8 febrero,2019 9:06 am

Guerrero preelectoral

LA POLÍTICA ES ASÍ
Ángel Aguirre Rivero
 
Mucha polémica han generado las recientes declaraciones que hiciera desde mi tierra Ometepec, donde se tocaron temas diversos y entre ellos, el de Guerrero preelectoral. Al respecto quisiera decir lo siguiente:
Los medios sin duda, marcan en gran medida la agenda de las discusiones. Aún cuando el propósito de ese análisis era poner sobre la mesa las diferentes posibilidades que tiene el proceso electoral 2021, se publicó y se destacó un escenario posible, el de una alianza del Partido de la Revolución Democrática con el Partido Revolucionario Institucional.
El tema adquirió relevancia; si esto es o no posible, depende de las militancias priistas y perredistas; de sus dirigencias; de la reacción de la propia sociedad; de si puede surgir desde dentro de ambos partidos (o de fuera) un personaje con el perfil que sea aceptado por ambas militancias. En política no hay nada escrito.
Cuando en esa entrevista me referí a las posibles alianzas del PRD con otros partidos, dije que su primera opción debe ser con los partidos de izquierda, basados en afinidades ideológicas y trayectorias. Pero que en los tiempos actuales no se podían descartar otras opciones, incluyendo al PRI.
A algunos ha alarmado y hasta molestado esto último, sin considerar la reciente alianza con Acción Nacional; no han entendido que son otros tiempos para explorar todas las opciones y tomar la que más convenga para el Sol Azteca. Siempre he sostenido que la política es el arte de hacer posible lo imposible.
Se nos olvida también que al final del día, los que tomarán las decisiones son los patriarcas del Comité Ejecutivo Nacional, hoy en dirección colegiada. Nos guste o no nos guste, ¿o acaso se nos consultó que fuéramos con Acción Nacional? Ellos vieron por sus intereses y no por los nuestros.
Por si fuera poco hoy el PRD se encuentra a punto de la debacle ante la exigencia del grupo de Evodio Velázquez y Bernardo Ortega para presidir el partido, uno a la presidencia y el otro a la secretaría general, ¿pero no acaso los estatutos cambiaron y ya no existirán esas figuras, sino la de un órgano colegiado formado por cinco militantes del partido?
El argumento es insostenible: es que así me lo prometieron y hoy no quieren cumplir dicen algunos; es que ADG tiene la mayoría de los espacios dicen otros.
Nuevamente el imperio de las cuotas y no de trayectorias. Cuando a Yanelli Hernández, presidenta de Atoyac le ofrecieron la coordinación de los alcaldes, IPG declinó para proponer a Antonio Gaspar considerando que era el más indicado para ese espacio.
Ojalá se imponga la mesura para mantener unido al partido. A nadie le sirve un PRD resquebrajado y sin rumbo.
Quienes creen que van a ganar la candidatura a gobernador, imponiendo la dirigencia estatal, están en un craso error, pues el criterio deberá ser quien esté mejor posicionado y tenga la aceptación de la sociedad guerrerense. Acabemos con este debate estéril y pongámonos a trabajar si es que de verdad queremos que las cosas cambien.
¿Cuál es el ruta que tomará el PRD rumbo al 2021?, no lo sé; estoy seguro que no será una decisión coyuntural, pero que sí será consecuencia de lo que ocurra en estos meses y años, y que se construirá luego de un proceso de intensa deliberación de sus liderazgos y militancia. Veo un proceso similar en el PRI.
El PRI y el PRD son dos partidos con fuerte presencia en Guerrero, ello les permitió resistir el huracán Andrés Manue López Obrador en julio pasado, que a su paso llevó al Congreso de la Unión y Congreso local a una mayoría emergente, muchos de ellos inexpertos. Sin embargo en las elecciones para las presidencias municipales la distribución fue más equilibrada, casi de tercios, lo cual habla de la fortaleza de los liderazgos locales de Sol Azteca y del Tricolor, en tanto que Morena buscará consolidarse, incluso por vías indebidas, lo vemos en las denuncias que recibe por la vinculación en que ha incurrido con la Pensión de Adultos Mayores.
Guerrero no está escriturado para ningún partido político, la ascención y caída del poder debió dejar enseñanzas al PRI y al PRD. La histórica alternancia en el nivel federal confirma que no hay victorias ni derrotas para siempre y lo mismo puede ocurrir en Guerrero.
Otro escenario es que los partidos políticos trabajen por lograr una convergencia con miras a un gobierno de coalición; una coalición que impulse un candidato que sea factor de unión, que no polarice a la sociedad, que no sea producto de un voluntarismo trasnochado.
El 2021 debe ser en la historia política del estado un punto de inflexión, donde fracasen las imposiciones y las imposturas, donde llegue un gobernante de ideas frescas, de proyectos posibles, donde el consenso y el debate sean las herramientas para transformar verdaderamente a Guerrero.
Ciertamente es prematuro para hablar de alianzas pero hay que empezarlas a dibujar en en el horizonte. Si somos fuertes nos tomarán en cuenta, si no lo somos y nos peleamos, nos espera el ocaso…. ¡La política es así!
Del anecdotario
Indalecio Ramírez ha sido uno de los grandes compositores guerrerenses, nació en la Costa Chica y era conocido como El Indio de Igualapa.
Su vida estuvo llena de claroscuros y es un ejemplo a seguir por las nuevas generaciones.
Trabajó como albañil y padecía de la enfermedad del alcoholismo. Me platicaba mi padre (siendo presidente municipal de mi Ometepec en los años 50), que a veces le pedía que lo metiera a la cárcel, lo cual le sorprendía y le preguntaba:
–Y para qué quieres que te meta a la cárcel “Inda”, si no has cometido ningún delito?
–Es que cuando estoy encerrado la gente se compadece de mí, y me ayudan económicamente. Era su respuesta.
Indalecio Ramírez era huérfano de madre, por lo que tuvo que vivir varios años con su madrastra, y alguien me platicaba a manera de anécdota que la nueva esposa de su padre llamaba a todos sus hijos para comer (menos a él), por lo que él mismo se gritaba: –Indalecio vente a comer.
Nunca se amargó, a pesar de los avatares de la vida.
Un día conoció a Álvaro Carrillo, quien al percibir su talento lo invitó a trasladarse a la Ciudad de México.
Alguna vez lo visité con su hijo Manuel, mi amigo de infancia, mejor conocido como El Pichiche.
Vivía en un modesto cuarto en lo que era la avenida San Juan de Letrán para luego invitarnos a comer unos sopes en algún mercado cercano, los cuales nos sabían deliciosos ante tantas carencias.
Indalecio fue creciendo profesionalmente y dejó el alcohol para siempre, sus canciones como Una limosna, Urgencia, Noche y mar, fueron famosas y algunas de ellas grabadas en diferentes idiomas.
Su último deseo fue impulsar la creación de una casa de la cultura en su tierra natal: Igualapa, proyecto que pudo disfrutar antes de morir. Ojalá las nuevas generaciones conozcan del talento de este gran guerrerense que siempre vivió en la humildad, pero que conquistó la cima que un día se propuso… La vida es así.