
Informan además que por cada uno de los 13 camiones que partieron a Sinaloa y Guanajuato con más de 900 trabajadores de Tlapa, Copanatoyac, Cualac, Metlatónoc y Atlixtac se pagó a la delincuencia 5 mil pesos
Tlapa y Chilpancingo, Guerrero, 7 de noviembre de 2025. En la carretera Tlapa-Puebla, cerca de la cabecera municipal de Xochihuehuetlán hombres armados asaltaron ayer un autobús donde viajaban familias jornaleras de los municipios de Metlatónoc y Cochoapa el Grande.
Se supo además que integrantes de la delincuencia organizada extorsionaron a jornaleros agrícolas de municipios de la Montaña que abordaron 13 autobuses en los que se trasladaron a trabajar en campos agrícolas de Sinaloa y Guanajuato, informó a la Agencia Reforma un integrante del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
De acuerdo con esta fuente, cada autobús que partió con los más de 900 jornaleros, entre niños, mujeres y hombres de los municipios de Tlapa, Copanatoyac, Cualac, Metlatónoc y Atlixtac, pagó a la delincuencia 5 mil pesos.
“Los jornaleros y los choferes de la empresa que contrató los 13 autobuses reunieron el dinero para pagar la cuota a una mujer que llegó frente a las instalaciones de la Unidad de Servicios Integrales en Tlapa, que es donde pernoctó la gente para salir”, afirmó un integrante de Tlachinollan, quien pidió que se omitiera su nombre por seguridad.
Mencionó que la persona que fue a recoger la “cuota” operó impunemente casi frente a los policías estatales, a quienes se les habló de este problema, pero dijeron que no podían hacer nada y que, en todo caso, los afectados presentaran una denuncia ante la Fiscalía General del Estado.
En cuanto al asalto, se informó que es la tercera agresión que sufren familias jornaleras en su travesía a los campos agrícolas donde, la mayoría, son contratados por las empresas agroindustriales que están en Sinaloa y Guanajuato, quienes les envían el transporte para llevarlos desde sus comunidades o de la Casa del Jornalero en Tlapa.
A eso se suma la extorsión económica a los encargados de trasladarlos a los campos de cultivo que desde hace meses se difunde y agarró fuerza el pasado miércoles, entre quienes salieron de la comunidad de Ayotzinapa, municipio de Tlapa, porque entre sí se preguntaban si sabían quién cobraría la cuota para el crimen organizado, para que su salida de Guerrero fuera sin contratiempos. A la par que decían que sabían que tendrían que pagar 100 pesos por persona.
En el lugar de ascenso, en Ayotzinapa, hablaron de cambiar su ruta de salida por Chilpancingo para no enfrentar esa extorsión ni el riesgo de sufrir algún asalto en la salida por el estado de Puebla, lo cual ya no hicieron pese a que les convenía, para disminuir las horas de recorrido porque llegaban a la Autopista del Sol.
El asalto reciente fue este jueves como las 12 del día a un autobús que salió de la Casa del Jornalero o Unidad de Servicios Integrales (USI) a las 9 y 20 minutos la mañana.
El autobús y su mayordomo llegaron a la USI a las 6 de la mañana donde tomaron café y más tarde sus alimentos, comentó que llevaba familias de Metlatónoc y Cochoapa el Grande y que iban para Michoacán y Chihuahua, pero iba a cargar a más gente porque no completaba el cupo.
Por eso salió pasadas las nueve de la mañana despidiéndose de los encargados del comedor que les ofrecieron alimentos.
A las 11:00 de la mañana salieron dos autobuses con jornaleros que estaban estacionados desde la noche anterior resguardados por elementos de la Policía Estatal, bajo el acuerdo de acompañamiento para que no fueran víctimas de delitos.
Fueron los enviados a ese operativo quienes encontraron al autobús y a sus ocupantes en la carretera Tlapa-Puebla cerca de Xochihuehuetlán, informándoles que habían sido asaltados, sin dar detalles, y que los iban a auxiliar.
