8 noviembre,2024 3:19 am

Exige Tlachinollan imparcialidad de la jueza Evelina Ramírez en el feminicidio de Melani, asesinada por un militar

 

Acapulco, Guerrero, a 8 de noviembre de 2024.- El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan exigió justicia por el feminicidio de Melani, a manos de su esposo –un piloto de la Fuerza Aérea–, señaló que las autoridades actúan de forma parcial y pidió que la jueza Evelina Ramírez Venegas tome en cuenta todo el conjunto de violencia que escaló hasta llegar a su muerte, con perspectiva de género.

También señaló diversas irregularidades en las audiencias, como que el acusado trató de hacer pasar el feminicidio como un accidente, asegurando que su víctima cayó de unas escaleras, y decirles a los padres de la joven que la cremó porque era su última voluntad, pero hay clara evidencia de que falleció por la ruptura del hueso hioides, que sólo ocurre al ejercer presión.

La joven de 25 años, originaria de Hermosillo, Sonora, fue asesinada el 28 de noviembre del 2017 en el departamento que habitaba el matrimonio en Acapulco, donde se encontraban desde hace casi un año por el trabajo de él.

En una conferencia de prensa transmitida por Facebook, el abogado Vidulfo Rosales Sierra pidió que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y las autoridades estén pendientes del caso, y subrayó que si no se hace justicia y se dicta una sentencia absolutoria, se dará un mensaje negativo a los perpetradores de impunidad y de alentar a que los feminicidios sigan, cuando Guerrero está en un momento violento y de ascenso de la violencia contra la mujer.

Los integrantes de Tlachinollan señalaron que hay evidencia clara de que la causa de muerte de Melani fue un hueso roto que se puede fragmentar sólo ejerciendo presión, que en las audiencias la jueza la mayoría de las veces da la razón a la defensa, obligó a una perito de sicología forense a contestar si era feminista, y que declaró desierto el testimonio de un doctor que contradecía la muerte accidental.

De forma virtual, los padres de la joven, don Martín y doña Jovita, también demandaron justicia y que el responsable no quede en libertad. Contaron que la víctima fue agredida antes por José Luis e incluso la pateó mientras estaba embarazada. Que tuvo que ser hospitalizada y les entregó un certificado médico del Hospital Militar como víctima de violencia doméstica, para acreditar las heridas que sufría, porque tal vez presentía que le pasaría algo.

También se denunció que la joven tenía un bebé y para verlo los abuelos fueron condicionados a que no dieran continuidad al caso, y sin ser tomados en cuenta se le dio su custodia a la madre del procesado por feminicidio.

Rosales Sierra dijo que el sueño de Melani era ser ingeniera, pero no concluyó la carrera porque cuando cursaba el primer año conoció a José Luis, pero a los cinco meses comenzaron los golpes, hay capturas de pantalla donde la denigra, y la violencia aumentó hasta su muerte, y que todo está probado en el juicio.

Señaló que el acusado consiguió un médico particular junto con la funeraria Porcayo para hacer el certificado médico diciendo que la muerte fue por causas naturales y se negaba a darle el cuerpo a los padres hasta que intervino el Ministerio Público del Sector Jardín.

Dijo que en dos necropsias “irregulares” los anteriores peritos no abrieron totalmente el cuello de la víctima, pero el 3 de junio de 2022 se exhumó en Hermosillo y un equipo multidisciplinario, con una antropóloga, médico legista, odontólogo y fotógrafo forense, descubrió la ruptura del hueso hioides: “afortunadamente las pruebas han salido a la luz y ha quedado totalmente evidenciado que él la asesinó”.

Presentía que le iba a pasar algo; fue hospitalizada y golpeada también durante el embarazo: padres

Don Martín dijo que siguen impactados como el primer día, aprendiendo a vivir con el dolor, que no asimilan el nivel de justicia y se siente agraviado porque en la audiencia la jueza le decía que se limitara a responder sí o no, o lo iba a sancionar y él quería aclarar el caso.

Contó que su hija le hablaba y le decía que las cosas se estaban complicando con su esposo, que cuando llegaron a Acapulco cambió completamente su forma de ser, que su nivel de violencia verbal fue subiendo de tono hasta que le dijo que había decidido romper las relaciones con él, y doña Jovita vino a apoyarla cuando tuvo el bebé.

Detalló que en el certificado médico se señala que había sido agredida violentamente con heridas que no tardaban más de 15 días en sanar, aunque ya tenía 15 semanas de gestación y la tuvieron que hospitalizar.

Informó que interpuso una denuncia formal el 21 de febrero de 2018 porque no avanzaban las investigaciones y fue cuando comenzó a tomar un camino diferente, cuando conocieron al Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, al que agradeció su apoyo.

