defendió su trabajo, Wang explica que no accedió a las fotografías.

Como contexto está el tratamiento mediático que ha recibido durante su carrera, donde se ha destacado su imagen, a veces, por encima de la música.

“No soy una modelo, no soy una imagen”, declara posteriormente y asegura que no consintió la toma de fotografías.

“Todos convierten en ídolo a una persona y evitan la esencia de por qué vamos a un concierto, estás yendo para que el poder de la música te limpie emocionalmente, te purifique el alma o intensifique tus sentimientos”, agrega.

“Para eso vamos a escuchar música, no es porque use un vestido glamoroso y porque era joven y era famosa; la gente debería saber eso”.

Al final, dice, todo se trata sobre el esfuerzo que implica dar lo mejor en el escenario y prepararse para ello.

“Soy muy afortunada de haber escuchado a Tchaikovsky desde una edad joven, porque lo que Tchaikovsky me dio, nadie más puede dármelo”, declara.

“Nosotros les damos la mejor versión que podemos. Por eso trabajamos tanto: tenemos una visión”, concluye.

Con Chopin y Tchaikovsky como carta de presentación, la pianista buscará mostrar esta visión al público mexicano.

Texto e imagen: Agencia Reforma