
El equipo catalán se impone 1-0 con un gol de Jordi Alba y llega a 82 puntos, 12 unidades de ventaja sobre el Real Madrid, cuando restan cinco jornadas para que concluya el campeonato español. Los Merengues prácticamente se despiden del título, tras perder 2-0 con la Real Sociedad
Barcelona, España, 3 de mayo de 2023. El Barcelona ganó al Osasuna 1-0 ayer en el Camp Nou, en la jornada 33 de la Liga de España, para seguir acercándose al título doméstico y gracias a un Jordi Alba que, saliendo como refresco, rescató a un Barça espeso que sigue abonado a los 1-0 ante un Osasuna con suplentes que, con uno menos desde la media hora, pensó en la final de Copa del Rey del próximo sábado.
No estuvo nada fino el Barça en su feudo. La afición llegó a desesperarse al ver que su equipo creaba ocasiones pero no definía, bien por desacierto o bien por la gran noche de Aitor Fernández defendiendo su portería. Al final, un Jordi Alba que se volvió loco celebrando el gol fue la clave del partido.
El carrilero de L’Hospitalet de Llobregat, ejerciendo de capitán y veterano, demostró una vez más que acepta de buen grado que Balde le pase por delante pero, en cuanto tiene minutos, los aprovecha y reta a su joven sucesor. Con buenos centros, con clarividencia ofensiva y con un gol salvador.
Sigue abonado el Barça al 1-0 en esta Liga que tiene cada vez más cerca, ya a tocar prácticamente. Parecía que el Barça sufriría un ‘gatillazo’ ante un Osasuna plagado de suplentes, pensando en esa final copera del sábado en Sevilla contra el Real Madrid, y que además se quedó con uno menos en el 27’ por expulsión, por roja directa, del canterano debutante Jorge Herrando.
Salió Xavi con pocas sorpresas en su once, pero estuvo esta vez acertado en los cambios desde el banquillo. Ousmane Dembélé intentó cambios de ritmo y unos contra unos, Ansu Fati estuvo desafortunado y atenazado al principio pero fue mejorando y, sobre todo, con Jordi Alba pareció volver al pasado, a ese juego eléctrico por la zurda y con constantes alternativas de calidad en el juego ofensivo.
En el gol, por ejemplo, en el minuto 85. Empezó la jugada Dembélé por la derecha, se la dio a Robert Lewandowski (al que le anularon, bien y desde el VAR, un gol en el 79’) para que este levantara la cabeza y la pusiera atrás, para un excelso esta noche Frenkie de Jong que la peinó, con criterio, para asistir a Jordi Alba. Y este le dio, con el exterior y efecto, de primeras para batir a Aitor, que la rozó.
Era la noche del portero de Mondragón, pero le faltaron milímetros para coronarse evitando este gol. Al final, el Barça halló el camino al triunfo, a una victoria que deja contenta a la afición blaugrana pese al sufrimiento previo ante el muro doble de Osasuna; el de una defensa que llegó a ser una línea de seis miembros y el citado Aitor, el mejor de los navarros.
Evitó goles de Pedri, de Raphinha, de Ansu Fati, de Lewandowski, de Araujo. Pero el Barça falló, en botas de Pedri primero y de Dembélé, después, goles cantados con remates desacertados a puerta vacía. Ocasiones falladas tan claras que parecía que el Barça no marcaría.
Incluso Osasuna, pese a jugar con incontables rotaciones y con uno menos desde el 27’, tuvo un par de ocasiones para marcar. Ahí apareció Marc-André Ter Stegen, que está de nuevo a su mejor nivel, para evitar el desastre mayúsculo en ocasiones de Iker Muñoz, por ejemplo, en un tiro desde fuera del área.
Sin duda, quien tuvo la iniciativa del juego y gozó de las mejores ocasiones fue un Barça que presionó al Real Madrid, que empezó su partido sabiendo que estaba a 14 puntos del líder. Hizo los deberes el Barça, si bien deberá afinar puntería si quiere apuntar a cotas mayores. En Europa, este desatino seguirá provocando pesadillas.
