
Los investigadores de la UAG Herlinda Gervacio Jiménez, Benjamín Castillo Elías y Salvador Villerías Salinas señalan que la causa es el aumento desarrollos inmobiliarios y otras construcciones en la zona. A ello se suma el impacto del huracán Otis, que destruyó parte de los ecosistemas
Acapulco, Guerrero, 23 de junio de 2025. De 1970 a 2020, la laguna de Tres Palos perdió 251 hectáreas de manglar y la Laguna Negra de Puerto Marqués perdió 123 hectáreas, de acuerdo con un estudio de especialistas del Posgrado en Geografía y Gestión Territorial del Centro de Investigación y Posgrado en Estudios Socioterritoriales de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
Las razones de la disminución de la cobertura manglar son el aumento de desarrollos inmobiliarios y de caminos, indica el libro Huracán Otis en Acapulco, Guerrero. Vulnerabilidad socioeconómica y ambiental ante los impactos del fenómeno hidrometeorológico, de los investigadores Herlinda Gervacio Jiménez, Benjamín Castillo Elías y Salvador Villerías Salinas.
El libro, publicado en octubre 2024 y que puede ser consultado en la página de Comunicación Científica, editora de la obra académica, tiene como objetivo principal “evaluar el daño estructural que sufrieron estos ecosistemas de manglares en la laguna Negra de Puerto Marqués y de Tres Palos, por los impactos del huracán Otis”.
Indica que los ecosistemas de manglar “son de vital importancia por los servicios ecosistémicos que aportan a las comunidades ribereñas anexas” de Acapulco, donde el huracán Otis de 25 de octubre de 2023 causó “una enorme pérdida de cobertura de manglar en ambas lagunas; en la Laguna Negra la pérdida de este ecosistema prácticamente fue total”.
Con base en imágenes de la plataforma Google Earth, los investigadores de la UAG hicieron un comparativo de la superficie de manglar del polígono principal más representativo de la laguna Negra, antes y después del huracán.
“Los manglares, considerados como barreras biológicas contra fenómenos hidrometeorológicos, fueron rebasados por los fuertes vientos que alcanzó este huracán. Los costos, sin duda, serán muy elevados para la restauración ecológica, además de que hay que considerar una metodología apropiada para lograr el éxito de esa restauración ecosistémica”.
Sin embargo, el análisis de la extensión de bosque de manglar en la laguna Negra parte de 1970, cuando se tenían 195 hectáreas, y en 2005 la superficie de manglar “disminuyó drásticamente” a 141 hectáreas, es decir, una pérdida de 54 hectáreas.
En 2010, la extensión del manglar disminuyó hasta 84 hectáreas, o sea, 57 hectáreas menos, en 2015 la extensión del manglar bajó a 78 hectáreas, 6 hectáreas menos en relación con un lustro antes y en 2020 la laguna tuvo superficie de 73 hectáreas, “habiendo perdido durante todo ese periodo de tiempo una superficie total de 123.
“La disminución radical de la cobertura de manglar observada en esos años se debe al incremento poblacional, a la apertura de caminos y calles pavimentadas, así como al incremento inmobiliario de casas-habitación, hotelería, condominios y restaurantes, los cuales se han extendido sin ningún control”, afirman los autores del estudio.
“Ganando terreno a este sistema lagunar, lo que agravó la problemática en octubre de 2023 por los efectos del huracán Otis; todo en su conjunto ha contribuido al desplazamiento de la flora y la fauna propia de este ecosistema”.
En relación con la laguna de Tres Palos, se indica que en 2020, contaba con una superficie total de aproximadamente 585 hectáreas de bosque de manglar, principalmente en dos polígonos, uno conformado por 123 hectáreas y otro de 56.
“Estos dos polígonos de mayor superficie de cobertura de todo el sistema lagunar se ubican en la parte sureste de la laguna. Ambas superficies se encuentran fuera del alcance de la mayor actividad antrópica, lo que ha permitido mantener conservada su estructura”.
Durante los recorridos en el área que realizaron los académicos como parte de su investigación, observaron ejemplares de mangle negro, mangle blanco y botoncillo, “los cuales se doblaron y se trozaron y algunos fueron arrancados de tajo; otros más se mantuvieron en pie y resilientes. En este sentido, la especie de mangle negro fue la más afectada en la zona de San Andrés Playa Encantada”, del polígono de 56 hectáreas.
Las imágenes de Google Earth apuntan a “una considerable disminución de la superficie forestal” de este polígono entre el 15 de septiembre de 2023, antes del huracán categoría cinco, y el 29 de febrero de 2024, después del meteoro, así como en el otro polígono.
En 1970, la extensión de bosque de manglar en la Laguna de Tres Palos era de 835 hectáreas y en 2005 aumentó a 909 hectáreas, o sea 74 hectáreas más; en 2010 disminuyó “drásticamente” a 806 hectáreas, es decir, una pérdida de 103 hectáreas.
En 2015 la superficie volvió a disminuir sumando 544 hectáreas de manglar, o sea, 262 hectáreas más, y en relación con las 585 hectáreas de 2020, hubo “una ligera ganancia de superficie” de 40 hectáreas.
La pérdida total de manglar en la laguna de Tres Palos en 50 años de 1970 a 2020, alertan los investigadores, fue de 251 hectáreas a “consecuencia del incremento poblacional, del establecimiento de caminos y calles pavimentadas, así como también a los sectores agrícolas y pecuarios que se empiezan a extender y del incremento de la actividad inmobiliario que se empieza a extender en la periferia de ese sistema lagunar”.
Los académicos de la UAG afirman que “para recuperar los bosques de manglar afectados se requiere una restauración asistida para luego dar paso a la restauración pasiva para que la propia naturaleza lleve a cabo en mediano plazo su recuperación”.
Hace unas semanas, como parte de la reconstrucción de Acapulco, el Fomento Nacional de Turismo (Fonatur) promovió la limpieza de la laguna Negra de Puerto Marqués, donde sacaron una gran variedad de basura acumulada en los últimos años.
En enero pasado un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que los manglares pudieron reducir los daños materiales del huracán Otis, pero desde la década de 1980 Guerrero ha perdido la mitad de la cobertura de estos ecosistemas costeros, advirtió en entrevista a El Sur uno de los autores de la investigación, Bernardo Adolfo Bastien Olvera.
La infraestructura urbana modificó los cauces
El libro de Gervacio Jiménez, Castillo Elías y Villerías Salinas, incluye una crónica de la evolución del huracán Otis y sus efectos, y recuerdan que, según expertos, “nunca en la historia un fenómeno había logrado pasar de tormenta a huracán categoría 5 en menos de 12 horas”.
También reflexionan sobre la rapiña masiva que fue realizada después del meteoro, la organización de los vecinos para acordar toques de queda, la gestión de residuos y de agua, “como elemento vital para la supervivencia”.
Exponen que “el relieve que presenta la ciudad de Acapulco es complicado debido a las formaciones elevadas y abruptas que rodean la bahía”, de las partes altas bajan microcuencas, cauces y corrientes que “no encuentran sus cauces naturales y, en consecuencia, no fluyen adecuadamente, provocando dispersión y desbordamientos de ríos y canales.
“La infraestructura urbana modificó las características naturales de los cauces, de la cuenca y de la zona de descarga; con ello se alteró el drenaje natural, causando una problemática muy aguda que afecta a diversas zonas de la ciudad”, denuncian.
Ramón Gracida Gómez


