
Sobre el retiro del retén de Petaquillas, Salvador Rangel Mendoza opinó que pudo haber un arreglo entre cúpulas de narcotraficantes o autodefensas y gobierno para dejar libre la ruta Chilpancingo-Tierra Colorada-Acapulco.
Chilapa, Guerrero, 23 de septiembre de 2019. El caso Ayotzinapa es una vergüenza nacional y el gobierno federal tiene la obligación moral de aclarar las cosas, expresó el obispo Salvador Rangel Mendoza.
Mientras no se sepa la verdad y no se castigue a quienes cometieron esas fechorías el pueblo mexicano no va a perdonar nunca al gobierno, declaró.
Sobre el repliegue y el desalojo del retén de la policía rural o autodefensa de Petaquillas, ubicado en la salida hacia Acapulco en la carretera federal, respondió que la gente no quiere que retiren a las autodefensas si están protegiendo ese lugar, pero consideró que pudo haber un arreglo entre cúpulas de narcotraficantes, grupos de autodefensa o del mismo gobierno para dejar libre la ruta Chilpancingo-Tierra Colorada-Acapulco.
“Se me hizo curioso que dejaran toda esa carretera libre”, dijo.
La autodefensa de Petaquillas, que se hace llamar Policía Comunitaria o Policía Rural, mantuvo el control de un retén en la carretera a Acapulco, en las afueras de la capital, desde finales de 2016, y se retiró de la carretera, hacia el poblado de Petaquillas, a principios de este mes, y el viernes pasado intentó reinstalarse. Como forma de presión para conseguir su regreso, autodefensas y transportistas bloquearon la carretera y fueron desalojados por policías estatales y la Guardia Nacional, que se llevaron detenidos a siete manifestantes.
El prelado fue consultado este domingo en la catedral de Chilapa al concluir la tradicional homilía ante cientos de feligreses.
“El caso Ayotzinapa es una vergüenza nacional, la verdad nunca se ha dicho, se han dicho medias verdades. Las instituciones y el gobierno tienen una obligación moral de aclarar las cosas porque el pueblo tiene un sexto sentido, olfatea dónde está la verdad o dónde las mentiras”, soltó acerca del crimen de seis civiles, estudiantes y jóvenes futbolistas, así como de la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014 a manos de integrantes del crimen organizado y policías municipales con la presencia de policías estatales, de investigación, federales y del Ejército en la ciudad de Iguala.
El obispo consideró que el gobierno a cinco años del crimen no ha dicho la verdad por lo que pidió una investigación real y de fondo.
“Mientras no se sepa la verdad, mientras no se castigue a quienes cometieron esas fechorías del asesinato y secuestro de esos muchachos, será una tarea pendiente para el Estado mexicano. Y el pueblo no le va a perdonar nunca al gobierno mientras no le diga la verdad”.
Acerca de los trabajos del nuevo gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador y la liberación de los sujetos que con base en declaraciones confeccionaron la verdad histórica del anterior gobierno de Enrique Peña Nieto que sostenía que los estudiantes fueron asesinados y quemados en un basurero de Cocula, respondió que hay estudios valiosos como el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se deben retomar y no empezar de cero.
“Se han hecho ciertos estudios como el informe de la Comisión Interamericana (de Derechos Humanos) que obraron de buena fe. No van a empezar de cero, tienen que probar o rechazar la famosa verdad histórica y pues los ciudadanos tenemos derecho a saber lo que sucedió en Iguala en el 2014 y particularmente los familiares de los estudiantes”.
Agregó que además hay cientos de desaparecidos en Iguala y a nivel nacional 40 mil víctimas de ese delito por lo que pidió al gobierno federal poner más atención a esa situación.
Lo que esta haciendo (el Presidente Andrés Manuel) López Obrador y Alejandro Encinas (Subsecretario de Derechos Humanos) apoyando la búsqueda de los de los desaparecidos yo lo respaldo y ojalá que lleguemos a una verdad a una verdad aunque no sea histórica, dijo.
Es necesario saber el móvil del caso Petaquillas
Al obispo se le preguntó su postura sobre el desalojo de la autodefensa de Petaquillas que pretendían volver a instalar un retén con policías rurales en la salida hacia Acapulco, en la capital del estado.
Dijo que es necesario descubrir el móvil y aseguró estar consciente que la población que vive en las colonias de esa zona y en Petaquillas viven más tranquilas con las autodefensas que están ahora.
“Hace dos años, había grandes conflictos en Petaquillas entre las policías de la UPOEG y la CRAC, entonces llegó este nuevo grupo y los desplazó. Entonces pues viven tranquilos y en paz”.
En este conflicto, dijo, la misma gente es la que está pidiendo que la vayan a proteger.
“Escuché una declaración del gobierno del estado que dice que la gente no lo pedía, eso no es cierto. Estoy consciente que la gente quiere que no se retiren las autodefensas porque realmente sí están protegiendo ese lugar”.
Por otra parte, mencionó que Chilpancingo-Tierra Colorada-Acapulco es un corredor muy importante.
“Quizá hubo un arreglo a nivel de cúpulas de narcotraficantes o de autodefensas o del mismo gobierno. Se me hizo curioso que dejaran toda esa carretera libre y únicamente estuvieran apoyando abajo del puente a los que van hacia Petaquillas y los lugares que están más adelante.
“Dios quiera que haya entendimiento para bien de las personas, y conocer la verdad porque muchas veces no la conocemos bien. Ahí hay gato encerrado”.
Se le inquirió si el gobierno del estado y el federal deben replegar a todas las policías comunitarias o grupos de autodefensa como en Chilpancingo.
“En declaraciones oficiales se dice que muchas policías comunitarias están ligadas con el crimen organizado, a mí me consta también que no todas las policías comunitarias están limpias”, dijo y puso el ejemplo de los guardias comunitarios de Tlacotepec.
“La policía comunitaria que está en Xochipala hacia los pueblos de arriba La Laguna, Filo de Caballos, Los Morros, La Presa, Campo de Aviación, Las Cruces, son policías de Tlacotepec.
“De hecho ellos están molestos conmigo porque estoy defendiendo a los que expulsaron de ahí, me dicen que soy parcial.
“Lo vuelvo a decir, no soy parcial, no estoy con un grupo ni con otro, estoy en favor de lo que dice la Constitución que cada persona tiene derecho a tener una casa donde vivir y al libre tránsito.
“Ellos se convierten en árbitros, quién puede pasar y quién no, lo digo públicamente aunque Salvador Alanís, el vocero de ellos, dice muchas cosas.
“Quiero recordarle (a Salvador Alanís) quién pacificó Tierra Colorada. Él mismo me lo pidió; hace dos años y medio yo fui a Tierra Colorada y se pacificó. Él ya cambió de partido, de grupos, ahora se fue a Tlacotepec, hace poco vi sus declaraciones que son una sarta de mentiras, lo que está haciendo es defenderse”.
Y abundó: “me dicen que me van a detener y me van a reeducar, si eso hacen con el obispo qué no pueden hacer con los demás. Se deberían replegar a sus comunidades y dejar un verdadero tránsito libre para todos los ciudadanos”.
Venganzas personales en Chilapa
Respecto a la situación de inseguridad en Chilapa opinó que ve a una ciudad más tranquila y en paz y que los recientes crímenes, a su juicio, son consecuencias de venganzas personales.
Hizo un llamado a los integrantes de las bandas del crimen organizado a dejar vivir en paz a la sociedad.
Texto y foto: Luis Daniel Nava