En la tarde se supo que el mayordomo estaba en Tlapa para poner la denuncia ante las autoridades, fue golpeado y se preveía que las familias jornaleras regresaran.
Las agresiones
El 27 de octubre, un camión con familias jornaleras que salió de la USI a Sinaloa sufrió un intento de asalto cercano a la comunidad de Atzompa en el estado de Puebla, así lo identificaron porque hasta ahí lograron llegar con un rin y una llanta en mal estado.
Los ocupantes contaron que circulaban por la carretera, eran como las nueve de la noche cuando dos personas que iban en una motocicleta les lanzaron una mina poncha llantas para frenar el camión, tocando directamente a una que la destrozó y la otra quedó averiada.
El chofer no se detuvo y continuó hasta llegar al poblado de Atzompa donde paró y revisó que se habían movido sólo con el rin de la llanta y la otra con rajaduras.
Acordaron quedarse para buscar la reparación al día siguiente, con temor. Nadie los siguió. Al día siguiente siguieron el camino con temor de volver a ser atacados.
Mencionaron que hay seguridad hasta los límites de Guerrero, pero ya en Puebla no hay apoyo.
Salieron siguiendo la ruta a Puebla, iban al Campo el Serrucho en Sinaloa. Su viaje fue interrumpido por hombres armados que le dispararon al primer autobús obligando a pararse, hay imprecisión en el lugar, se menciona que fue cerca de Xochihuehuetlán, Guerrero, o en el estado de Puebla en el tramo de Las Palomas y Tehuitzingo, donde se han reportado hechos violentos.
Al detenerse los obligaron a bajarse amenazando y golpeándolos. Los despojaron de sus escasas pertenencias como dinero y sobre todo celulares, dejándolos incomunicados.
Al segundo autobús lo frenaron aventándoles piedras que al ver lo que ocurría con el primero no opuso resistencia. Los golpearon y les quitaron todo lo que consideraron de valor.
Algunos se escondieron luego de que se fueron los maleantes, el mayordomo buscó ayuda hasta que pudieron comunicarse e informar y eso fue porque una mujer escondió el celular.
Los jornaleros no pusieron denuncia, tras retrasarse y recibir ayuda continuaron su camino.
Uno de los choferes que acudió a Ayotzinapa confirmó ese asalto a los jornaleros y que venían con miedo por esos sucesos violentos, pero era parte de su trabajo es asumir esos riesgos.
Comentó que escuchaba que a algunos les pedían dinero por el pasaje que llevaban, pero a él nadie se le había acercado para eso hasta el momento.
Y para evitar los atracos estaban valorando como choferes salir por Chilpancingo y no dar la vuelta a Tlapa, pero al final serían las indicaciones de la empresa, por lo que terminaron saliendo por Puebla los 12 autobuses de la empresa Buen Año.
El no pasar a Tlapa a la USI implicaba que los jornaleros y jornaleras no se registrarían, no serían valorados médicamente y no comerían hasta que les indicara. Aunque aquí el registro se hizo previamente, pero no de todos.
La extorsión económica
Mientras se organizaban para el ascenso de las familias jornaleras en Ayotzinapa algunos encargados preguntaban dónde se tenía que pagar para que no les hicieran nada, porque se mencionó que los asaltos y ataques que sufrieron los autobuses que salieron el 29 de agosto y el 27 de octubre no pagaron la cuota que les dijeron, y en la salida los esperaron para atracarlos.
Se mencionaque sabían que les pedían 100 pesos desde niños a adultos, en promedio van de 40 a 50 ocupantes por autobús.
En la USI se informó que es una mujer la que llega durante el arribo de camiones al estacionamiento que observa y de manera discreta se acerca a los choferes y luego se retira. Nadie aceptó que entregó algo, sólo se comentó que dan 5 mil pesos por autobús.
Carmen González Benicio y Agencia Reforma/Foto: Carmen González Benicio


