
Ciudad de México, 21 de julio de 2026. Durante la 48 sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que arrancó el domingo en Busan, Corea del Sur, se revisará el estado de conservación de la Antigua Ciudad Maya y Bosques Tropicales Protegidos de Calakmul, en Campeche, Bien Mixto (Cultural y Natural) inscrito en 2014.
Lo anterior sucede ante el impacto de proyectos cercanos, como el Tren Maya, según da cuenta el organismo internacional en su página web, donde se comparte un reporte del sitio.
A mediados de esta semana podría darse una recomendación, o su inclusión como patrimonio en riesgo.
El reporte que será puesto a discusión fue elaborado, no obstante, por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), órgano desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del Gobierno de México, y presenta el estado de conservación, las acciones de gestión y la respuesta institucional implementada durante 2025 para la protección del Valor Universal Excepcional de este Bien Mixto.
La autoría es del Estado parte y no arroja alarmas, a pesar de algunas preocupaciones expresadas por una misión internacional que, según se señala, visitó el sitio el año pasado.
“El documento”, según se lee, “responde a las observaciones y decisiones del Comité del Patrimonio Mundial, en particular a las relacionadas con los proyectos de infraestructura desarrollados en la región, incluyendo el Tren Maya (Tramo 7), el nuevo Centro de Atención al Visitante (CATVI), el Museo de Sitio y el Hotel Mundo Maya Calakmul.
“Asimismo, subraya el cumplimiento del marco regulatorio ambiental aplicable en México mediante la aplicación de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) como principal instrumento legal”.
El informe, precisa la Conanp, describe los 35 Programas de Mitigación específicos diseñados, implementados y supervisados: 12 para el proyecto del Tren Maya y 14 para el proyecto del Hotel Mundo Maya Calakmul, además de 9 asociados a las obras del CATVI.
“De igual manera, se informa sobre los avances en la actualización de los instrumentos de gestión, incluyendo el Plan de Gestión del Bien y el Programa de Gestión de la Reserva de la Biosfera Calakmul.
“El informe también presenta los resultados de los sistemas de monitoreo ambiental, la participación social, el turismo sostenible y la conservación de la biodiversidad, que demuestran el compromiso del Estado Parte con la protección de este bien y su Valor Universal Excepcional”.
El documento elaborado por la Conanp presenta un desglose de las obras y de los proyectos de investigación alrededor del sitio, y destaca el aval de autoridades especialistas, como la Semarnat, en el caso de los temas ambientales, y el INAH, en el caso de los patrimoniales.
En discordancia con múltiples voces -al interior mismo del INAH, incluso- se asegura que las obras del Tren Maya no afectaron el Patrimonio Mundial, pues fueron evaluadas, modificadas y monitoreadas durante todo el proceso, y se señala que el Tramo 7 de la obra ferroviaria solo tocó la zona de amortiguamiento y no el núcleo protegido.
En lo que respecta a posibles daños ecológicos, la UNESCO ha solicitado reiteradamente una Evaluación Ambiental Estratégica (SEA, por sus siglas en ingles), un instrumento internacional para valorar impactos acumulativos, pero, para México, esta petición está solventada con las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA), una revisión de carácter sólo nacional.
Sobre el hotel, el País defiende su ubicación, y asegura que no podrá ampliarse debido a una nueva zonificación de la Reserva de Calakmul.
Respecto a la preocupación de la UNESCO de que el Tren Maya multiplique las visitas al sitio, el informe sostiene que la afluencia permanece muy por debajo de la capacidad establecida.
El documento dedica un amplio apartado a demostrar la transparencia del sitio.
Describe, por ejemplo, la misión conjunta de integrantes de la UNESCO con colaboradores del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), realizada en septiembre del año pasado, detallando reuniones, recorridos por el Tren Maya, el hotel, el CATVI, así como en zonas de vegetación alrededor.
Todas las obras, se sostuvo ante los visitadores internacionales, y se remarca en el informe, tuvieron impactos “bajos”, “mitigados” o, de plano, “sin afectación”.
La última palabra, no obstante, la tendrán los y las representantes de los estados miembros que evaluarán el estado de conservación, junto a otras decenas de sitios alrededor del mundo.
En la sesión de Busán, por México, también se revisará el estado de conservación de las Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California; hay preocupación por el hábitat de la vaquita marina.
Asimismo, se revisará El Pinacate y el Gran Desierto de Altar, en Sonora, cuya integridad preocupa ante la construcción del muro fronterizo del Presidente estadounidense Donald Trump, y la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca, en Michoacán, por problemas de tala.
Agencia Reforma


