El arzobispo llama a orar por víctimas y menciona a las familias que dejan sus tierras por amenazas, extorsión o por no tener para una vida digna. En Atoyac rezan por justicia para las madres buscadoras. Crónicas de las celebraciones en El 30, Santa Cruz, Taxco y Huixtac
Chilpancingo, Ciudad Altamirano, Atoyac, Taxco y Acapulco, Guerrero, 4 de abril de 2026. Entre constantes llamados a meditar sobre el problema de la violencia, la inseguridad, las injusticias, la corrupción y la falta de oportunidades para los jóvenes que son víctimas de la cooptación del crimen organizado, transcurrió este viernes el viacrucis organizado por la catedral la Asunción de María de Chilpancingo, encabezado por el obispo José de Jesús González Hernández.
La procesión de más de mil feligreses, duró más de tres horas. Inició a las 10 de la mañana y terminó después de la 1 de la tarde. Salió de la catedral, ubicada en el zócalo de la capital, y después de recorrer las calles del centro, concluyó con una concentración en la plaza Primer Congreso de Anáhuac.
Desde la primera estación, que representa el momento en que Jesús es condenado a muerte por Poncio Pilato, hubo expresiones de preocupación por parte de los feligreses, por la violencia y la injusticia que se vive en la entidad.
La feligrés encargada de interpretar lo que significa la estación, dijo que la condena de Jesús es el reflejo de las injusticias que aún persisten en nuestra sociedad, “las estructuras de injusticias deben ser reconocidas y destruidas con la fuerza del bien, a través de un cambio de mentalidad. Pero también con la ayuda de las ciencias y la técnica, mediante el desarrollo de políticas eficaces en la transformación de la sociedad”, expuso.
Agregó: “Hoy llega al cielo el grito de tantos hermanos y hermanas lastimados por la violencia”, y preguntó: “¿Nos llega también a nosotros? ¿Nos sacude? ¿Nos conmueve?”.
Enseguida, recriminó que muchos factores nos alejan los unos de los otros, “negando la fraternidad que nos une desde el origen”.
Agregó que siempre se debe recordar que la propuesta del Evangelio no es sólo la relación individual e íntima con el Señor, “la propuesta es más amplia, es el reino de Dios”.
En la quinta estación, en la que Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la Cruz, y simboliza la solidaridad y la ayuda al prójimo, el encargado de la meditación señaló que la vida comunitaria es la primera victima de la violencia, que la percepción de inseguridad y el miedo lleva a las personas a buscar espacios seguros, “refugiándose en sus propias casas, aislándose y encerrándose en el individualismo y en la desconfianza, en el enojo, en el resentimiento y en el deseo de venganza”.
Dijo que toda la creación espera “con ansia” esta revelación, la solidaridad, de los hijos de Dios, “porque también la creación será liberada de la esclavitud y de la corrupción, para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
“Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. ¿Dónde están los cirineos que ayuden a llevar su cruz a quienes sufren por la causa de la violencia?”, expresó.
En esta estación también habló el obispo González Hernández, quien después de su feligrés, clamó: “Señor, envía a quien nos saque de nuestra indiferencia y nos involucremos en tu obra salvadora de modo directo. No como espectadores escépticos, sino como cirineos que meten el hombro para cargar la cruz”.
También pidió: “Ayúdanos a librarnos del riesgo de dependencia de los medios de comunicación digitales, que empobrecen las relaciones humanas”, y luego dijo: “Yo quiero ser un cirineo, que ayude a mis hermanos a llevar su cruz de tristeza, amargura, soledad y sufrimiento. Que tu Iglesia, señor, sea el cirineo que necesitan los que sufren”.
En la sexta estación, en la que Verónica limpia el rostro de Jesús y enjuga su sangre y su sudor, lo que simboliza la misericordia frente al dolor ajeno, el párroco de la Asunción de María, Sem Zepeda Salazar, exclamó que “el rostro del mundo está desfigurado. No se percibe su belleza y queremos reconstruir este mundo que nos duele, ante tanto dolor, ante tanta herida”.
Enseguida, pidió: “Ayúdanos a rehacer nuestra comunidad, siendo hombres y mujeres que hagan propia la fragilidad de los demás y se erija una sociedad sin exclusión. Que todos se hagan prójimos y levanten y rehabiliten al caído para que el bien sea común”.
