21 abril,2026 4:53 am

Guerrero sigue siendo un lugar de riesgo para los activistas, dice el director del documental sobre los Mesino

 

Zapopan, Jalisco, a 21 de abril de 2026.- La dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino Mesino, protagonista del documental La misma sangre que se presentó a nivel mundial ayer en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), denunció que en este sexenio la organización sigue teniendo presos políticos y desplazados de la persecución y criminalización que siguió a la masacre de Aguas Blancas, del 28 de junio de 1995.

Demandó a la presidenta Claudia Sheinbaum la libertad de su compañero Antonio Barragán Carrasco, víctima de desplazamiento, de la persecución a la OCSS y de tortura.

El director y guionista, Ángel Linares añadió que Guerrero sigue siendo hoy un lugar donde confluyen una serie de factores y elementos que ponen en riesgo al ciudadano común, y sobre todo a las personas activistas sociales.

“Son muchos los intereses políticos, es muy grande la impunidad de Estado y parte de la película justamente retrata eso: políticos impunes en un sistema que garantizó la impunidad para una cantidad enorme de criminales de apellidos como los Figueroa, etc. etc., y que  esa lógica de cacicazgos sigue permeando, que ha tomado nuevas formas, propias de los momentos que vivimos hoy”, dijo en alusión de la delincuencia organizada.

Después del estreno mundial del documental, a las 3:30 de la tarde en la sala 1 Guillermo del Toro de la Cineteca de la Universidad de Guadalajara, Ángel Linares reveló en conferencia de prensa que durante la filmación  enfrentaron “obstáculos”, que no detalló.

Sólo mencionó que hubo momentos donde la producción del documental tuvo dispositivos de seguridad del estado de Guerrero, “por situaciones de seguridad muy complejas”.

En conferencia de prensa explicó que pudieron salvar los obstáculos por la relación cercana que se construyó con la familia Mesino, su primer blindaje en el territorio, dado el enorme acompañamiento que les brindó.

También mencionó la intervención  de la asociación Artículo 19, y de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México con Tita Radilla y Julio Mata, “estas organizaciones nos vigilaban en cada movimiento, con protocolos de seguridad para intentar en la medida de lo posible aminorar los riesgos”.

Denunció que “la impunidad en Guerrero abre el paso para que pueda pasar cualquier cosa, para que a la vida no se le dé el valor que debe tener, como Norma planteó hacia el cierre del largometraje”.

Sobre la producción resaltó que la familia Mesino fue la fuente de acceso a Guerrero y pieza fundamental para hacer posible este documental.

De manera particular recordó a Rocío Mesino Mesino, dirigente de la OCSS asesinada el 19 de octubre de 2013, hermana de Norma, que le dio todas las facilidades para realizar un cortometraje, Las Montañas Invisibles, ganador del primer premio de su categoría del Festival Internacional de de Cine de Morelia (FICM) en 2013.

La mataron tres días antes de la presentación del filme, y a partir de esa situación se detonó la necesidad de visibilizar la labor de la familia Mesino, que había pasado un momento muy doloroso, expuso.

Sin embargo, a lo largo de 14 años hubo muchos acontecimientos en el país que complejizan el trabajo en el territorio; procesos electorales y los obstáculos directos que tuvieron a la producción.

En el transcurso del tiempo, el documental iba evolucionando mucho, al estar trabajando con personas que también están cambiando todo el tiempo.

En su intervención, Norma Mesino señaló que ningún gobierno se siente cómodo ante las denuncias de la persecución y criminalización de activistas y defensores de derechos humanos, después de las masacres que ocurrieron en el sexenio de Ernesto Zedillo, la de Aguas Blancas en Guerrero, y las de Acteal y El Bosque en Chiapas.

Desde entonces, la OCSS ha hecho gestiones en todas las administraciones federales para conseguir la libertad de sus presos políticos.

En el gobierno de Claudia Sheinbaum también presentaron en la mesa de la Secretaría de Gobernación el caso  de Antonio Barragán Carreto, un adulto mayor que cumple 25 años en la cárcel con graves problemas de salud por las secuelas de tortura.

“Pero simplemente se ha retardado, se nos ha negado la justicia, el derecho a que él tenga una investigación y que sea puesto en libertad, porque él cumple todos los requisitos para entrar a la amnistía que tiene el gobierno de Morelos”.

Lourdes Chávez

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