
Textoy foto: Claudio Viveros Hernández
Taxco, Guerrero, 21 de junio de 2018. El clamor y exigencia de justicia, más el llamado ciudadano a romper el miedo ante la inseguridad y la violencia, fueron las expresiones en la marcha de protesta y repudio tras el asesinato de tres activistas gay que aparecieron ejecutados con el tiro de gracia el pasado domingo, en una brecha al norte de la ciudad.
Como se dio a conocer, el lunes 18 fueron sepultados dos de ellos, Rubén Estrada Alemán y Roberto Vega Arroyo, y el martes Carlos Uriel López Gónzález, ante la irritación de los manifestantes frente a las autoridades, e incluso con los medios de comunicación que dieron cobertura.
Con una marcha silenciosa de La Garita al Zócalo, donde familiares y amigos hicieron una parada ante la parroquia de santa Prisca, los manifestantes portaron cartulinas, lonas y veladoras para expresar su dolor y coraje por los hechos de violencia y el asesinato de los tres.
En uno de los momentos de despedida y ante las escalinatas de la iglesia monumental, la madres de uno de asesinados, Leticia Osorio Alemán, descargó palabras de duelo y molestia contra las autoridades y la escalada de violencia que sacude a este municipio, como en otras partes de Guerrero.
Indicó que los tres eran honrados, de trabajo y de bien, que se ganaban la vida “sin andar en malos pasos”, y esa gente que no le gusta trabajar los mató, “gente floja que se dedica a extorsionar”, exclamo “¡estamos hartos!” y exigió a las autoridades justicia.
En medio de los asistentes hizo un llamado a no dejarse y protestar, “no hay que tener miedo, y allá donde esté mi hijo sé que voy a llegar hasta las últimas consecuencias, junto con ustedes, porque ya estamos hartos”, repitió entre las lágrimas y los gritos multitudinarios en demanda de justicia.
“Debemos vivir en paz y con dignidad, más seguridad, basta de muertes, que se investigue y se esclarezca este caso, no hay justicia y todos los días hay asesinatos en Taxco”, fueron parte de las exigencias de familiares de los difuntos y otros asesinados.
En una lona se leyó, “exigimos justicia”, al paso de unos 300 inconformes que avanzaron en total silencio fúnebre.
Después de la parada durante varios minutos en Santa Prisca, la caravana siguió hacia la plazuela de San Juan y de ahí al parque Vicente Guerrero y el cruce del hospital del Seguro Social, donde concluyó la protesta para exigir a las autoridades el reclamo de una justicia que no llega y piden se esclarezca el triple asesinato.