Clamó: “Toca mi mente y mi corazón, señor, para que sepa acoger con respeto a los marginados, a los pobres, a los migrantes, ancianos, enfermos y a todos los que se sientan excluidos para que tu iglesia sea verdaderamente su bálsamo”.
En la séptima estación, en la que Jesús cae por tercera ocasión y simboliza la fragilidad humana, el encargado de la meditación, reprochó: “¿Cuantos jóvenes buscan levantarse de la postración en que se encuentran, pero no encuentran los medios?”.
Habló del alto porcentaje de jóvenes, que incluso teniendo estudios no tienen acceso a empleos estables y bien remunerados.
“Esto hace que muchos de ellos, ante la falta de alternativas, sean oferta laboral para quienes se dedican al narcomenudeo o la delincuencia organizada”, denunció.
En la décimo primera estación, que representa el momento en que Jesús es clavado en la cruz, Zepeda Salazar habló del perdón y del rechazo a la venganza en contra de quienes, incluso, cometen los crímenes “más horrendos”.
Pidió fuerzas “para romper el círculo vicioso y frenar el avance de las fuerzas de la destrucción”.
Dijo: “Ayúdanos, señor, a decidir no seguir inoculando en la sociedad, la energía de la venganza que tarde que temprano termina recayendo, una vez más, sobre nosotros mismos”.
Explicó que la venganza nunca sacia de verdad la insatisfacción de las víctimas.
“Hay crímenes tan horrendos y crueles que hacer sufrir a quienes los cometieron. No sirve para sentir que se ha reparado el daño, ni siquiera bastaría matar al criminal, no se podrían encontrar torturas que se equiparen a lo que pudo haber sufrido la víctima”.
“La venganza no resuelve nada. Señor, queremos perdonar como tú lo hiciste”, dijo.
Después del Viacrucis y la concentración donde se leyeron las siete palabras que pronunció Jesús cuando estaba crucificado, los feligreses participaron en la procesión del Santo Entierro, que consiste en llevar el cuerpo de Jesús a la tumba, en este caso, a la catedral la Asunción de María.
A la 5 de la tarde, unos 500 feligreses participaron en la celebración litúrgica de la Pasión del Señor en la plaza Primer Congreso de Anáhuac y al terminar, participaron en la Procesión del Silencio, de la alameda Francisco Granados al zócalo de la capital.
Más de 4 mil acuden a la fiesta de Barrabás en Cutzamala; se reporta saldo blanco
Más de 4 mil personas participaron en la fiesta de pintura de Barrabás en Cutzamala, en la plaza principal este Viernes Santo, en donde el programa de seguridad vacacional reportó saldo blanco.
A las 2 de la tarde se reportó la llegada de unas 4 mil personas a la plaza principal de Cutzamala, provenientes de diferentes comunidades del municipio y de diferentes localidades de Tierra Caliente, para participar en esta festividad en la que los asistentes se avientan pintura vegetal.
Si bien no toda la gente de Cutzamala participa y algunos se encuentran concentrados en la festividad religiosa, la representación de Barrabás ha llegado a tal nivel social, que llegan de decenas de personas para la fiesta en la plaza principal.
Niños, jóvenes y adultos caminan por la plaza principal pintados casi por completo de colores; además, los hombres terminan con las camisas desgarradas. También circulan entre los negocios, mientras que en el centro de la plaza, en la parte del kiosco, es donde se da la batalla más intensa con pintura vegetal de colores.
La fiesta es una representación de lo que hace el personaje de Barrabás en la interpretación popular católica de Cutzamala.
Este personaje va asaltando a las personas por las calles, pasando de negocio en negocio, pidiéndoles dinero. Si no le gusta la cantidad, les lanza agua con pintura vegetal que lleva en una botella. La pintura es roja, simulando sangre. Como si dejara heridas a las personas que asaltó.
A su vez, en la plaza principal de Cutzamala la gente compra las botellas con pintura, que se venden en cada esquina, pero ya no sólo roja, sino de diferentes colores, con las que se manchan unos a otros, como si fueran Barrabás.
