30 septiembre,2025 8:35 am

Exhiben en Chicago la muestra pictórica Migrar, el arte de resistir, del tixtleco Ian Malaj

 

Chicago, EU, a 30 de septiembre de 2025.-  Con gran éxito se sigue exhibiendo en Casa Guerrero, en el 4756 Oeste, de la avenida Fullerton en Chicago, Estados Unidos, la obra pictórica, Migrar, el arte de resistir del artista tixtleco Ian Malaj.

En sus trazos, el pintor desnuda el misticismo para enfrentar la realidad que viven miles de inmigrantes que cruzan la frontera para adentrarse a un mundo desconocido, lleno de esperanza, de dignidad y de lucha.

Al definir la obra, el historiador también originario de las tierras guerrerenses de Tixtla, Prócoro Fernández Vargas, la define de la siguiente manera: “Migrar el arte de resistir, no se limita al éxodo; lo convierte en un acto de resistencia estética, migrar es reinventarse sin perder la memoria, es cargar la historia propia y sembrarla en tierra ajena.

“Sus pinceladas son fragmentos de esperanza; sus colores, ecos de sueños truncados y reconstruidos.

“En cada una de sus pinturas, el espectador se encuentra con más que imágenes: Se encuentra con vidas suspendidas entre el pasado y el porvenir. Malaj no pinta cuerpos en tránsito, sino espíritus que resisten, que sueñan, que se rehacen a pesar del desarraigo.

“Cada obra es un fragmento de historia, una chispa de esperanza, un sueño que se niega a morir. Los rostros que retrata hablan si palabras: cuentan de madres que cruzan con sus hijos en brazos, de jóvenes que caminan hacia lo desconocido, de ancianos que cargan memorias como equipaje.

“Migrar en el universo pictórico de Malaj, no es simplemente partir. Es un acto de fe. Es reconstruirse desde la pérdida, es reinventarse en tierra ajena, creer que hay algo más allá del muro –ese muro físico, político y emocional– que separa y excluye. Más allá del rechazo, hay una luz que sus personajes persiguen con obstinación.

“Con cada trazo, Malaj dignifica al migrante. Lo convierte en símbolo de resistencia, en testimonio de la humanidad. Su arte no busca conmiseración, sino empatía. Nos recuerda que migrar no es huir sino avanzar. No es olvidar sino transformar. Y en ese proceso, cada pintura se vuelve un puente entre mundos, una voz para quien no tiene voz, un refugio para quienes aún caminan”.

Pero, ¿Quién es Ian Malaj? Malaj es un pintor formado en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y de Grabado La Esmeralda (del INBAL) en la Ciudad de México.

Viajó a Grecia, para especializarse en la escuela de iconografía y música, posteriormente se trasladó a Macedonia para continuar sus estudios en teología y lengua griega.

Residió en Atenas, Grecia, donde perfeccionó las técnicas cretenses y macedónicas de la iconografía bizantina en los talleres de grandes maestros como Dimitris Haziapostolou y Fotini Papantoniou.

En una breve entrevista, el pintor responde a la pregunta sobre sus inicios en la pintura y escultura: “A mediados de los años ochenta llegó a mi bello Tixtla el distinguido maestro de artes plásticas Jaime A. Gómez de Payán Medina, a pintar un mural, ahí lo conocí y me inspiró bastante el arte que el manejaba, lo acompañé en algunas de sus obras e incluso él me inculcó inscribirme en La Esmeralda, donde pasé cinco años estudiando, algo que fue una bonita experiencia en mi vida”.

–¿Cuál fue su experiencia en la apertura de su obra?

–Fue primeramente una experiencia muy bonita y enriquecedora, ya que estuvimos en el lugar adecuado y contamos con la gente en la que nos inspiramos, de la que pintamos y algunos de ellos preguntaban en qué me inspiraba para pintar y genuinamente les contestaba que en sus vidas, en sus pasos y los de su familia, en las vivencias de ellos, sus amigos”.

Sobre el contenido de su obra, el pintor explica: “En Migrar, el arte de resistir, cada obra aquí expuesta, es más que una imagen, es un testimonio, una memoria viva, una voz que se alza desde el lienzo, son fragmentos de historias reales de sueños que se niegan a morir, de esperanzas que cruzan desiertos y fronteras.

“Estas pinturas narran el coraje de familias enteras que, enfrentando peligros inimaginables, se lanzan a lo desconocido con la fe como brújula, jóvenes que caminan con el alma cargada de recuerdos, buscando reconstruirse, reinventándose para encontrar un lugar en esta tierra que les es ajena, pero que también puede ser fértil para futuros comienzos”.

Sobre el reconocimiento que recibió de los Clubes Unidos Guerrerenses del Medio Oeste de Estados Unidos, la presea Sentimiento Migrante 2025, Ian Malaj, de estirpe sencilla, de trato humano y gentil, dijo a este corresponsal: “Recibir la presea es un honor profundo y un privilegio que me llena el alma y quiero expresar mi mas sincero agradecimiento a todos los integrantes de Clubes Unidos Guerrerenses del Medio Oeste, por el gesto tan significativo. Gracias de todo corazón por confiar en mí y por reconocer el trabajo pictórico que busca dignificar la experiencia migrante”.

Manuel Martínez Santamaría