
Son 971 mil 439 habitantes del estado, que representan el 26.8 de la población, el segundo porcentaje más alto del país, lugar que en las mediciones de 2014 y de 2016 ocupó Oaxaca
Acapulco, Guerrero, 7 de agosto 2019. Cerca de un millón de guerrerenses viven en pobreza extrema, lo que significa que tienen tres o más carencias de seis posibles y que aun destinando todo su ingreso a gastos de alimentación “no podrían adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana”.
Tal se desprende del informe dado a conocer este lunes por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que precisa que mal viven en esa condición 971 mil 439 habitantes del estado, que representan el 26.8 por ciento de una población de 3 millones 593 mil 873, el segundo porcentaje más alto del país, lugar que en las mediciones de 2014 y de 2016 ocupó Oaxaca.
En los últimos diez años el número de pobres, entre los que se encuentran los de pobreza extrema, aumentó de 2 millones 319 mil 599 en 2008 a 2 millones 412 mil 199 en 2018, 92 mil 600 más. Son el 66.5 por ciento de la población, también segundo lugar nacional después de Chiapas.
En conferencia de prensa en la Ciudad de México, el nuevo titular del Coneval, José Cruz Marcelo, presentó el lunes los datos sobre pobreza que el organismo actualiza cada dos años, y que fueron difundidos ese mismo día en su página de internet. La evaluación cumple su primera década 2008-2018.
La pobreza extrema es la condición en la que vive un habitante con tres o más carencias, de seis posibles: rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación.
Además, la persona en esa condición se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo, es decir, tiene “un ingreso tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana”.
En la última década hubo una reducción de 126 mil 803 habitantes en pobreza extrema en Guerrero al pasar de 1 millón 98 mil 242 en 2008 a 971 mil 439 en 2018; en puntos porcentuales pasó de 32.4 a 26.8. El estado se ubica en segundo lugar en el país, pues Chiapas lo supera con 29.7 por ciento, y había dejado esa posición en 2014 cuando Oaxaca alcanzó el 28.3 por ciento mientras que Guerrero tuvo 24.5 y bajó hasta 23 por ciento en los siguientes años.
La pobreza extrema se encuentra dentro de la categoría más amplia de pobreza, que es la condición de un habitante con al menos una carencia social “y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias.”
De 2008 a 2018 el número de guerrerenses en pobreza aumentó 92 mil 600 al pasar de 2 millones 319 mil 599 a 2 millones 412 mil 199. El porcentaje se redujo de 68.4 a 66.5, el segundo más alto en el país. Muy de cerca se encuentra Oaxaca con el 66.4 por ciento, es decir, 2 millones 714 mil 697 habitantes.
En las evaluaciones de 2014 y 2016 Guerrero bajó a tercer lugar con 65.2 y 64.4 por ciento respectivamente, mientras que Oaxaca lo superó con 66.8 y 70.4 por ciento. De 2016 a 2018 Guerrero sufrió un deterioro de los indicadores de pobreza que lo posicionaron de nuevo en segundo del país. El porcentaje de la población sin los recursos para comprar bienes y servicios necesarios aumentó de 67.6 a 69.5 y el que no le alcanza para comprar la canasta alimentaria subió de 35.2 a 38.6.
También creció de 50.2 a 58.6 el porcentaje que carece de servicios básicos en la vivienda, de 27.8 a 35.6 el que come menos o experimenta hambre, de 13.3 a 13.8 sin acceso a salud y de 73.9 a 75.6 sin seguridad social.
Chiapas es el estado con mayor porcentaje de su población en pobreza con 76.4, es decir, 4 millones 174 mil 596. Forman parte de los 52 millones 425 mil 887 mexicanos de todo el país que viven en esa condición, 41.9 por ciento de la población, cifra superior por 2 millones 936 mil 391 a los 49 millones 489 mil 496 del 2008 que representaban el 44.4 por ciento.
Texto: Ramón Gracida Gómez/Foto: El Sur


