11 julio,2026 5:06 am

Guerrero requiere antropólogos formados aquí, dice Abel Barrera a egresados de la UAG

 

 

Como padrino de la más reciente generación de la Escuela Superior de Antropología Social, el director de Tlachinollan celebró que la casa de estudios mantenga en funcionamiento está opción educativa

 

 

Tixtla, Guerrero, 11 de julio de 2026. El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachi-nollan, Abel Barrera Hernández, dijo que en Guerrero “se requieren nuevas generaciones de antropólo-gos” formados en la entidad.

Abel Barrera fue el padrino de los ocho estudiantes de la generación 2022-2026 de la Escuela Superior de Antropología Social, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), que terminaron sus estudios este viernes, y aunque no pudo asistir al acto de clausura “por motivos de salud”, dio un mensaje de manera virtual.

La ceremonia se realizó en la escuela ubicada en Tixtla, en la carretera federal a Chilapa, frente al internado Adolfo Cienfuegos y Camus, donde se reunieron académicos, funcionarios de la UAG y familiares de los egresados.

Barrera resaltó que la esa facultad comparte ubicación con la normal rural Raúl Isidro de Burgos de Ayotzinapa, donde nacieron “hombres y mujeres ilustres”. Celebró que la UAG “tenga esa apertura para poder entender que en Guerrero se re-quieren nuevas generaciones de antropólogos formados en este terruño”.

Señaló que el aprendizaje que los egresados tuvieron en la ESAS debe proyectarse “en antropólogos sensibles, sumamente humanos, que en verdad den confianza a la gente”.

Manifestó que deben caminar del lado de las comunidades, porque “hoy hay muchas amenazas. El crimen organizado está amenazando a los territorios indígenas”. Los llamó a “no defraudar a quienes nos han dado patria, que son los pueblos indígenas y afromexicanos”.

En entrevista, el director José Jaime Torres Rodríguez dijo que este año Antropología Social festejó su 25 aniversario, que en la actualidad, cuenta con 87 estudiantes, no sólo guerrerenses, sino de otros estados del país, de Guatemala y Estados Unidos, así como nueve académicos y siete trabajadores administrativos.

Puntualizó que la escuela tiene modalidad híbrida, lo que permitió elevar la matrícula, “nos dicen que la matrícula en Antropología es baja, pero una estadística a lo largo de estos 25 años nos demuestra que al año 22.5 estudiantes se inscriben en esta esta escuela”.

Reconoció que la institución no se ha pronunciado públicamente sobre el tema, “permanecemos callados para que podamos seguir trabajando”.

Sobre los estudiantes, detalló que algunos ya tienen doctorado e incluso, tienen empleo; sin embargo, les interesa estudiar la carrera porque les permite ampliar su campo laboral.

Consideró que la UAG “cumple su papel” al analizar la situación de todas las escuelas, pero las estadísticas demuestran la relevancia de Antropología Social.

 

De la plaza Garibaldi a Tixtla

 

Cuitláhuac Sandoval Lara, de Ciudad de México, músico de ca-rrera y mariachi de profesión, es uno de los ocho egresados. Él y su esposa Araceli Durán Ortiz, se inscribieron a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), pero la institución sólo cuenta con modalidad presencial.

En la ENAH, algunos colegas les hablaron de la escuela en Tixtla como una opción para continuar sus estudios porque tenían la de hacer la carrera en línea. Araceli se inscribió primero y fue parte de la generación 2021-2025.

Para Cuitláhuac de 50 años, quien toca el guitarrón, la guitarra, canta y trabaja en un restaurante en Garibaldi, desde las 2 de la tarde hasta las 3 de la mañana, estudiar antropología significa tener más conocimientos, obtener sabiduría.

Como egresado, espera aplicar todo lo que aprendió para crear un sindicato que se encargue de difundir el mariachi, “como una línea más artística”. También propone la creación de una escuela de música, “exclusiva de mariachi en Ciudad de México, en la misma plaza de Garibaldi”.

Aunque ya existe una escuela de música, desde su perspectiva, “es más técnica” y aplicando todo lo que antropología implica, podría haber licenciaturas e incluso, posgrados.

Manifestó que es “lamentable” que haya personas que crean que las escuelas de ciencias sociales tienen que desaparecer por la baja matrícula, porque la de Tixtla es una alternativa para adultos, como él, que desean expandir sus conoci-mientos y no pueden asistir a clases presenciales.

Para Jonathan Alarcón Almazán, de 33 años, originario de Jaleaca de Catalán, municipio de Chilpancingo, quien es maestro de la preparatoria popular 19 de Marzo, ubicada en Cuautenango, municipio de Chilapa, Antropología es su segunda licenciatura.

Supo de la escuela porque está ubicada en el trayecto que recorre para llegar a la preparatoria popular donde enseña Literatura, Lengua y Comunicación.

Dijo que para los antropólogos hay una amplia variedad de empleos a los que pueden acceder, como peritos, investigadores, docentes y la carrera también ayuda a los estudiantes a conocer más sobre cultura, historia, economía y otras disciplinas.

“Es una carrera indispensable para el estado de Guerrero, sería un delito, un pecado, desaparecer la escuela”, concluyó.

 

 

 

 

Alina Navarrete Fernández/ Foto: Jessica Torres Barrera