
Acapulco, Guerrero, a 6 de junio de 2025.- El biólogo marino Juan Barnard Ávila advirtió que actualmente la mar está registrando 30 grados de temperatura en superficie y en el fondo del mar de Acapulco y lo comparó con los 32 grados reportados cuando ocurrió el huracán Otis, por lo que indicó que existen las mismas condiciones para que se forme otro huracán en el municipio.
Durante la sesión de la asociación civil Grupo Solidaridad de Acapulco en un salón del hotel Ritz ayer, dijo que están presentes los ingredientes de la “receta” para que se forme un huracán: el aire caliente, humedad, baja presión atmosférica, una temperatura mayor a 26 grados de la superficie del mar, y la evaporación del agua.
El doctorante en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) informó que la temperatura actual del mar en Acapulco es de 30 grados y cuando ocurrió el huracán Otis estaba a 32 grados.
El otro factor es la homogeneización de la temperatura del agua “y está desde arriba hasta abajo caliente, es lo que yo digo que es una bomba de tiempo”, aseveró frente a unos 30 integrantes del Grupo Solidaridad de Acapulco.
Advirtió que todavía falta “que llegue septiembre, y si se mantiene esto así, podremos llegar a tener problemas; creo que ya estamos más concientizados, más espantados, pongámoslo así, y es lo que está sucediendo”.
Señaló que la trayectoria original de Otis predecía que éste iba a tocar tierra entre Tecpan y Zihuatanejo, “entonces cuando va para arriba, vio que en Acapulco estaba lo que él necesitaba y era agua caliente”.
Barnard Ávila indicó ayer en la mañana que “dos situaciones se conjugaron en el 2023”, cuando sucedió Otis: el fenómeno del Niño, es decir, una corriente de agua caliente; y el calentamiento global.
Recordó que meses antes del paso del huracán Otis el 25 de octubre de 2023 empezó a observar el blanqueamiento, es decir, la muerte de corales, a partir del calentamiento del mar en Acapulco, lo que ha generado “la pérdida de biodiversidad y eso es una crisis”.
El biólogo marino comentó que después de la devastación del huracán categoría 5, tardó hasta febrero de 2024 para reanudar la medición porque no había lanchas, pero indicó que las altas temperaturas del mar continuaron después de Otis, por lo que la ola de calor duró 10 meses, la más larga que se ha registrado en el planeta es de 14 meses.
Explicó la desigualdad que hay en relación a cómo pega un fenómeno hidrometeorológico de manera diferenciada a las clases sociales, pero indicó que el huracán categoría 5 golpeó a ricos y a pobres, y es que los fenómenos meteorológicos serán más frecuentes, más intensos y más lentos, como el huracán John.
Barnard Ávila comentó que los datos que ha recabado junto con los académicos de la UAG, Alfredo Zárate y Maximino Reyes, con el apoyo de operadores de buceo, han sido compartidos al Instituto de Geofísica de la UNAM y la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, para complementar sus mapas meteorológicos y modelos predictivos.
El también fotógrafo marino expuso en el salón Ritz varias fotografías submarinas para vender, el dinero lo utiliza para financiar el proyecto de restauración de corales en la isla de La Roqueta, la importancia de estos animales radica en que capturan el CO2.
El dinero también está destinado a continuar con el registro de temperatura del mar por medio de sensores en Acapulco, y más adelante en otros puntos de Guerrero y Oaxaca, con boyas oceanográficas, para formar una red de alertamiento temprano de huracanes.
Comentó que el grupo de investigación ha aplicado a diversas convocatorias para recibir financiamiento porque las autoridades “no nos abren la puerta” pese a que necesitan estar preparadas, como también lo intentó antes del paso de Otis.
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Jesús Trigo


