
Acapulco, Guerrero, a 7 de agosto de 2026.- La artesana de cajitas de Olinalá, Silvia Hernández Ávila, advirtió que la elaboración de estas obras de arte está en riesgo, porque han acabado con los árboles de linaloe, pero nadie se preocupó por la reforestación, sumado a la prohibición de cortarlos, y al difícil acceso al mineral del tecoxtle, y la semilla de chía, lo que ha disparado los costos de producción.
La artesana se encuentra en la Exposición Nacional de Ganado Cebú, en la Expo del Mundo Imperial, donde trajo las cajas de Olinalá a vender. Hernández Ávila contó que actualmente muchos artesanos que elaboran las cajas enfrentan una escasez de la materia prima, como la madera de linaloe.
La madera se trae del municipio de Ixcamilpa de Guerrero, Puebla, colindante con Guerrero. Sin embargo la sobreexplotación y la falta de reforestación de esta especie, provocó que se acabaran y que las autoridades prohibieran continuar cortando más árboles. “Ahora es muy difícil encontrar una pieza con la veta del linaloe. Está muy escaso, y lo que se está haciendo es reforestar”.
Ante esta situación dijo que aumentó mucho el costo de la madera, y el precio del producto final. Indicó que una cajita de pequeña que cabe en la palma de la mano, de madera de linaloe blanco, y con el aroma del linaloe, tiene un costo de 800 pesos, pero con la beta tendría un costo de unos 2 mil pesos.
Otra dificultad a enfrentar es conseguir los minerales como el tecoxtle, qué es una piedra que se consigue en las montañas y se usa para mantener fija la pintura en la cajita que elaboran, además de conseguir las semillas de chía, que es otro material que utilizan.
La mujer comentó que para muchos artesanos y artesanos ha sido difícil la comercialización. En su caso, tuvieron que cerrar las redes sociales de su establecimiento, debido a las advertencias y extorsión.
Compartió que de su negocio dependen 67 familias cada una, con una muy particularidad técnica y proceso en la elaboración de una cajita. Dijo que cada caja tiene 28 procesos antes de estar lista para su venta, desde la preparación de la madera, para evitar que las polillas la dañen, el lijado y resanar. Luego colocarle el barniz y después el proceso de la elaboración manual de la fauna y flora que caracterizan la región de la Montaña.
Texto: Jacob Morales Antonio / Foto: Carlos Carbajal


