
Se escondió con dos de sus hijos, una niña de 6 y un niño de 4 cuando se soltó la balacera, dice Gerarda.
Chilpancingo, Guerrero, 29 de enero de 2019. Para Gerarda lo que vivió la tarde del domingo fue “un infierno”, creyó que ese sería su último día de vida, que moriría allí debajo de la cama, donde se escondió con dos de sus hijos, una niña de 6 años y el menor de 4.
“Escuché la balacera muy fuerte, algunas de las balas caían en la lámina de mi casa, una de ellas dejó un agujerote así, mire”, dice mientras forma un hueco con los dedos de sus manos para mostrar una circunferencia del tamaño de una manzana.
La mujer nahua de unos 30 años habla de la balacera que duró 2 horas la tarde del domingo, en la entrada de su pueblo, Rincón de Chautla, municipio de Chilapa, que dejó 12 muertos del grupo agresor que pertenece, dicen los lugareños de este pueblo, al grupo delictivo Los Ardillos. El tiroteo sólo dejó dos heridos leves de los comunitarios de Rincón de Chautla y Zacapexco.
“Fue un milagro que los muertos hayan sido nomas de aquél lado, yo creo que diosito oyó mis rezos fíjese, se escuchaban las balas zumbando arriba de mi casa y yo recé y recé La Magnífica abrazando a mis dos hijos que lloraban. Yo pensaba en ellos y en Felipe que estaba allá en el cerro con su escopeta enfrentando a los malosos que querían entrar al pueblo”, dijo rodeada de varias mujeres que meneando la cabeza confirmaban lo que decía.
Serían las 3 de la tarde del domingo pasado cuando unos niños jugaban en la cancha techada de la entrada del pueblo, unos 5 metros arriba pasa la carretera. Entre la esquina de la cancha y una de las primeras casas dos postes sostienen una gruesa cadena atirantada en lo ancho de la carretera para impedir el paso a cualquier vehículo que no tenga el permiso de los policías comunitarios.
Ahí llegaron los vehículos de los aproximadamente 150 hombres armados que querían entrar al pueblo. La cadena impidió el paso de los vehículos y comenzó la balacera.
Los pobladores de Rincón de Chautla aseguran que fueron “Los ardillos” los que dispararon primero hacia las casas y a los comunitarios que estaban escondidos tras de las piedras y quienes, al escuchar los disparos, les hicieron frente.
“Ahora sí viene Constantino, los viene a enfrentar y a matar”, escucharon que gritó uno de los agresores que suponen se trata de Constantino Chino Jiménez, uno de los líderes agrarios de Xiluxuchicán, un pueblo que se encuentra al sur de Rincón de Chautla con el que tienen un conflicto agrario.
Otra de las mujeres dijo que los niños corrieron asustados a esconderse a sus casas, la mayoría de ellos gritando y llorando. Así estuvieron durante las 2 horas que duró el tiroteo.
Un adulto mayor contó que cuando se oyeron los primeros disparos oyó bramar a los venaditos en el cerro de enfrente, “hasta ellos se asustaron y lloraron del susto”, dijo fantaseando.
Rincón de Chautla se encuentra al fondo en medio de dos cerros y los disparos debieron hacer eco, por eso la balacera reprodujo no sólo el estruendo de las detonaciones sino el susto de pobladores y animales, quizá por eso Gerarda calificó el episodio como “un infierno”.
Ayer un día después el triunfo de los policías comunitarios de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitaria de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) había aumentado su valor.
La mayoría lucían sonrientes y deseosos de contar su propio testimonio, “aquí nadie se raja, todos estamos puestos para defender nuestro pueblo y a nuestras familias”, dijo Felipe, el esposo de Gerarda, quien en una mano sujetaba a su hijo de 4 años y con la otra acariciaba la culata de la escopeta colgaba al hombro.
El coordinador de la CRAC-PF, David Sánchez contó que después de la balacera se enteraron de que los agresores estuvieron informando mediante sus radios de comunicación que habían entrado casa por casa matando gente, “aunque digan eso aquí no hay muertos, tenemos dos heridos pero son rozones leves, y ya los curamos con medicina casera”.
Contó que los agresores encabezados por autoridades agrarias de Xiluxuchicán quieren a fuerza apoderarse del territorio comunitario, “someternos a ellos para que pertenezcamos a su organización (grupo Paz y Justicia), pero nosotros pertenecemos a una institución que es la CRAC en la que están 15 comunidades”, dijo resuelto.
Frente a sus hombres armados advirtió que se van a mantener “defendiendo al pueblo”.
El sistema de seguridad al que pertenecen aglutina a 15 comunidades de Chilapa y José Joaquín de Herrera (Hueycantenango), son: Rincón de Chautla, Zacapexco, El Paraíso de Tepila, Buena Vista, Alcozacán, Alcahuehuetlán, Xicotlán, Tula, Xolotepec, Tepozonalco, Papaxtla, Terrero I, Tlayahualtempa, Amatitlán y Tierra Blanca.
Texto: Zacarías Cervantes


