
Chilpancingo, Guerrero, a 3 de abril de 2026.- El presidente del Organismo Agave Mezcal Producto del Estado de Guerrero, José Jesús Robledo Rodríguez, dijo que este año el sector certificado tendrá posibilidades de presentar su producto en el extranjero, sin embargo, es preocupante la producción y el consumo clandestino de mezcal.
“Estamos muy preocupados por el tema de las adquisiciones de los agaves nativos y su depredación, lamentablemente, todo ese agave termina en una botella de plástico, es un mezcal, por supuesto, y la verdad es una competencia desleal, es un consumo clandestino”, expresó.
Consultado al respecto de la situación del sector y las acciones que harán este año, explicó que el consumo clandestino representa una “catástrofe ecológica por la demanda de un producto que no está regulado”, debido a que los agaves tardan entre 12 y 15 años en recuperarse después de la cosecha para la producción del mezcal.
Sobre qué acciones pueden evitar esta situación, indicó que, en primer lugar, se tienen que identificar los puntos de una mala comercialización, “como ya se ha estado haciendo”; también se requiere de capacitación permanente de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, el Consejo Regulador del Mezcal, la Comisión Nacional Forestal y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Abundó que dichos organismos y dependencias, ayudan a los productores para que verifiquen el estado de su fábrica o instalaciones, así como a dar seguimiento a las plantaciones de agave.
También se necesita “el brazo exponencial” de la Procuraduría Federal del Consumidor para que hagan inspecciones y revisiones en los centros de consumo y venta, “para evitar el consumo irregular del mezcal”.
Aseguró que, el 80 por ciento de los accidentes automovilísticos ocurridos el jueves, viernes y sábado en Chilpancingo e Iguala, son “porque la gente va intoxicada por haber tomado mezcal… porque el que fue a consumir en el restaurante, se tomó un mezcal de dudosa procedencia o de esos que te encuentras en la barra llenos de ramas de damiana, nanche y jamaica, estos no están certificados”.
Insistió en la necesidad de las capacitaciones y certificaciones, que son fundamentales para el sector, ya que sí se pueden hacer preparados de mezcal con crema de café, crema de coco, maracuyá, entre otros, pero “deben ir acompañados sanitariamente” y contar con la certificación correspondiente.
Manifestó que el Organismo Agave Mezcal Producto del Estado de Guerrero “está en la mejor disposición de poder ayudar a todo el mundo, está en la mejor disposición de brindarles la ayuda necesaria para que puedan llegar a la escala que necesiten”.
Además, “estamos haciendo sinergia con distintas autoridades”, incluido el Ejército y la Guardia Nacional, “para poder capacitar, llevar de la mano a los productores, que tengan esta necesidad de adquirir la planta”.
Resaltó que “nos sentimos muy confiados de que este 2026, el sector mezcalero certificado va a tener posibilidades de irse a Europa, Asia, y en una correspondencia, por el conflicto que se tiene en el Medio Oriente, se tenían planeadas algunas visitas a Dubai y Egipto, entonces creo que va muy bien”.
Abundó que el próximo 2 de mayo se inaugurará un pabellón turístico gastronómico en Atenango del Río, mientras que el 29 y 30 de mayo se hará el concurso Entre agaves y comales que organizó la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados de Chilpancingo y el organismo.
“El ganador del primer lugar en el mezcal, va con pase directo a Mundo Mezcal, patrocinado por Banco Azteca, en la Ciudad de México, en octubre”, añadió.
“El mezcal de Guerrero tiene una gran posibilidad de crecimiento de manera exponencial, de manera certera, siempre y cuando, obviamente, cubramos todas las necesidades primarias”, subrayó.
Para José Robledo hay una parte humana en la producción del mezcal que se experimenta en la degustación, en la convivencia y las charlas con los productores, pero que las marcas no quieren reconocer, “en cada gota de mezcal existe una historia y esa historia hay que contarla”.
Alina Navarrete Fernández


