
Nueva York, EU, 18 de mayo de 2020. El gobierno mexicano se movió para tomar más control del mercado de electricidad, afectando a docenas de proyectos de energía renovable por un valor de más de 6 mil millones de dólares, en un momento en que el país enfrenta una fuerte recesión debido a la pandemia de coronavirus, destacó The Wall Street Journal.
Las compañías de energía y grupos de la industria local dijeron que las nuevas reglas para la operación de la red eléctrica, publicadas el viernes por la noche, favorecen a la empresa estatal de electricidad de México sobre los desarrolladores privados y retrasan la apertura del mercado de energía a los inversionistas extranjeros.
La caída de la demanda causada por los bloqueos de coronavirus había aumentado la necesidad de un suministro de energía más “confiable y continuo”, dijo el sábado la Secretaría de Energía (Sener). El operador de la red eléctrica Cenace, a pedido de la Sener, detuvo las pruebas de plantas solares y eólicas que esperaban entrar en operación.
Las medidas “ponen en peligro la operación y la continuidad de los proyectos de energía renovable de las empresas canadienses en México”, dijo el embajador designado de Canadá en México en una carta a Rocío Nahle, Secretaria de Energía de México.
El encargado de negocios de la Unión Europea dijo que las nuevas reglas suspenden la puesta en marcha de plantas de energía renovable y limitan la generación por plantas eólicas y solares que ya están en operación.
La suspensión afecta a 44 proyectos renovables programados para entrar en operación comercial este año y en 2021, incluidos varios en construcción, que representan inversiones de alrededor de 6 mil 400 millones de dólares, detalló el artículo publicado en el diario estadounidense.
“Lo que estamos empezando a ver en todas partes es que están comenzando a limitar el funcionamiento de las tecnologías renovables”, señaló Julio Valle, director de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (Amdee).
Las reglas marcan el último movimiento del gobierno izquierdista de México que desalienta la inversión y crea tensión con el sector privado. Desde que asumió el cargo en 2018, el presidente nacionalista Andrés Manuel López Obrador canceló la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital del país y suspendió el desarrollo de una gran cervecería por parte de una empresa estadounidense. También congeló nuevas inversiones privadas en el sector energético, incluida la suspensión de subastas de bloques de petróleo.
En el sector eléctrico, su gobierno se ha movido más agresivamente. Canceló una subasta planificada para la compra de energía renovable bajo contratos a largo plazo y renegoció contratos de gasoductos de gas natural con desarrolladores privados, evitando por poco una disputa en los tribunales internacionales.
Texto: Guadalupe Selene Salinas Cruz / Agencia Reforma / Foto: Archivo


