27 diciembre,2019 5:11 am

En la Basílica de Guadalupe, ocupa el altar mayor la misa del obispo Rangel por los 43

Como parte de la 63 Acción Global para Ayotzinapa, este jueves la caravana “Nos Siguen Faltando 43” llegó al principal templo católico de México, que por segundo año abrió sus puertas a los padres. Las madres Hilda Hernández e Hilda Legideño, rezaron para que los familiares tengan la fuerza para continuar la búsqueda de sus hijos.

Ciudad de México, 27 de diciembre de 2019. A 63 meses de la desaparición de sus hijos, madres y padres de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa recorrieron este jueves 26 las calles de Ciudad de México para exigir el esclarecimiento del caso.

Después de pasar dos días en la capital del país, en esta tercera jornada de actividades de la caravana Nos Siguen Faltando 43 los familiares marcharon de la Glorieta de Peralvillo a la Basílica de Guadalupe.

Acompañados por jóvenes normalistas de Ayotzinapa, integrantes del colectivo Damnificados Unidos, de la Asamblea General de los Barrios, Pueblos, Colonias y Pedregales de Coyoacán, así como miembros de la comunidad otomí y otras personas solidarias, las madres y padres de los 43 emprendieron la caminata cerca de las 11 de la mañana.

Según el recuento hecho por las secretarías de Gobierno y de Seguridad Ciudadana capitalinas, participaron en la marcha alrededor de 150 personas.

Por segundo año consecutivo, el altar principal de la Basílica de Guadalupe fue el escenario de una misa dedicada específicamente a los 43 normalistas desaparecidos, pero que también incluyó a todos los desaparecidos del país.

Y tal como sucedió el 26 de diciembre de 2018, la ceremonia fue oficiada por Salvador Rangel Mendoza, obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa.

“Ojalá abramos más los ojos”

Antes de empezar la caminata hacia La Villa de Guadalupe, Rangel Mendoza expresó en entrevista con El Sur que la Iglesia no debe quedarse cerrada sobre sí misma sino asumir su papel, que es el de caminar junto con quienes sufren y enfrentan problemas.

“He tratado de estar cerca de los familiares de los 43 y de los demás desaparecidos; en Iguala tenemos casi 500 –resaltó–. Como Iglesia, queremos estar cerca de la gente que sufre y poner un granito de arena para conseguir la paz, en particular en el estado de Guerrero”.

Respecto a la cerrazón que anteriormente demostraron las autoridades religiosas capitalinas hacia el movimiento de los familiares de los 43, el sacerdote comentó que la disposición ha mejorado visiblemente desde el año pasado.

“Para mí, la Navidad es la gran fiesta de la vida. El caso de los 43, de todos los otros desaparecidos, los asesinados, son un sacrilegio, un atropello contra la vida –lamentó el obispo–. Es en este sentido que voy a hablar hoy en la Basílica: hoy apoyamos la belleza y la dignidad de la vida, ojalá abramos más los ojos”.

En la marcha estuvo presente Vidulfo Rosales, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y representante legal de los familiares de los 43, quien recalcó que esta temporada festiva es las más dolorosa para los padres y madres de los jóvenes desaparecidos.

“Pero también creo que han sabido sortear estas fechas –comentó a El Sur–. Más que quedarse en casa, las han convertido en un momento de lucha: visitan a otras organizaciones, realizan su caravana hasta aquí”.

De los avances en las investigaciones sobre el caso de Ayotzinapa, Rosales expresó que el balance es “de luces y sombras”.

Por un lado, reconoció, existe una voluntad política evidente por parte del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para esclarecer el ataque a los normalistas. Asimismo, destacó que la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia en el Caso Ayotzinapa ha llevado a cabo trabajos sólidos, realizando 18 operativos de búsqueda de dimensiones importantes, cuyos hallazgos se encuentran ahora en proceso de análisis.

“Lo que no dio los resultados esperados”, apuntó Rosales, son las investigaciones penales que conciernen al Ejército, la policía de Huitzuco, la Policía Federal, las autoridades estatales de Guerrero.

“Estas investigaciones no avanzaron en el ritmo deseado porque el fiscal especial se nombró hasta el mes de julio. De julio para acá el trabajo se enfocó en reestructurar la Fiscalía, en trazar planes de investigación, en buscar elementos para nuevas líneas de búsqueda”, explicó el abogado.

“Ahora, en diciembre, la investigación ya tiene buenas bases, además se reinstalaron los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI): es un buen andamiaje para que haya resultados concretos en 2020”, remarcó.

La falta de justicia, una llaga que hiere a México

El grito de “¡Vivos de los llevaron, vivos los queremos!” acompañó el ingreso de las madres y padres de los 43 a la Basílica. Al empezar la ceremonia litúrgica, el obispo de Chilpancingo invitó a los demás feligreses presentes a recibirlos con un aplauso.

Ellos, “como todo el pueblo mexicano, buscan a sus desaparecidos y, sobre todo, buscan la verdad”, dijo Rangel Mendoza.

“Lo que se les ha dicho hasta hoy no ha llegado a una conclusión definitiva. Ni las palabras que se han pronunciado los han convencido. Esta es una llaga que hiere a México y esta llaga no va a sanar hasta que lleguemos a conocer la verdad, hasta que sepamos que se va a hacer justicia”.

El obispo se dirigió a los normalistas para agradecer su presencia ya que, explicó, en un principio los jóvenes habían expresado la intención no ingresar al recinto religioso.

Con Peña Nieto “nunca pudimos llegar a la Basílica”

La apertura de las autoridades religiosas hacia los familiares de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y sus acompañantes es una postura reciente. Como recordó Vidulfo Rosales para El Sur, la obstrucción del gobierno de Enrique Peña Nieto también involucraba a la curia.

El aspecto religioso es el conducto para colocar mensajes relevantes en la ciudadanía –enfatizó–. Lo pudimos constatar: en el sexenio anterior nunca pudimos llegar a la Basílica, nunca se pudo realizar una misa en el altar central”.

Invitada por el obispo Salvador Rangel, la feligresía reunida en el tempo aplaudió en tres ocasiones a los familiares de los 43. Finalmente, dos de las madres de los estudiantes subieron al altar para expresar su sentir y agradecer.

Hilda Hernández, madre de César Manuel González Hernández, e Hilda Legideño, madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño, rogaron a la Virgen de Guadalupe para que los familiares tengan la fuerza de continuar en la búsqueda de sus hijos. “La verdad nos hará libres”, expresó Hilda Hernández al terminar su oración.

Texto: Caterina Morbiato / Foto: Tlachinollan

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