Se lanzan pintura unos a otros y entre los hombres se desgarran las camisas.
A las 2 de la tarde llega el personaje de la representación religiosa a la plaza principal y va pidiéndole dinero a toda la gente que se le atraviesa, como si los estuviera saltando. Algunos les dan desde 20 pesos, 50 y algunos le entregan billetes de 200, 500 y hasta 1000 pesos.
Este dinero que se recaba, forma parte de una colecta por parte de la mayordomía religiosa, que se entrega a la Iglesia.
Pero todos quieren tomarse la foto con el personaje de la máscara. Se trata de una máscara hecha de madera completamente artesanal.
Para las tres de la tarde, el personaje de Barrabás es aprehendido a un costado de la capilla por los soldados romanos y “ los picas”, que son una interpretación regional de los judíos, que se trata de jóvenes y niños con lanzas de otate de más de 5 metros de largo, decoradas con papelitos de colores.
Los personajes de “ los picas” son coloridos y atraviesan las calles de Cutzamala con sus lanzas hasta llegar a la iglesia, donde finalmente detienen a Barrabás.
Luego, desde las 3 de la tarde comienza la parte religiosa con la representación de la pasión y muerte de Jesucristo.
Las familias católicas sean inconformado porque al mismo tiempo, en la plaza principal continúa la fiesta de colores, con música de banda, venta de alcohol y un sin número de personas que siguen aventándose pintura. Lo que concluye casi de las 6 de la tarde.
Alrededor de esta fiesta, el Ayuntamiento de Cutzamala brinda apoyo a todos los comerciantes que llegan con comida regional, juegos mecánicos y diversos artículos del día.
Además, proporciona seguridad y ambulancias en la parte central. La alcaldesa Mayte Arce, días antes brinda apoyos económicos a los que participan en la representación de Semana Santa.
Hasta la tarde de este viernes se reportaba saldo blanco en Cutzamala.
Celebran en Atoyac el pasaje bíblico El Encuentro; piden por las madres buscadoras
A diferencia de otras iglesias católicas, la parroquia de Santa María de la Asunción de Atoyac celebra de manera pública con la población lo que se considera el pasaje más amoroso de la biblia en la Semana Santa, El Encuentro. En la celebración se pidió por que las madres buscadoras encuentren justicia por sus hijos desaparecidos.
Mientras otras iglesias se centran en la crucifixión de Jesús, en Atoyac se destaca el encuentro de Jesús y María previo a su crucifixion.
Desde la parroquia salen dos contingentes, uno es en su mayoría de mujeres que llevan la imagen de la virgen María y el otro la del nazareno, acompañado en una procesion que recorrer la avenida principal Juan Álvarez.
Esta es una tradición de 100 años, el contingente de Jesucristo realiza siete estaciones recordando su paso a la crucifixión.
El punto culminante es El Encuentro donde Jesús y María se despiden acompañados.
La actividad es enmarcada con elementos prehispánicos como flauta y tambor.
El párroco David Guzmán dijo “no se expresan palabras pero que nos hablan y nos dicen mucho de nuestra realidad, vivamos este encuentro de Jesús con su madre camino del calvario”.
Asimismo se mencionó el caso de las madres buscadoras que piden justicia y paz y se pidió a Dios porque se les haga justicia.
En este lugar se juntan las dos imágenes y parten después juntas nuevamente a la parroquia de Santa María de la Asunción donde se realizan homilías por parte de los párrocos, para conmemorar la Semana Santa.
Esta Semana Santa “la tradición ha resurgido con fuerza”, comentan en Taxco
Taxco vive su fe, entre penitencias, historia y devoción. La ciudad cobijada por edificios coloniales, calles empedradas y bajo la imponente silueta de la Parroquia de Santa Prisca, el pueblo mágico revive una de las manifestaciones religiosas más intensas y arraigadas de México: Semana Santa.
Una tradición que se remonta a finales del siglo XVII, cuando frailes franciscanos del convento de San Bernardino comenzaron a trabajar con la población ya evangelizada para representar el viacrucis. Con el paso del tiempo, los habitantes buscaron profundizar su experiencia espiritual, dando origen a las penitencias o mortificaciones, una fusión de influencias indígenas y españolas, que hoy distingue a Taxco dentro y fuera del país.