Cae Real Madrid antes de la final de la Copa
El Real Madrid cayó derrotado 2-0 ayer en el Reale Arena ante la Real Sociedad, un duelo correspondiente a la jornada 33 de la Liga española en el que los vascos empequeñecieron a los blancos con una propuesta intensa de futbol y los tantos de Kubo y Barrenetxea, ante unos merengues que pierden confianza antes de su semana clave con la final de Copa y las semifinales de Champions ante el Manchester City.
Si la derrota en Montilivi ya parecía ser definitiva, el contundente 2-0 en el Reale, que permite al Atlético auparse a la segunda plaza si vence este miércoles, pone en bandeja el título a un FC Barcelona que podría ser campeón en la próxima jornada. Los de Carlo Ancelotti se mostraron siempre desorientados sin Benzema, Vinicius, ni Camavinga.
El preparador italiano introdujo varias novedades en su once que no terminaron de funcionar, en otra muestra más de falta de actitud y compromiso con casi nada en juego. Los errores defensivos y la expulsión de Carvajal en la segunda parte condenaron al Real Madrid, que vio como un irreconocible Militao regalaba a Kubo el 1-0 tras un inoportuno resbalón.
Mientras que Barrenetxea convirtió en la recta final el 2-0 definitivo a favor de los vascos, liderados por un omnipresente David Silva. El equipo de Imanol Alguacil se asienta en la cuarta plaza fortaleciendo su condición de próximo equipo Champions con 61 puntos, ocho más que su más inmediato perseguidor, el Villarreal.
Ambos conjuntos comenzaron muy bien plantados, con sus sistemas muy reconocibles sobre el verde y sin tomar demasiados riesgos. La Real inició con presión alta, obligando a los de Carlo Ancelotti a acelerar la circulación del balón. Con las líneas de pase ofensivas cerradas por los txuri-urdin, fue Tchouameni quien se atrevió con un “zapatazo” seco desde 30 metros que Remiro repelió sin excesivos problemas.
Sin capacidad para trenzar jugadas fructíferas de más de tres pases en zona ofensiva, la segunda ocasión clara para el Real Madrid llegó a balón parado. Militao se elevó más que nadie para cabecear el centro botado desde la esquina, pero el meta donostiarra volvió a responder con un palmeo prodigioso.
El carioca, en otro irregular encuentro, evitó el gol local desviando un disparo desde el área pequeña de Sorloth. Solo fue un aviso antes de que Zubimendi, a solo dos metros de la línea de gol, mandara el balón al larguero tras rematar con la puntera una “peinada” previa. Los de Alguacil entraron en ebullición y, en una cabalgada comandada por el ariete noruego, Silva no hizo bueno el irregular envío del “gigante” escandinavo.
El empuje de los locales encontró su cúlmen en un posible penalti de Militao sobre Oyarzabal que Pulido Santana ni el VAR vieron suficiente para señalarlo. A partir de aquí, más imprecisiones que certidumbre, sobre todo en un Real Madrid desorientado sin Benzema ni Vinicius, viviendo solo de destellos de Rodrygo.
El primer gol del encuentro llegó recién iniciada la segunda mitad, después de que Sorloth apretara y exigiera en la salida a un Militao que resbaló y cedió sin precisión a Courtois. El belga no llegó a tiempo y el exmadridista Kubo abrió la lata para los locales sin oposición. El tanto pilló desprovisto a los blancos, que solo se desperezaron tras el descanso con una acción aislada de Rodrygo.
La cuesta se empinó aún más para los de Ancelotti cuando Carvajal, amonestado en un primer momento por protestar, fue expulsado por doble amarilla tras una entrada sobre el lateral donostiarra Aihen en la que primero rebañó el balón. El técnico italiano dio entrada a Lucas Vázquez por Kroos para reorganizar y dar vitalidad a un equipo incómodo, sin demasiado éxito, pese a desgañitarse desde su zona técnica.
Los canteranos Álvaro Rodríguez y Sergio Arribas no mejoraron la imagen de un Real Madrid que, tras una peligrosa falta lanzada por Mikel Oyarzabal, vio como la milagrosa victoria se le escapaba con el definitivo 2-0 de Barrenetxea. El atacante vasco aprovechó un balón dentro del área para batir a Courtois con un duro y raso disparo pegado al palo defendido por el meta belga.
Texto: Europa Press


