19 noviembre,2024 6:34 am

Filo Mayor

Andrés Manuel López Beltrán y Félix Salgado Macedonio, el sábado pasado en la asamblea de Morena Fotos: Jesús Eduardo Guerrero

Gran compromiso el que subrayó la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, el sábado en Chilpancingo.

Dijo que a diferencia de lo que ocurría en el pasado –para efectos prácticos de la 4T el pasado es el gobierno de Felipe Calderón y solamente el gobierno de Felipe Calderón– los gobiernos morenistas no están coludidos con el crimen organizado y han establecido una clara línea de separación entre autoridades y delincuentes.

Y mencionó sin ambages el nombre de Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública de Calderón sentenciado en Nueva York a 38 años de cárcel acusado de estar al servicio del Cártel de Sinaloa.

O sea que, siguiendo a Alcalde, en Morena no hay lugar para los García Luna. Se entiende que tampoco en Guerrero, porque fue aquí que lo dijo.

Todos los expertos en asuntos de seguridad advierten que la delincuencia organizada no sería tan fuerte si no estuviera infiltrada en, o tuviera la protección de, todos los niveles de gobierno.

Y Guerrero no es la excepción. De manera que, siguiendo el razonamiento de la presidenta de Morena, esa colusión solamente se da con autoridades de otros partidos.

Ello significaría que pronto se crearán las condiciones para abatir la violencia criminal en el estado, porque el partido gobernante no está coludido con quienes la generan. Son buenas noticias ¿no?

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Andrés Manuel López Beltrán tuvo una presencia discreta en la visita del Comité Ejecutivo Nacional de Morena el sábado pasado en Chilpancingo.

A pesar de que uno de los puntos previstos en la asamblea informativa era la promoción de una campaña de afiliación en Guerrero, el hijo del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador no intervino pese a ser el secretario de Organización del CEN, la cartera responsable precisamente de la adhesión de ciudadanos a Morena.

Y no sólo no habló en el acto público. Al final del encuentro López Beltrán se apresuró a abandonar el lugar –la Unidad Deportiva Hermanos Galeana por el aeropuerto de Chilpancingo– para evitar tal vez alguna pregunta incómoda de la prensa.

Aunque puede que haya otra explicación. Las crónicas periodísticas destacaron que el personaje central en las primeras visitas del flamante CEN de Morena a las capitales de algunos estados, era Andy, aunque él aparentemente no lo quisiera. Senadores, diputados federales y locales, alcaldes, síndicos y regidores, dirigentes, militantes de a pie, todos querían tomarse la selfie con él. (Iba a escribir ‘presentarse con él’, pero es probable que ya conozca a buena parte de los próceres de Morena, pues recorría el país cumpliendo con discreción encargos políticos de su influyente padre. Y como Morena es un partido solamente para participar en elecciones, pues seguramente muchos de esos encargos tenían que ver con candidaturas a esto o lo otro).

El caso es que la presidenta del CEN, la ex secretaria de Gober-nación Luisa María Alcalde no concitaba tal entusiasmo militante, y mucho menos la secretaria general Carolina Rangel Gracida, aunque ambas están por arriba de López Beltrán en el organigrama partidista.

De modo que la presencia discreta de Andy en la reunión pública de Chilpancingo puede ser una manera de guardar las formas, precisamente para no alimentar la idea de que es el hombre fuerte en Morena.

Pero esa es ya una idea robusta. Y en el caso que comentamos lo demuestra el hecho de que el senador Félix Salgado, el hombre fuerte en la política de Guerrero, fue sentado al lado del susodicho y se le vio tratando de llamar su atención en varios momentos de la asamblea (ver fotografía).

¿Por qué Félix no dijo a los organizadores ‘a mí me sientan junto a Luisa María” o, más humilde, ‘quiero que me sienten junto a la secretaria general’? Porque no es lo mismo que lo mesmo.

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Un lector nos hizo ver que no ha sido Ricardo Salinas Sandoval quien más rápido pasó de ser magistrado a presidente del Tribunal Superior de Justicia. Él se tardó dos años y medio. Robespierre Robles Hurtado apenas una semana. El 11 de noviembre de 2015 los diputados aprobaron su nombramiento, a instancias del gobernador Héctor Astudillo, y el 18 ya era nombrado presidente del Poder Judicial de Guerrero por 20 votos a favor y 4 en contra. Habrá quien diga, pero al menos entonces no hubo unanimidad de los togados. Puff!