“A pesar de haberse interrumpido en momentos históricos como la Guerra Cristera y recientemente durante la pandemia, la tradición ha resurgido con fuerza”, comentó a El Sur el guía turístico certificado Romeo Hernández, en un recorrido de este viernes por la ciudad.
Durante la Semana Santa, las calles de Taxco se convierten en escenario de profundas expresiones de fe. Hombres y mujeres participan en distintas formas de penitencia organizadas en cofradías.
En esta ocasión de nueva cuenta salieron a las calles los encruzados, flagelantes y las ánimas. Acompañaron primero la Pasión de Cristo, que al mediodía fue crucificado en ex Convento de San Bernardino de Siena y por la tarde la reflexión del Descendimiento de Jesús, que terminó con una procesión del Santo Entierro que recorrió las calles.
“Es impresionante la devoción de la gente, la flagelación de los (hombres) que se golpean la espalda y le queda al rojo vivo, da cosa ver sus heridas, pero impresiona la fe con lo que lo hacen”, expresó Luis, un turista de Ciudad de México que llegó desde el miércoles para vivir la Semana Santa en Taxco.
En la ciudad platera hay al menos diez hermandades de hombres y las mismas de mujeres. Cofradías que viven en el anonimato y preparan a los penitentes que año con año caminan las parroquias.
“Para poder hacer ese tipo de penitencia tienen que inscribirse en esas hermandades. Ya que se integran a estos grupos, tienen que empezar a trabajar con ellos con los evangelios cada ocho días. Se reúnen para leer citas bíblicas, para que ellos la puedan comprender, estudiarlas y de esta manera trabajar todo lo que conlleva su fe”, explicó Romeo Hernández.
“También hacen dos retiros: un retiro de convivencia, que es en agosto y un retiro tres días antes de Semana Santa, en un monasterio que tenemos muy cerca de Taxco, llamado Betania”.
Los penitentes no son improvisados. Antes de pisar las calles se preparan mental y espiritualmente. “No puedes ser flagelante si antes no fuiste encruzado”, reveló el guía.
Los llamados encruzados cargan pesados rollos elaborados con varas de zarzamora, cuyo peso puede alcanzar hasta los 110 kilogramos. Estos son sostenidos con la ayuda de un lazo, confeccionado con materiales como pelo de cola de caballo, que permite soportar el peso durante recorridos de entre 4 y 6 kilómetros.
Otro grupo significativo es el de los flagelantes, quienes llevan su devoción a un nivel extremo. Mientras caminan en procesión, rezan el rosario y en determinadas estaciones se arrodillan para realizar autoflagelaciones, con instrumentos elaborados con cuerdas y puntas metálicas.
“Esta práctica tiene inspiración en figuras religiosas como San Nicolás de Tolentino, quien utilizaba la mortificación como forma de acercamiento espiritual”, platicó Romeo.
Las mujeres también participan en activo, en especial como “encorvadas”, caminando en posición inclinada, encadenadas de los tobillos y portando velas que simbolizan la fe y la intercesión por las almas del purgatorio.
Su vestimenta negra cubre todo el cuerpo y, al igual que los hombres, utilizan capirotes para preservar el anonimato, “ya que el objetivo no es el reconocimiento público, sino la entrega espiritual”.
A muchos de los penitentes, además de la fe, los mueven los juramentos realizados o mandas hechas a una divinidad, “solicitando un favor, muchas veces pidiendo salud o protección”, expresó uno de los penitentes antes de salir del ex convento en procesión de las 5 de la tarde.
“En mi caso es personal, es una manda que le hice a nuestro Señor. Yo sólo me preparo en lo mental, no físico, más que nada es tener la conciencia tranquila”, explicó el joven que lleva al menos tres años en esto.
Familias enteras participan año con año, iniciando su preparación desde el Miércoles de Ceniza y prolongándola hasta el Pentecostés, cumpliendo así con el calendario litúrgico.
El impacto emocional en los visitantes es evidente. Momentos como la representación de las Tres Caídas generan escenas de profunda conmoción, donde no es raro ver a turistas con lágrimas en los ojos, conmovidos por la intensidad de la fe que se manifiesta en cada paso de las procesiones.
