6 enero,2023 8:04 am

Francisco despide a Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro ante 50 mil fieles

El Papa se refirió al emérito como a “nuestro hermano fiel amigo de Dios”, en su funeral. Se cierra así la insólita etapa en la que convivieron dos Pontífices en la Iglesia católica. Joseph Ratzinger, su nombre de nacimiento, yace en la tumba de su predecesor polaco Juan Pablo II y también de Juan XXIII

Roma, Italia, 6 de enero de 2023. El Papa Francisco presidió este jueves 5 de enero en la Plaza de San Pedro y ante unos 50 mil fieles, el funeral por Benedicto XVI, fallecido el pasado sábado 31 de octubre, y tras tres días en los que unas 200 mil personas se acercaron a despedirse del papa emérito. Se cierra así la insólita etapa en la que convivieron dos pontífices en la Iglesia Católica.

Al terminar el funeral, el Papa, que llegó a la Plaza de San Pedro en silla de ruedas, se levantó y rezó unos segundos ante el ataúd de su antecesor. Posteriormente, acudió a la cripta donde fue enterrado dentro de un ataúd triple de ciprés, zinc y roble, a las 12.38 horas, el papa emérito en la tumba que ocuparon en su día Juan Pablo II y Juan XXIII.

No es la primera vez que un papa participa en el funeral de otro; en 1802, Pío VII recibió los restos mortales de Pío VI, fallecido en el exilio en Francia en 1799 y asistió a la solemne misa funeral en San Pedro.

El Pontífice sólo ha nombrado de forma espontánea una vez a Benedicto por su nombre y se ha referido a él como a “nuestro hermano”: “Benedicto, fiel amigo del Esposo (Dios), que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz”, concluyó.

Cita Francisco cuatro textos el papa emérito

No obstante, citó sus textos en cuatro ocasiones, entre ellos, palabras del papa emérito en la misa de inicio de su Pontificado en abril de 2005: “Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuestos a sufrir”.

Antes, reivindicó la “búsqueda apasionada” del papa emérito por comunicar el Evangelio e instado a la Iglesia a “seguir sus huellas”. También destacó la “sabiduría, delicadeza y entrega” de Benedicto XVI, que “supo esparcir a lo largo de los años”. “Queremos decir juntos: “Padre, en tus manos encomendamos su espíritu”, añadió.

Ante el altar, estaba situado el féretro de ciprés que contiene los restos mortales del Papa alemán, con algunos objetos personales de su pontificado, y las primeras filas estaban ocupadas la que fue su familia durante los últimos años -su secretario, Georg Gänswein y las consagradas de la Memores Domini que se dedicaron a su servicio.

A diferencia de sus predecesores, Benedicto XVI fue enterrado sin vestir el palio papal y fue colocado en el ataúd como se hace con los obispos eméritos. Tampoco lleva el anillo del pescador que usó durante el pontificado, destruido en 2013 cuando renunció al papado, ni la cruz pastoral.

Un grupo de doce sediarios, los antiguos portadores de la Silla Gestatoria de los Papas, han trasladado a hombros a las 08.50 horas el féretro de Benedicto XVI hasta el altar predispuesto en la plaza de San Pedro. El secretario personal del papa emérito, Georg Ganswein y el maestro de ceremonias Litúrgicas Pontificias, Diego Giovanni Ravelli, han colocado el evangelio encima del féretro mientras los fieles rezaban el rosario.

Al acabar la ceremonia, el ataúd ha sido trasladado de nuevo a la basílica de San Pedro. Tanto la preparación del cuerpo para el sepelio, previo al funeral como el último pasaje han sido privados.

En el ataúd, además, se han colocado las monedas acuñadas entre 2005 y 2013, las de su Pontificado, que acabó en renuncia, y en un tubo metálico, se han introducido algunos textos con los hechos más destacados de su biografía como Benedicto XVI.

A primeras horas de la mañana, miles de personas, muchas de ellas con banderas de Baviera, región natal de Joseph Ratzinger, hicieron fila en los accesos predispuestos en la plaza de San Pedro con controles de seguridad. “Estoy triste, pero emocionado a la vez. Es un día grande para la Iglesia”, señaló en declaraciones al medio Europa Press Emanuele que, aunque tiene 30 años y dice que su papa es Francisco, le tenía “mucho cariño”. “Ha un sido un abuelo tierno para todos”, declaró. Un grupo de peregrinos portaba una pancarta con la petición concreta de que Benedicto XVI sea proclamado Doctor de la Iglesia.

Tras la misa, obispos presentes en el funeral de Benedicto XVI resaltaron a Europa Press la sobriedad de la ceremonia y lo apropiado de la liturgia, en un papa que prestaba especial atención al significado profundo de la liturgia. Por ejemplo, el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha subrayado que “un entierro no es para ir lanzando cohetes”.

Mientras, expertos en Teología coinciden en que no se puede considerar que la homilía del Papa Francisco haya sido fría o distante porque la norma obliga a los sacerdotes a no hacer en las misas de funeral “un panegírico”, es decir, un discurso en el que se alaba a una persona.

Sin luto en el Vaticano

El Vaticano no decretó luto oficial al considerar que el funeral de Benedicto XVI no era un funeral de Estado, ya que no era un papa en activo, sino retirado de sus funciones desde febrero de 2013. Italia ha ondeado las banderas a media asta y Portugal, por su parte, decretó un día de luto.

Desde este sábado ya no hay dos Papas conviviendo en la Iglesia, aunque uno de ellos fuera sólo emérito y el otro reinante. Benedicto XVI vivió los últimos diez años retirado del mundo, dedicado al estudio y a la oración, pero su figura ha sido instrumentalizada por una parte de la Curia Romana contra Francisco, por lo que su funeral e inhumación en las grutas vaticanas marcan un nuevo inicio para el Papa argentino que en marzo cumplirá diez años de pontificado.

Texto: Europa Press

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