
Texto: Apro / Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro
Ciudad de México, 20 de mayo de 2018. Luego de un lustro de ausencia y después de purgar dos años y ocho meses de prisión por la presunta comisión de los delitos de secuestro agravado, asesinato y delincuencia organizada, la excoordinadora de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, Nestora Salgado, retornó la semana pasada a su tierra, ahora como candidata a senadora por Morena.
Llegó en medio de una gran tensión por las amenazas en su contra, incluyendo las declaraciones del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, quien en varias entrevistas televisivas suele calificarla de “secuestradora”.
Salgado no duda en declarar que su detención fue “un encargo muy directo, muy personal, del expresidente municipal priista Eusebio González Rodríguez, y del exgobernador Ángel Aguirre Rivero, apoyado por el presidente Enrique Peña Nieto”.
En entrevista con Proceso –realizada en vísperas de su primer acto de campaña en Guerrero el 29 de abril– también señala de manera directa a Isabel Miranda de Wallace como “el brazo ejecutor del gobierno” para criminalizarla, y a Televisa y a TV Azteca como los medios que vendieron su “imagen de secuestradora”.
Y se pregunta: “¿Por qué nunca cuestionaron cómo pude yo sola secuestrar a 50 personas? ¿Por qué no cuestionaron a la PGR, que fabricó un delito de que yo disparé contra personas en Olinalá, cuando se comprobó mediante un peritaje que no podía estar en el mismo sitio porque estaba dando una conferencia de prensa? ¿Por qué, si era tan peligrosa, un juez me absolvió?”.
–¿Ha reclamado a Televisa y a TV Azteca su derecho de réplica?
–No, porque primero estuve encerrada. Cuando salí me quisieron entrevistar López Dóriga y Carlos Loret de Mola. Y los mandé “mil millas a Chihuahua”. No les voy a dar una entrevista a estos fabricadores de culpables. No tengo ninguna necesidad de andarlos buscando.
–¿Cree que en su detención estuvo involucrado el secretario de la Defensa?
–¿Cómo cree que me pudieron detener el Ejército y la Marina si no fue por una orden superior?
–¿Ellos la detuvieron?
–Sí, pero en el acta jamás lo dicen. Aparece ahí un agente ministerial, pero a mí me detuvo el Ejército sin orden de aprehensión. Dos días antes ya estaba el convenio de la Secretaría de Gobernación con el director de Protección Civil para que me metieran en la cárcel de alta seguridad de Tepic, Nayarit, como si fuera una delincuente de alta peligrosidad.
Tierra violenta
Ante el clima de animadversión en Guerrero, Nestora Salgado responsabiliza al gobernador Héctor Astudillo de una eventual agresión.
–¿Por qué no la mataron en lugar de detenerla en medio de tanta violencia en Guerrero?
–Porque mucha gente se dio cuenta de mi detención. Le pedí apoyo a los normalistas y ellos fueron los primeros en cerrar las carreteras en protesta. Esto ocurrió en 2013, antes de que desaparecieran los jóvenes de Ayotzinapa.
–¿Con su aprehensión se inició una escalada de violencia en Guerrero?
–Hubo muchas marchas, protestas, pero también mucha represión. Después vino lo de los normalistas.
–¿Necesitaban eliminar a líderes o personas incómodas como usted?
–Está comprobado. Todos los presos políticos de Guerrero están encarcelados por delitos fabricados por la criminalización de la protesta en Guerrero. Pero un pueblo protesta cuando las cosas están mal.
–¿Cuántos presos políticos calcula que hay en Guerrero?
–Creemos que 15 personas son perseguidos políticos.
–¿Se considera usted una perseguida política?
–El mismo gobernador declaró que era una presa política. La misma ONU, cuando dio la recomendación, pidió mi liberación inmediata y la reparación del daño porque fue una detención ilegal y arbitraria.
–¿Qué espera de las elecciones del 1 de julio?
–Pueden desbordarse si el gobierno no actúa con responsabilidad. No tengo temor porque sé que todos estamos dispuestos a defender el voto, la decisión del pueblo. Sé que la gente se está organizando, ahora sí, para reaccionar. Sé que el pueblo va a actuar.
–¿Tiene confianza de regresar a Olinalá a hacer campaña?
–Me han hecho tan visible que cualquiera puede matarme. Cualquiera quiere colgarse una medallita con mi cabeza para poner en evidencia al gobierno o al crimen organizado, pero yo tengo bien claro que mi enemigo es el gobierno. A mí me ha criminalizado el gobierno. Me volvieron una presa política.
–¿Ve alguna diferencia entre el crimen organizado y el gobierno?
–No veo un límite. No veo quién es el patrón de quién.
–¿Sigue el mismo alcalde Eusebio González, quien la acusó de secuestradora?
–Está haciendo campaña para diputado federal por el PRI.
El pasado jueves 17, Salgado fue retenida unos minutos por militares cuando iba a Chilapa al mitin de Andrés Manuel López Obrador en San Marcos. La acompañaba un pequeño grupo de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).
Según documentos consultados por Proceso, días antes de partir de la Ciudad de México rumbo a Guerrero, la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) evaluó los riesgos y le mandó cinco escoltas, pero sin vehículo.
Salgado insiste en que el gobernador Astudillo no le ha proporcionado la seguridad necesaria para sus actos proselitistas.


