2 octubre,2025 4:44 am

Galardonadas guerrerenses por promover derechos de las indígenas piden compromiso estatal

Acapulco, Guerrero, a 2 de octubre de 2025.- Las guerrerenses Nadia Maciel Paulino, Felícitas Martínez Solano, Asunción Ponce Ramos y Yecenia López de Jesús, son parte de las veinte galardonadas que por su labor y trayectoria recibieron este año el Premio Nacional a la Promoción de los Derechos de las Mujeres Indígenas Martha Sánchez Néstor. Sin embargo, coincidieron en que falta trabajo por hacer por parte del gobierno.

En un comunicado sobre el acto realizado el martes en el Palacio de Bellas Artes, la Secretaría de las Mujeres y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas destacaron que en la cuarta edición se reconocieron los aportes, sabiduría, conocimientos y lucha para la defensa de derechos y fortalecimiento de comunidades. El premio de 50 mil pesos para cada ganadora, en honor a la feminista y defensora de los derechos de los pueblos indígenas originaria de Xochistlahuaca, fue dividido en 12 temas.

 

“Se reconoce a quienes realizan lo que muchas veces corresponde al gobierno”: Nadia Maciel

 

Vía telefónica, Nadia Maciel Paulino, radicada en Acapulco, pero de origen nahua, de San Martin Tixtlancingo, ganadora en Promoción de Derechos sexuales y reproductivos, contó que tiene más de 15 años trabajando por la defensa y promoción de los derechos sexuales, reproductivos y humanos, principalmente para indígenas y afromexicanas, y ha participado en políticas públicas, acompañamiento a mujeres que viven en violencia, prevención de embarazos adolescentes, el derecho a elegir si quieren ser madres y casarse, y contra los matrimonios a temprana edad, para el empoderamiento.

Destacó que con el premio se reconozca en vida que las mujeres están haciendo un trabajo que muchas veces le corresponde al gobierno, que también es para aquellas cuya voz no es escuchada o las instituciones les han cerrado las puertas. Dijo que, si bien se ha avanzado en el tema legislativo a favor de niñas y mujeres falta mucho para hacer realidad los derechos en los pueblos y en lenguas originarias, y llamó a la sociedad a que el activismo no sea minimizado o invisibilizado por motivos de género.

La psicóloga de 43 años acompaña de forma independiente a mujeres y colectivas, y ha sido parte de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir y la Red de Mujeres Indígenas y Afromexicanas, con las que trabajó en la Montaña, Costa Chica y parte de Costa Grande.

 

Las mujeres, las primeras en las movilizaciones: Felícitas Martínez

 

Felícitas Martínez Solano, originaria de Potrerillo Coapinole, San Luis Acatlán, del pueblo me’phaa y ganadora en Promoción y defensa de los derechos humanos de las mujeres indígenas, fue promotora y fundadora de la Casa de la Mujer Indígena (CAMI) Manos Unidas en Ometepec, junto con Sánchez Néstor y Hermelinda Tiburcio Cayetano en 2003, ante el alza de la mortalidad materna en sus municipios.

La activista de 48 años contó que en 1999 asistió a una asamblea como oyente en Tilapa, Malinaltepec, sin saber que sería su primer acercamiento a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC), de la que fue la primera coordinadora mujer en la Casa Matriz, de 2006 a 2007, aprobada en el décimo aniversario de la organización al exponer la importancia de que haya mujeres en la mesa de justicia porque son las primeras al frente de las movilizaciones. Es coordinadora del Capítulo Guerrero de la Red Nacional de Abogadas Indígenas y parte del Consejo de Mayoras de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas.

Dijo que para ella el galardón no significa mucho porque no se han reconocido los derechos de las parteras ni de las mujeres en salud, justicia imparcial e interculturalidad, que aunque se indique que es el Año de la Mujer Indígena en las instituciones no hay paridad, ni en Guerrero donde la gobernadora Evelyn Salgado afirma que hay 50/50, que en la Secretaría para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afromexicano debería estar una mujer, y hay mucho por trabajar porque “el discurso es una cosa, las acciones son otras”, la pobreza y desnutrición siguen y en la Montaña la gente muere por picaduras de alacrán.

