5 febrero,2025 4:07 am

En Acapulco no se reubicó a damnificados y reconstruye su “vulnerabilidad”, advierte investigadora de la UNAM

 

Chilpancingo, Guerrero, a 5 de febrero de 2025.- La investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María Amparo Martínez Arroyo, dijo que tras los efectos del huracán Otis se está “reconstruyendo la vulnerabilidad” en Acapulco, pues los damnificados permanecen en las mismas zonas que fueron afectadas.

Amparo Martínez presentó la conferencia magistral El cambio climático en México y sus consecuencias en el estado de Guerrero, en el auditorio de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), como parte de las actividades del 4 Congreso de Estudiantes de Posgrado.

La investigadora definió el cambio climático como un “desequilibrio energético de la tierra”, un proceso que no se ha estabilizado y genera fenómenos naturales como Otis, el primer huracán de categoría 5 del que se tiene registro en la entidad, y “cada vez va a haber más eventos extremos”.

Destacó que el cambio climático “no es homogéneo, no se está dando de la misma manera en todos lados ni al mismo tiempo”, mientras que sus impactos “tampoco son democráticos”.

Es decir, los efectos negativos del cambio climático no ocurren en las zonas del planeta con mayores emisiones de dióxido de carbono. Este hecho genera el debate sobre quién tiene la responsabilidad de actuar para revertir los daños.

Para Amparo Martínez “todos somos responsables de mejorar los ecosistemas”, aunque “hay países que tienen más posibilidades de intervenir”.

Resaltó que en México es uno de los países que está por arriba del promedio a nivel mundial en efectos negativos del calentamiento global, el cual esto no sólo brinda condiciones óptimas para la formación de huracanes, sino que también disminuye el rendimiento de los campos, reduce o amplía la circulación de vectores.

Además, “el agua, sin ninguna duda, va a ser el eje de los problemas por cambio climático ya sea por escasez o abundancia”.

En ese sentido, recortar el carbono negro, recuperar manglares y fomentar la capacidad adaptativa a las nuevas condiciones climáticas, son medidas que podrían ayudar no sólo a mitigar el cambio, también mejorarían la salud.

La investigadora señaló que hay una “interdependencia entre el mundo físico y el mundo político, lo que hacemos impacta, las medidas que se tomen, lo que hagan los gobernantes, los presidentes municipales, los presidentes, todos, va a impactar en el futuro que podemos tener”.

Expuso que es necesario considerar la justicia climática, el sentido de la justicia, “a veces la gente no se da cuenta que es injusto que no viva en un ambiente limpio, que es absurdo que le digan que le van a poner una clínica para curarlo, lo curen y lo regresen al mismo medio donde se enfermó, o hacemos todo integralmente o no va teniendo sentido y estamos gastando a lo tonto”.

Puntualizó que los desastres “son procesos que resultan de una construcción social, de condiciones críticas que no hacemos y al estar en un momento de exposición, de un evento climático, es cuando se causa el desastre, no hay desastres naturales, lo que hay es una construcción del riesgo”.

Al respecto, dijo que en Acapulco “lo que me asustó es que empezaron a hacer lo de siempre: a repartir los techos, a poner a la gente en el mismo lugar, nada más ayudarles a que limpiaran, lo que estamos reconstruyendo es la vulnerabilidad no estamos reconstruyendo el lugar”.

Manifestó que se debe “empezar a descentralizar, pareciera que Guerrero es Acapulco nada más y eso no es cierto, muchísima gente que vive en Acapulco no viviría ahí si hubiera oportunidades en sus poblados y habría mucho más ecoturismo”.

Criticó que el turismo le apuesta “al lujo” por un lado, por eso se habla de “el otro Acapulco”, en alusión a la zona Diamante, “ese tipo de cosas son las que no podemos reconstruir”.

Declaró que es necesario involucrar a todos los sectores sociales y comprometer a los empresarios, para hacer convenios con productores locales, para evitar la centralización de los apoyos.

Para Amparo Martínez “es necesario vincular el ordenamiento (de la construcción social), sobre todo en los casos cuando pasa lo de Otis, lo de John, es que era el momento de entrar y hacer un ordenamiento y no permitir que se hiciera todo igual”.

Dijo que la universidad podría tener propuestas puntuales para mejorar las condiciones y aportar a un nuevo orden, con proyectos que abonen a evitar que se repitan los daños causados por los huracanes.

Texto: Alina Navarrete Fernández / Foto: Jesús Eduardo Guerrero