La Semana Santa en Taxco no solo representa un atractivo turístico, “sino una experiencia espiritual única que combina historia, cultura y devoción”, finalizó diciendo el guía de turistas Romeo Hernández.
Así, entre silencio, incienso, rezos, velas y el eco de pasos sobre piedra, Taxco sigue siendo un lugar emblemático del catolicismo en México, donde cada año la fe se convierte en experiencia viva a pesar de los hechos de violencia que se han vivido en la última década.
Los penitentes descansan, pero la Semana Santa continúa hoy, con el Sábado de Gloria, y culmina mañana a las 5 de la tarde, con la Procesión de la Resurrección de Jesús.
En Huixtac, Taxco, también hay penitentes por Semana Santa; piden salud y paz para el pueblo
Fuera de los reflectores, en el pueblo de Huixtac, municipio de Taxco, campesinos, jornaleros y mineros realizaron una penitencia cargando cactus órganos sobre espaldas y brazos, para pedir salud y paz para la comunidad.
A las 2 de la tarde, detrás de la iglesia de la Santa Cruz, en la parte alta de la población, dos hombres y dos mujeres, de unos 25 años, se preparaban para realizar una penitencia rememorando la pasión y muerte de Jesucristo.
“Pido salud para mi familia”, dijo uno de los jóvenes, que cumplió siete años haciendo la manda. Los otros penitentes pidieron paz para la comunidad.
Descalzos, les fueron colocadas reatas de ixtle desde los pies, pasando por las piernas hasta la cintura. Hombres del pueblo les colocaron sobre los hombros y la espalda, el tronco de un cactus órgano de unos 20 kilos.
Las espinas de las plantas se les clavaron a los cuerpos de los penitentes.
En su cuello les fue colocada una cadena con “flor de mayo” y sobre sus cabezas una corona con ramas de laurel de la india. Sus rostros fueron cubiertos con pañuelos rojos.
Recorrieron alrededor de 1 kilómetro y medio por las calles empedradas y veredas de terracería. Pasaron por la Calle de La Amargura y El Calvario.
La representación, contaron los pobladores, lleva más de 100 años. En los primeros años llegaron a ser más de 50 penitentes.
La tradición se combina con una escenificación teatral de la pasión y muerte de Cristo, así como con una procesión de cientos de pobladores, de los nueve pueblos que conforman el ejido.
La actividad concluyó en el templo del centro de la ciudad San Andrés Huixtac, donde se venera a la Virgen de la Candelaria.
En la biblioteca y una miscelánea están pegadas fichas de personas desaparecidas, entre ellas, las del “Servidor de la Nación”, Miguel Huerta Torres, que este 28 de febrero cumplió tres años sin saberse su paradero, después de que fue llevado por hombres armados de la comisaría de Temaxcalapa, municipio de Taxco.
Hace unos años la violencia se resintió en la comunidad. Los jóvenes dejaron de salir cuando la noche caía, por miedo a que pasaran “los malos” y se los llevaran.
Además, la delincuencia organizada acaparó la distribución y precios de la cerveza, el refresco, el gas doméstico y productos básicos traídos desde Taxco.
En este momento la situación, dijeron pobladores consultados, está más o menos tranquila.
Huixtac, que significa en la lengua náhuatl “lugar de las piedras blancas” es un pueblo de unos mil habitantes, con una población flotante de jornaleros agrícolas, migrantes radicados en Estados Unidos y mineros.
La comunidad también celebra a los Mártires del 27 de octubre de 1917, que defendieron al pueblo de las tropas zapatistas de Adrián Castrejón, y escenifica el inicio de la guerra de Revolución.
Piden no normalizar la violencia en las representaciones del viacrucis en playas
Cientos de católicos realizaron la representación del viacrucis en la playa y en la avenida Costera. Llamaron a la paz, a no normalizar la violencia, a promover el bien para la humanidad y vivir en un clima de armonía entre comunidades.
El primer viacrucis se realizó de playa Tamarindos y concluyó en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la avenida Universidad. El otro fue de playa Icacos hasta la parroquia de San Francisco de Asís. El tercero se representó en la avenida Costera.
