24 septiembre,2025 9:26 am

Hacen homenaje al destacado impresor y jaranero Juan Pascoe en el Museo Nacional de Antropología

El fundador del grupo de son jarocho Mono Blanco, fue reconocido por su incansable trabajo en ambas artes. Como impresor, con sus cuidadas ediciones de poco tiraje en el Taller Martín Pescador, cambió la manera de hacer libros en México en los años setenta, resaltan en el evento

Ciudad de México, 24 de septiembre de 2025. El impresor y jaranero Juan Pascoe llegó a su propio homenaje en el Museo Nacional de Antropología con un regalo para sus amigos y para los asistentes al evento: el impreso número 982 del Taller Martín Pescador.

Recién salido de una de las prensas del ya mítico recinto de Tacámbaro, Michoacán, con un tiraje de 100 ejemplares, este impreso conmemorativo conjunta los dos amores de Pascoe: el son jarocho y la calidad inmejorable de la impresión manual de tradición.

De mano en mano, con una sonrisa y un abrazo, el impresor entregó a quienes se acercaron a felicitarlo una reproducción de la letra de Se acaba el mundo, el son que su amigo Gilberto Gutiérrez Silva compuso para el grupo Mono Blanco, que ambos fundaron en 1977.

“El mundo se va acabar / el mundo se va acabar / si un día me has de querer / te debes apresurar”, se oyó también en las bocinas del Auditorio Jaime Torres Bodet del museo.

Como parte de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), Pascoe (Chicago, 1946) fue homenajeado este martes a iniciativa de la Fundación Carmen Toscano, que reconoció su trayectoria como tipógrafo, impresor, escritor, investigador y músico.

Colegas de estas distintas facetas destacaron las aportaciones cruciales del homenajeado, quien fundó el Taller Martín Pescador en 1971.

“Un proyecto de carácter ‘hiperminoritario’, con tirajes de menos de 300 ejemplares, a veces de 50, o hasta menos, que ha cambiado la manera de hacer libros en México en ese lapso”, encomió el poeta y editor José María Espinasa.

Para el escritor, la exquisitez de la factura que Pascoe ha otorgado al Taller Martín Pescador es uno de sus sellos distintivos.

Por otro lado, el poeta Francisco Segovia destacó la gran amplitud de autores y artistas publicados por Pascoe, con nombres tan consolidados como Efraín Huerta, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Francisco Toledo y Vlady, pero también con autores que en su momento comenzaban sus carreras, como Roberto Bolaño, Carmen Boullosa y Verónica Wolkow.

“El taller apretaba de nuevo el nudo entre la poesía culta y la popular, que parecía haberse aflojado un poco durante la modernidad, como si fueran dos cosas distintas”, expuso también.

El músico Gilberto Gutiérrez Silva se dijo parte de esta unión de tradiciones, que confluyeron en el Taller Martín Pescador desde su sede en la Ciudad de México.

“Para mí, que traía la cultura del verso, de la copla, llegar ahí con la maravilla hasta descubrir que yo era poeta. Ya después porque me dijeron, no porque yo me diera cuenta”, recordó el músico, pilar de Mono Blanco.

El poeta Adolfo Castañón y el musicólogo Antonio González de León también destacaron las aportaciones desde sus campos y la gestora cultural Isabel Grañén Porrúa unió ambas facetas al afirmar que Pascoe, a través de todo el esfuerzo físico que implica la su oficio, también sabe zapatear sobre la prensa.

“Yo quisiera llegar, al menos, al año 2039, que son los 500 años de la imprenta en México, para hacer un libro maravilloso”, dijo Pascoe en una entrevista transmitida durante el evento, con lo que arrancó aplausos.

A 18 impresiones de llegar a las mil en el Taller Martín Pescador, Juan Pascoe sigue adelante con los ojos puestos en ese libro conmemorativo sobre su oficio.

Al término del evento, Mono Blanco llevó a cabo un fandango en el Museo Nacional de Antropología, también en homenaje a Juan Pascoe: impresor y jaranero.

Francisco Morales / Agencia Reforma