25 noviembre,2025 5:52 am

El sismo mundial

 

Abelardo Martín M.

El mundo vive hoy una sacudida similar a las que ocurren con los temblores o terremotos mayores a los 6 grados: todo se mueve y no se sabe, bien a bien, ni los resultados ni lo que quedará en pie o sobrevivirá.
La propuesta de negociación de paz de Estados Unidos a Ucrania desvela, sin rubor ni vergüenza, que el gobierno de Donald Trump ya pactó con su colega Vladimir Putin, los términos del fin de la guerra y el posible cese de ataques.
En ese contexto, según algunos analistas, la relación entre México y Estados Unidos no es la excepción, se ha vuelto como un paseo en montaña rusa desde que Donald Trump se reinstaló en la Casa Blanca, y en los recientes días la nota ha sido la resurrección del fantasma de una o varias posibles intervenciones militares en nuestro país, con el pretexto de combatir a los cárteles de la droga, porque se acusa que el gobierno mexicano no ha hecho lo suficiente en la materia, e incluso se escuchan voces que califican al régimen vigente como un narcogobierno.
Como éste y otros conflictos en que se ha metido el presidente norteamericano, hay la percepción de que se trata de distractores una vez que se han publicado detalles, y se publicarán más, de su relación con el pederasta Jeffrey Epstein, un feo asunto que le podrá significar un grave deterioro de su imagen y de su posición.
En la actual acometida, todo empezó cuando Trump se hizo eco de recientes manifestaciones en la ciudad de México y otras urbes, llevadas a cabo a nombre de la llamada “Generación Z”, es decir, los jóvenes que actualmente tienen entre quince y treinta años de edad. Interrogado sobre un hipotético ataque contra México, el polémico mandatario expresó una frase elíptica que sin embargo deja pocas dudas: en su caso “haríamos lo que hemos hecho en las rutas marítimas”, refiriéndose a los bombardeos a embarcaciones sospechosas de transportar drogas en altamar.
La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum fue automática y contundente. “Eso no va a ocurrir”, señaló enfática. Pero al transcurrir de los días, lo notable ha sido la insistencia de la vocería de Trump y de otros personajes de su círculo cercano, que han bordado sobre la intención intervencionista; “es una promesa que ha hecho al pueblo americano”, dijo su portavoz. Ello llevó a la mandataria mexicana en una ocasión y un lugar emblemáticos, en el bicentenario de la retirada de los últimos soldados españoles de Veracruz al consolidarse la independencia nacional, a avanzar en su posición y señalar: “el pueblo de México debe estar alerta ante cualquier intento de injerencia externa”.
Por si ese ambiente recurrente de tensión no fuese suficiente, otras presiones e incidentes han convertido el escenario internacional en un entorno resbaladizo, desde asuntos graves como la amenaza del gobierno peruano de asaltar la sede de la embajada mexicana en ese país para apresar a la exprimera ministra Betssy Chávez, quien se encuentra ahí asilada, hasta temas más baladíes, como las sospechas de un posible fraude y conflicto de intereses en el reciente concurso de Miss Universo en el que resultó triunfadora la competidora mexicana. A través de los años, este certamen ha sido señalado reiteradamente por corrupción y manipulación. Pero lo que ahora está ocurriendo es un auténtico huracán que terminará por hundirlo en el desprestigio.
Todo esto ocurre mientras se aproxima el séptimo aniversario de la llegada al poder del movimiento que actualmente gobierna la República y la mayor parte de las entidades federativas y municipios. Hay, desde luego, mucho qué celebrar aunque también hay enormes pendientes no resueltos, cuya permanencia amenaza desgastar el proyecto de transformación, la nueva ruta de la nación, y poner en riesgo la gobernabilidad en el futuro.
Entretanto, a nivel local, además de los añejos problemas de violencia y criminalidad que nos siguen aquejando, ahora se ha abierto un nuevo frente de confrontación, luego del escándalo por el reciente homenaje al exgobernador Rubén Figueroa Figueroa, y la convocatoria emitida por la Secretaría de Cultura estatal, para revisar el calendario cívico de la entidad, así como la formación, en el Congreso del estado, de la comisión que llevará a cabo esta tarea.
Se han escuchado señalamientos de que no se ha consultado a expertos y otros sectores interesados, que se trata de una acción apresurada, y se han despertado las pasiones desde por asuntos como la composición de la comisión o los procedimientos que seguirá, hasta los personajes y hechos que no deben rememorarse por ningún motivo en ese calendario o los que deben ser incluidos de manera ineludible, a juicio de los opinantes. Aquí también hay fantasmas que requieren ser exorcisados, pues amenazan convertir el tema en un sainete.