Playa Icacos
A las 11 de la mañana de ayer unos 40 integrantes del Movimiento Católico Conquistando las Naciones para Cristo, que portaban una playera verde, se concentraron en el acceso que está a un costado del parque acuático El Rollo, en Costa Azul, y caminaron por la playa Icacos ante la mirada de turistas.
Mujeres y hombres se rotaron para cargar la cruz y leyeron cada uno de los pasajes bíblicos en donde se reflexión pedir por la paz. “No podemos normalizar el escenario de violencia que sucede alrededor, encabezados y notas rojas, rumores que roban la tranquilidad”.
Al leer el texto en cada una de las paradas los participantes indicaron que no se puede permitir que surjan acontecimientos que frenen la posibilidad de libertad. Pidieron por los mexicanos, “quienes de manera paulatina ha visto incrementado el peso de la cruz que le ha impuesto el crimen organizado”.
“La paz no debe quedar limitada o comprometida al logro de algunos intereses particulares, la paz es un derecho universal”, expresaron durante el mensaje en la segunda estación en donde “Jesús carga con la cruz”.
Agregaron que como sociedad “hemos tenido diferentes caídas y fracasos que nos han llevado a revisar los procesos y las decisiones que tomamos; se debe de reconocer que limitar la educación y el acceso a trabajos dignos han generado que una gran cantidad de jóvenes incursionen en filas de grupos delincuenciales”.
También pidieron por las madres que tienen un hijo, una hija, esposo o pariente desaparecido a darles consuelo, y por los esfuerzos que realizan tanto las autoridades como la sociedad para que haya un clima de armonía en las comunidades.
Durante el trayecto de los católicos por la playa hubo algunos turistas que se detuvieron para tomar una fotografía de la procesión.
Uno de los participantes del viacrucis, Donovan Ávila dijo que es la segunda vez que participa, “es bonito ver como los turistas que vienen a pasar sus días de vacaciones también vienen a buscar esa fe y que recordemos todos del porque es la Semana Santa”.
Playa Tamarindos
Otro grupo de católicos recorrió las playas cargando la cruz, desde la playa Tamarindos hasta llegar a la iglesia de la avenida Universidad. Durante el trayecto los cientos de católicos representaron las 14 estaciones de los momentos de la pasión de Cristo, y varias mujeres cargaron la cruz e hicieron las lecturas.
El sacerdote Salvador Cisneros Preciado dijo que desde hace 15 años se realiza la procesión en la franja de arena y que este año se dedicó a la vida y a la paz.
“El lema era que si no se protege la vida, no habrá paz; si no se cuida la vida de los niños, de las mujeres, de los ancianos, pues no tenemos un país, un estado, una ciudad en paz”, expresó.
Costera
Otra representación y en los que algunos turistas se incorporaron a la caminata se realizó en la avenida Costera, desde el restaurante de Vips de La Diana hasta la iglesia de Universidad.
Los feligreses caminaron por las banquetas, y colocaron imágenes de las 14 estaciones de la pasión de Cristo, donde leyeron un mensaje y pidieron por la paz, por el consuelo a las madres buscadoras y mejores condiciones para vivir en armonía.
Llama el arzobispo en Viernes Santo a orar por las víctimas de la violencia
El arzobispo Leopoldo González González llamó a la oración y a mirar de manera especial las lágrimas de madres que “derraman por sus hijos asesinados, ejecutados o desparecidos”.
Este Viernes Santo el jerarca católico encabezó el encuentro de Jesús con su madre María en su camino a la crucifixión, frente a la puerta de la Catedral, donde pidió por los que ven a sus familias dejar sus tierras por amenazas, por violencia, por extorsión o por la imposibilidad de tener lo necesario para vivir de manera digna.
Asimismo, pidió orar por las lágrimas que tantas madres derraman por sus hijos reclutados por bandas criminales o viéndolos víctimas de las drogas, así como por la paz en el mundo.
Dijo que si la virgen caminó con Jesús el camino de la cruz no “podemos dudar que camina con nosotros los caminos de cada día. Confiemos a ella este momento tan doloroso de guerra en algunas regiones del mundo. Que ella nos ayude a abrir nuestros caminos y corazón”.
