
Ciudad de México, 26 de mayo de 2025.- El cuerpo de Elisa Carrillo, devorado por el Bolero de Maurice Béjart, queda tendido en el escenario.
La coreografía llevó al límite a la bailarina, una prueba de fuego que ella reconoce como el cierre de una etapa de su carrera, pero que en los códigos del ballet es una cima que no todos pueden alcanzar.
Cuando Carrillo se incorpora, aun la emoción está a flor de piel. Intenta contenerse, pero las lágrimas brotan, ha sido mucho el trabajo, el cansancio y el estrés.
“(Bolero) deja una gran huella no solo en mi carrera como bailarina sino en mi vida”, dice la artista durante una pausa del ensayo en el Auditorio Nacional. “Cuando hay algo que te apasiona, no importa lo que se te enfrente las dificultades, sale de esa fuerza para lograrlo”.
Carrillo estrenó la pieza en México en 2022, convirtiéndose en la primera latinoamericana en interpretar el demandante ballet que se baila con los pies desnudos. Una obra que contiene vida y muerte, decía Béjart.
En el ensayo, sostuvo alrededor de 17 minutos el ritmo repetitivo de la partitura de Ravel desde lo alto de una mesa gigantesca, rodeada de 40 bailarines que orbitan a su alrededor bajo la mirada vigilante de Piotr Nardelli, quien fue asistente coreográfico de Béjart.
Es por eso que, para muchos, bailar Bolero no es solo un logro técnico sino una consagración.
“Si yo hubiera bailado el bolero hace 15 años, lo hubiera hecho técnicamente, pero me hubiera faltado mucho por vivir”, dice Carrillo, quien se reconoce como una hija del INBAL, donde se formó en México y donde actualmente es codirectora artística de la Compañía Nacional de Danza.
A partir de enero de 2026 dirigirá la escuela del Ballet de Stuttgart, después de haber sido primera bailarina del Staatsballett de Berlín y recibido el Premio Benois de la Danse, considerado el Oscar de la danza.
Elisa Carrillo se despedirá de Bolero en el Auditorio Nacional este martes 27 con su Gala Elisa Carrillo y Amigos, a las 20:30 horas.
Texto e imagen: Agencia Reforma


