
Además de los daños causados por el huracán Otis, desde hace 40 días el fenómeno mar de fondo impacta en los negocios
Acapulco, Guerrero, 15 de diciembre de 2023. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil determinó que 34 restaurantes en la zona de playa Bonfil, “no son funcionales para prestar servicios turísticos” por las afectaciones causadas por el huracán Otis y el mar de fondo que impacta en los restaurantes.
En un informe dirigido a la alcaldesa Abelina López Rodríguez, con fecha del 9 de noviembre de este año, se le comunican las condiciones en que se encuentran los restaurantes de la costera Benito Juárez, de la localidad de Alfredo V Bonfil, a los cuales se clasifica dentro del “tipo de riesgo estructural-hidrometeorológico”.
En sus conclusiones, la secretaría señala que “el huracán Otis ocasionó severos daños en los restaurantes ubicados en playa Bonfil. En el caso del restaurante Anabel, ocasionó daños estructurales, dejándolo inhabitable. Este local no debe ser ocupado hasta que se realicen los trabajos de rehabilitación correspondientes. En el caso del restaurante Tortuga, quedó expuesto el cimiento, con el riesgo de colapsar la zona expuesta, por lo que también es inhabitable hasta que se realicen las obras de mitigación correspondientes. En el resto de los restaurantes, los daños que presentan hacen que no sean funcionales para prestar servicios turísticos, pues es necesario realizar las reparaciones en los techos, instalaciones eléctricas, hidráulicas, sanitarias y sustituir todo el mobiliario, así como aparatos eléctricos, enseres de cocina y todo lo necesario para poder brindar a las personas servicios turísticos de calidad”.
Los restaurantes con las afectaciones más severas, identificados por el gobierno estatal, son el centro marisquero Anabel, “que presenta socavación de cimiento, colapso parcial de muros, columnas y losas, en zona colindante de playa” y remarca que está en “riesgo de colapso”, por lo que no es habitable.
El restaurante La Tortuga “presenta socavación de terreno y exposición de cimientos en la zona colindante de playa”. En el caso del restaurante Lupita, hay socavación de terreno y colapso parcial de la alberca en zona colindante con la playa. En Las Tres Carabelas hay socavación en la alberca.
El restaurante La Morena socavación de terreno y colapso de pavimento de concreto, en la zona colindante con la playa. El Sazón de Yuli tiene “pérdida de cuartos de mampostería, pérdida de palma, madera y lámina de asbesto de la techumbre, pérdida de mobiliario”.
Las pérdidas de los restaurantes inspeccionados son similares: pérdida de techumbre, pérdida de enramada, cabañas, tinacos, pérdida de mobiliario, refrigeradores, congeladores, tanques estacionarios, como es el caso de La Cabaña de Don Lucio, La Morena, Las Gaviotas II, Sun Beach Club Bonfil, Los Amigos, Chamanas, Local Bar, Alejo, Arrullo del Mar, Diamante, Las gaviotas su amigo Paco, El Pulpo, Los Hermanos, Compadre Noilo, El Dorado, Casa de las Olas, Orquídea, Chibalil, Chunetos y Las Brisitas.
A otros, como Vistamar, Orquídea, Playa Dorada y Portoncielo Beach, además de las otras pérdidas, también perdieron sus chapoteaderos. En los casos de Playa Bruja, Los Cuates de Alex, Mocambo, Paula La Morena y Puesta de Sol, también se suma la pérdida de la alberca.
De acuerdo con los testimonios de los restauranteros, el fenómeno de mar de fondo, que consiste en el incremento del nivel del agua y oleaje fuerte, se presentó cuatro días después del huracán Otis y no ha cesado, por lo que lleva más de 40 días. Los vientos del huracán derribaron techumbres y tinacos, mientras que ahora el oleaje socava los cimientos de los restaurantes.
A consecuencia del mar de fondo, en un tramo de 2 kilómetros se han perdido unos 50 metros de playa que estaban al frente los restaurantes, donde había palapas y espacio para los bañistas.
En una visita el miércoles a playa Bonfil, se constató que es la zona turística más limpia del municipio luego del huracán. Hay condominios que tiene escombros frente a sus predios, hay bardas colapsadas y en los edificios todavía están visibles los daños en los departamentos, ventanas y paredes inexistentes, pero la principal vialidad está limpia. Ahí no hay basura ni polvo, es un contraste con la zona urbana y suburbana del municipio, donde la limpieza sólo consiste en retirar la basura acumulada, pero continúa habiendo polvo, que se levanta cada vez que pasa un vehículo y se estrella en la cara de los peatones.
Texto: Daniel Velázquez / Foto: Archivo-Jesús Trigo