Dijo que la oraciones eran para pedir a Dios “mueva los corazones e ilumine las mentes de quienes tienen esta posibilidad de hacer el diálogo. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos que anhelan una convivencia pacífica basada en la justicia”.
En la conmemoración del encuentro de María con Jesús participaron unas 200 personas, que durante el trayecto en el Zócalo iban rezando; sin embargo, la invasión en el Zócalo de comerciantes semifijos dificultó el paso de las imágenes religiosas, debido a las lonas o sombrillas, que tuvieron que ir moviendo para avanzar para escenificar el pasaje de la Biblia donde habla del encuentro de madre e hijo, en la cuarta caída, en el camino a la crucifixión.
En el viacrucis de El 30, destaca el realismo con el que los actores interpretan sus papeles
El poblado Kilómetro 30 del Acapulco rural, celebró la puesta en escena número 60 de la Pasión de Cristo, una de las representaciones más realistas del estado que, sin embargo, los jóvenes pobladores ya no muestran el interés de antes, señalaron sus organizadores.
La tradición que comenzó en 1967 continuó este año con una amplia escenografía de fachadas romanas y un viacrucis en el que los actores que representaron a los reos y a Jesucristo experimentaron los duros golpes de los látigos en sus espaldas propinados por sus compañeros caracterizados como soldados.
Jesús fue interpretado por segunda ocasión por José Manuel Torres Reyes, un maestro de educación física de 28 años que expresó en declaraciones a El Sur que este papel “es una gran responsabilidad, sobre todo por lo que esta representación significa para nuestro pueblo”.
Es “la devoción que tiene la gente y nosotros retribuirle ese acompañamiento que tiene”, mencionó minutos antes del inicio de la obra en el corral de toros de la comunidad en la que se llegaron a congregar unos mil habitantes, una gran parte de ellos sentados alrededor de la plaza, pero muchos otros espectadores de pie.
José, maquillado por la joven que representó a Claudia Prócula, la esposa del prefecto romano Poncio Pilato, fue elegido en enero pasado para ser Jesucristo, un trimestre de preparación, sobre todo, psicológica.
“Más allá de lo físico, hay que estar convencidos totalmente de querer representar este papel; obviamente se acompaña con ejercicio físico, y sobre todo, la parte espiritual”.
Aceptó que los golpes, dolorosos enfatizó, en la puesta en escena generan “morbo” en el público que acude a ver la Pasión de Cristo del Kilómetro 30, poblado que parecía quedar vacío a las 2 de la tarde porque los pocos vecinos que no estaban en el evento religioso cuidaban sus pequeños establecimientos de comida.
José, de rostro sereno durante las casi 3 horas de presentación en las que el sol estaba radiante, fue arrastrado y golpeado por los soldados, uno de ellos era César Josué Rubio Alarcón, organizador de la Pasión de Cristo de este año.
En relación al origen de la tradición, César Josué dijo que la población de la comunidad Kilómetro 30 “se ha caracterizado por ser respetuoso de sus usos y costumbres, somos la mayoría de la religión católica, es la educación que hemos recibido de nuestros padres, de nuestros ancestros”.
“La idea surge del profesor Jesús Nava Rodríguez, en ese momento, 1967, lanza una convocatoria a los jóvenes de aquel tiempo, la cual fue recibida de manera razonable, entonces se llevó a cabo la primera edición”.
Además, argumentó el promotor sobre el por qué de esta tradición en el Kilómetro 30, esta localidad representa una “capital” del Acapulco rural, “entonces tenemos la obligación de ser respetuosos de nuestras costumbres y tradiciones.
Por esta razón, la participación dentro del montaje de la obra está abierta a cualquier vecino de otras localidades, incluso de la zona urbana de Acapulco, como fue el caso de la participación este año de un grupo de danza árabe.
Este año formaron parte de la presentación 60 personas, la mayoría menores de 30 años, entre ellos numerosos niños, que representaron al pueblo instigador de la crucifixión de Jesucristo, los soldados y los personajes principales, entre ellos Herodes Antipas y su hijastra Salomé, quienes protagonizaron el diálogo de la decapitación de Juan El Bautista.