 

Se debe reconocer a la policía comunitaria: Asunción Ponce

 

Asunción Ponce Ramos, de 75 años, mixteca de Cuanacaxtitlán, San Luis Acatlán, ganadora en Participación y representación política de las mujeres indígenas en todos los ámbitos y niveles, indicó que comenzó su trabajo alrededor de 1984 buscando participar en su comunidad que la eligió en diversos cargos, como promotora de control y vigilancia de Progresa, delegada y consejera en la asamblea regional del Centro Nacional de Pueblos Indígenas en Ometepec para un proyecto de préstamos, y presidenta del Comisariado Ejidal. En 2005, ante las muertes maternas, participó también en un foro en su municipio en el que se exigieron médicos, carreteras, centros de salud, luego en la organización para informar a la población, y se certificó como partera para avocarse a su pueblo, acompañar a las mujeres, y la creación de una CAMI.

Además, recordó que debido a una ola de violencia y por la falta de resguardo del gobierno se formó la Policía Comunitaria en su comunidad, de 2010 a 2013 fue coordinadora de la Casa Matriz de la CRAC-PC por igualdad de género, y es miembro de Mujeres Agraristas de Chilpancingo para gestionar trámites, entre los que subrayó un grave problema por la falta de actas y certificados de defunción y que las autoridades deben ir a las comunidades en coordinación con Registro Civil.

Reflexionó que todos esos años no tuvo un salario, algunas veces recibía viáticos, pero el gobierno es el que debió enviar a las promotoras. Llamó a que las autoridades no digan que la policía comunitaria no vale, porque existe la Ley 701, que la capaciten y den vigilancia; también que los médicos no discriminen a los indígenas y que haya enfermeras o trabajadoras sociales que puedan traducir.

 

Falta apoyo a cooperativas: Yecenia López

 

Yecenia López de Jesús, de 38 años, originaria de Xochistlahuaca, ganadora en Autonomía económica de las mujeres indígenas, es contadora, escritora y traductora amuzga. Ha contribuido al empoderamiento, la autonomía económica y cultural mediante el arte textil, y participa en la defensa de los bailes antiguos. También ha impulsado denuncias contra las violencias de género, foros comunitarios y el documental en su lengua Flores de la Llanura sobre feminicidios, el cual planea compartir en otras comunidades y escuelas con el dinero del premio porque las tejedoras no cuentan con recursos para hacerlo.

Explicó que a los 8 años empezó a tejer con una tía, quien falleció hace 11 años, y al terminar la licenciatura retomó los proyectos que tenían, empezó a trabajar con tejedoras, a fundar y asesorar sin costo varias cooperativas en el municipio para apoyar a las mujeres a calcular los costos, materia prima, precio justo, tratar de vender fuera de Xochistlahuaca, en museos, bazares, festivales, y lograr que sean independientes económicamente o aportar en casa, además de que las niñas aprendan y regresen a la comunidad el conocimiento que tengan.

Señaló que hace falta que las instituciones aporten y apoyen a las cooperativas que trabajan por la comunidad porque en el Ayuntamiento nunca hay recursos y políticamente “ya tienen quiénes van a ir a representar” si se apoya la campaña de algún candidato. Fue muy diferente cuando acudieron a Guerrero en Los Pinos porque las invitó el gobierno estatal.

Añadió que ha impartido talleres fuera de la comunidad para que no se regatee y se haga conciencia de los procesos artesanales, el uso de la vista, el cansancio y la creatividad que conllevan, y lamentó que haya mujeres que no tengan acceso a estas convocatorias.

Texto: Yee Trujillo / Foto tomada de la cuenta de Facebook de la Secretaría de las Mujeres