Doña Jovita agregó que todavía se siente el dolor, contó que estuvo viviendo con Melani cuando iba a dar a luz, que era su ilusión tener un bebé, era una joven con ganas de vivir y seguir adelante, pero en su estancia escuchó que peleaban, gritos, que la agredía verbalmente, le decía que era una burra, “que era una puta, que no valía nada”.

Dijo que antes de regresar a Hermosillo su hija le entregó el certificado médico y le contó que su esposo la azotaba contra la pared, que se encerró en su cuarto y de una patada abrió la puerta, con cinco meses de embarazo la golpeó en el estómago, la sometió bocabajo y le puso el pie en la espalda.

Explicó que le dijo a su hija que pusiera una denuncia, pero no quiso hacerlo, “que Dios se iba a encargar”, que le entregara el documento a su padre, porque tal vez “presentía que le iba a pasar algo”, y que quería regresar a vivir con ellos, pero “ese hombre no la dejó seguir adelante con sus ilusiones”.

Inconsistencias e irregularidades

El abogado Aarón, quien ha estado presente en el juicio, señaló que la jueza ha sido muy parcial con la defensa de José Luis, que hay inconsistencias e irregularidades en el proceso, que comenzó el 12 de abril de este año y se han desahogado todas las pruebas.

Como ejemplos claros, expuso que en las audiencias la mayoría de las veces en objeciones da la razón a la defensa para que haga preguntas ilegales, regañó al padre de Melani por intentar aclarar y le advirtió que lo podía multar, lo que infunde miedo a las víctimas, que no están acostumbradas a ese tipo de situaciones.

Que es grave que a pesar de que la jueza es mujer y debe juzgar con perspectiva de género, cuando una perito en sicología forense estaba dando testimonio de que Melani estuvo bajo una violencia exacerbada y asimetría de poder, la defensa preguntó si era feminista, para descalificarla, lo que se objetó porque afectaba su credibilidad y la juzgadora la obligó a contestar.

También dijo que había un doctor de Sonora que trataba de desmontar la versión de la muerte accidental, explicando que hay reflejos del cuerpo cuando alguien se cae, que Melani no tenía ese tipo de lesiones, pero el médico tuvo una cirugía que se complicó, no pudo presentarse después y la juez declaró desierto el testimonio.

Señaló que además se niega a darle valor al testimonio del grupo interdisciplinario que determinó que la causa de muerte fue la ruptura del hueso hioides con las manos o brazos.

El defensor explicó que el miércoles 13 de noviembre habrá una audiencia para formular los alegatos y probablemente se dicte el fallo al siguiente día.

Rosales Sierra pidió tomar en cuenta de forma objetiva todas las pruebas y ciclos de violencia bajo el principio de perspectiva de género para superar los estereotipos que hay contra las mujeres y las barreras que tienen las mujeres para acceder a la justicia, porque hasta ahora ven que la juez “disocia su análisis respecto de toda esta gravedad que implicó para Melani” y que el responsable trató de ocultar el asesinato.

La integrante de Tlachinollan, Neil Arias contó que tuvieron conocimiento del caso entre julio y agosto de 2018, cuando los padres de la víctima buscaban ayuda de organizaciones para conseguir abogados.

Dijo que Melani se casó en 2016 con José Luis Martínez Rodríguez, piloto aviador de la Marina y estudiante de artes marciales, y que incluso frente a los padres, cuando eran novios, ejerció violencia al supuestamente mostrarles la técnica de una llave de artes marciales. Que el día del feminicidio como en cinco ocasiones les pidió a los padres que lo perdonaran porque su hija había tenido una muerte accidental, porque había bajado por un biberón del bebé, pero que los padres lo cuestionaron porque sabían que ella lo amamantaba.

Añadió que el detenido no permitió que entraran los policías, el Ministerio Público y los peritos al departamento, después los padres lograron que el Ministerio Público girara un oficio para evitar la cremación, pero “él ya previamente pues ya habían hecho todo un trabajo para poner la muerte, pues, simularla, como si fuera una muerte natural”.

Dan la custodia del menor a la madre del procesado, violentando los derechos humanos de los abuelos

La abogada destacó el poder que tiene José Luis al ser teniente, miembro de una institución castrense, “tenía todos los recursos económicos y de relaciones”, que cuando fue vinculado a proceso, los padres fueron condicionados a través de sus abogados a que no dieran continuidad si querían tener comunicación con su nieto.

Criticó que en una “irregularidad grave” y violentando los derechos humanos de los padres de la víctima, la jueza Adriana Marina Flores Ruano otorgó la guardia y custodia del niño de 4 meses a la mamá de José Luis, María Candelaria Teodora Rodríguez, porque presentaron el certificado de defunción, sólo hablaron de una relación de noviazgo y no de matrimonio, y nunca convocaron a los padres de Melani al juicio en el reclusorio, donde estaba procesado por el delito de feminicidio.

Texto: Yee Trujillo / Imagen tomada de Facebook