Los papeles de la Pasión de Cristo son elegidos mediante un casting por antiguos actores, los seleccionados son “personas de buen comportamiento, que no traigan tatuaje, que no traigan piercing, que no se les conozca por ser una persona problemática, que sea una persona de buen vivir”, explicó el promotor.
Desde su perspectiva, el objetivo de organizar la realizar de la Pasión de Cristo es “el rescate de nuestros jóvenes de la revolución tecnológica que estamos viviendo, la verdad anteriormente éramos 150, 160 actores, ha ido mermando”.
“Los jóvenes han mostrado desinterés, pero ese desinterés no es de ellos, ellos tienen las ganas, la capacidad, el talento, la garra de hacer las cosas”, dijo y planteó que la responsabilidad es de los adultos.
Destacó el esfuerzo físico que intentan impregnar en la puesta en escena de la agonía y la muerte de Jesucristo, como lo relata la tradición católica, “si algo representa al Kilómetro 30 en esta presentación es el realismo, es el drama, eso no lo va a encontrar en ninguna presentación, incluso en las más grandes”.
A un costado de Óscar Josué, los jóvenes que personificaron a los reos crucificados junto con Jesucristo eran manchados con pintura roja en sus espaldas para simular la sangre, una pintura que resultó un aspecto menor frente a las marcas que los azotes les dejaron.
Barrabás incluso recibió la recomendación de colocarse encima una gasa después de acabar su papel por la herida que le dejaron los golpes que recibió de algunos soldados romanos.
Además de los golpes, el realismo de la presentación del Kilómetro 30 también se expresó en las lágrimas de Judas y María, el primero huyendo corriendo mientras el público, siempre requerido por los organizadores de despejar el camino por donde entraban y salían los actores del corral de toros, lo observaba asombrado.
Los cientos de asistentes, algunos de ellos con cerveza en mano, siguieron de cerca el viacrucis de medio kilómetro de distancia en la carretera federal México-Acapulco, extensas cuerdas colocadas en los extremos del camino dividieron la escenografía del público.
Bajo el sol a 32 grados escenifican el viacrucis en Santa Cruz; participan unos cien actores
Alrededor de mil personas participaron en la edición 54 de la representación del viacrucis de la colonia Santa Cruz.
Los feligreses católicos caminaron dos kilómetros bajos los intensos rayos del sol de mediodía, hasta llegar al lugar donde se realizó la representación de la crucifixión de Cristo y de los dos ladrones, en la colonia Palma Sola.
El viacrucis inicio en la iglesia de Santa Cruz y empezó a bajar para salir a la avenida Constituyentes, donde ocuparon todo el carril, el cual fue cerrado por agentes de Tránsito.
El esfuerzo de los más los casi cien actores fue difícil, pues además de soportar el intenso calor tenían que caminar por el asfalto caliente con huaraches.
Al joven Antonio Morales, de 28 años, quien representó por segunda ocasión a Cristo, se le observó la fatiga en el rostro mientras cargaba la cruz de 120 kilos, bajo una sensación térmica de 32 grados. En su representación tuvo que caer en el asfalto caliente donde tenía que permanecer unos minutos.
Los soldados romanos constantemente tomaban agua mientras sudaban abundantemente al usar chalecos de cuero sintético para representar los uniformes de esa época.
Los participantes se cubrían con gorras y sombrillas mientras participaban en el viacrucis y para llegar al predio donde terminarían tuvieron que subir por la empinada calle Palma Sola.
La representación duró poco más de dos horas. Los actores principales terminaron agotados y con la espalda roja de los latigazos que recibieron.
El director de la representación del viacrucis, Reyes Pineda Tenorio, dijo que los actores se preparan durante casi tres mes y los que llevan los personajes principales lo hacen de manera física y espiritual.
Indicó que en la edición 54 del viacrucis el enfoque fue espiritual y hacer consciente a la gente de lo que vivió Jesús, “es una forma de evangelizar”.
Indicó que los participantes son jóvenes que tienen una base espiritual en la iglesia. “Están entregados a Dios, otros participan por promesas”, explicó.
Zacarías Cervantes, Israel Flores, Francisco Magaña, Lenin Ocampo Torres, Luis Daniel Nava, Aurora Harrison, Karina Contreras y Ramón Gracida Gómez/ Foto: Luis Daniel Nava


