
También ha influido en ello el inicio de la guerra en Ucrania, señalan
Acapulco, Guerrero, 18 de octubre de 2023. Elaborar un bolillo o un pastel, no cuesta lo mismo que antes de la pandemia y después de la invasión rusa en Ucrania, un panadero y un chef de repostería relataron que se las han ingeniado para seguir ofreciendo productos de buena calidad y buen precio.
Para muchas familias que todas las mañanas esperan al bolillero, no imaginan que la guerra entre los dos países ubicados del otro lado del mundo impacta directamente en la elaboración de ese pan que llega a sus mesas.
En la elaboración de los bolillos, panes, y pasteles hay cinco productos indispensables como la harina de trigo, azúcar, la levadura, mantequilla, huevo y sal, que cada mes o incluso cada semana cambian de precio. Rusia y Ucrania antes de la guerra eran los principales exportadores de harina de trigo a México.
Desde hace cinco años, el señor Marcos Barroso Vázquez retomó la panadería familiar El Campo ubicada en la colonia La Libertad, una herencia de varias generaciones, dice.
En entrevista comentó que antes de la pandemia por Covid-19, los precios de las materias primas eran estables, e incluso la leña que se requiere para el horno. Cada carga de 100 leña costaba 100 pesos pero ahora subió a 250 pesos.
Antes de la pandemia y la guerra, un costal (44 kilos) de harina costaba 450 pesos (a precio de tonelada), con la cual sacaba 600 bolillos, pero ante el aumento al doble, lo que hizo fue disminuir el tamaño de los bolillos y ahora por cada costal de harina se cocían 650 bolillos.
Pero a esto se sumó también el aumento del precio del azúcar. Por cada costal de harina se necesitan entre ocho y 10 kilos de azúcar, el bulto de azúcar (50 kilos) antes de la pandemia costaba 400 pesos, y por kilo aproximadamente eran 9 pesos el kilo, pero ahora está entre 25 y 37 pesos el kilo. La barra de levadura pasó de 8 pesos a 20 y 25 pesos.
Fue ahí cuando se determinó subir el precio de un bolillo que pasó de 2.50 pesos a 3 pesos aproximadamente a los vendedores, quienes a la vez lo revenden, y debido a que tienen que recuperar los gastos de pasaje y el esfuerzo que hacen al caminar por las calles, lo venden en 5 pesos.
Pero otro impacto que resintió fue que cada día era menos la gente que compraba bolillos, y la elaboración pasó de 5 mil piezas, hasta llegar a 2 mil piezas diarias, “bajó terriblemente”, pero han conservado la calidad.
Incluso comentó que hubo panaderías que optaron por cerrar, y en otras hubo vendedores que mejor buscaron otros empleos, principalmente irse como chalán de albañil en las obras de construcción.
El hombre compartió que en agosto un costal de azúcar de mil 180 pesos, en septiembre pasó a mil 300 pesos, para la primera semana de octubre, subió a mil 550, y en la última semana el costal de azúcar pasó a mil 800 pesos.
En la repostería cuidan la calidad
El Chef Moisés Rodríguez quien tiene 15 años con su negocio “Ensueño Repostería” en la colonia Los Palomares, ha tenido que mantener los precios de los pasteles y panes que ofrece, porque los cambia cada año, sin embargo en los últimos años ha tratado de equilibrar un precio justo ante las alzas repentinas que hay de las materias primas.
Compartió que en otras panaderías hacen cambios repentinos de los precios y eso causa molestia en los clientes que acuden, “eso a veces a la gente no le parece, yo me tengo que aguantar con el alza de los costos”.
El chef compartió que además del alza del azúcar, también ha subido el huevo. A inicios de año un casillero llegó a costar hasta 80 pesos, y en la actualidad ronda entre 60 y 65 pesos. En el caso de la mantequilla dijo que pasó de 100 pesos el kilo, a 200 pesos.
En su caso no puede reducir el tamaño de los pasteles o panes, porque el tamaño del pastel es dependiendo del número de personas para el que se compra.
Un pastel para 40 personas tiene un costo de mil 850 pesos, aunque en otros lugares se puede encontrar más barato como en los centros comerciales, pero todo va dependiendo de la calidad de los productos e insumos que se usan, indicó.
Dijo que a pesar de los altos precios de los insumos la venta no ha caído, como pasó durante la pandemia, porque no había fiestas y los convivios estaban prohibidos por la aglomeración, y comentó que la agenda en noviembre lo tiene cubierto, así como la mitad de diciembre.
Texto: Jacob Morales Antonio / Foto: El Sur


