
Tlapa, Guerrero, a 31 de octubre de 2025.- El Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) ha ordenado silencio a la directora de la radio XEZV, La Voz de la Montaña, María Antonia Ramírez Marcelino, a raíz de una entrevista publicada en este medio, en la que dio cuenta del poco interés de esa dependencia por atender los problemas de fondo de la primera emisora del sistema de radios indigenistas del país.
En la pasada entrevista, la comunicadora y promotora de los derechos políticos de la mujer, aseguró que la radio que dirige se encontraba en “completo abandono institucional”, con un acervo sonoro “en riesgo de perderse” por falta de recursos para su digitalización, además de que eran pocos los trabajadores en nómina, que debían trabajar “de lunes a domingo, de siete a siete”, por lo que sería bueno que en los Planes de Justicia para los pueblos indígenas se incluyera el fortalecimiento de estas radios.
De inmediato fue advertida o mejor sea dicho, censurada, por los directivos del INPI, para que no hiciera más declaraciones públicas, pues la comunicación institucional está centralizada.
Se trata de una emisora instalada en el corazón de las comunidades de la Montaña guerrerense desde 1979, si bien ahora, con múltiples opciones digitales, ha dejado de ser el único canal de información, aunque sigue siendo relevante en la comunicación unilateral de gobierno, pues mediante su señal se distribuyen infinidad de mensajes institucionales.
El problema común en el sistema de radios
Como la XEZV, La Voz de la Montaña, también la XECTZ, La Voz de la Sierra Norte, del estado de Puebla, y la XEPUR, La Voz de los Purépechas, son otras emisoras muy queridas por sus audiencias, como la mayoría del conjunto de más de 20 radio difusoras del Sistema de Radios Culturales Indígenas, administrado por el INPI, dependencia encargada de ejecutar las políticas públicas dirigidas a pueblos indígenas.
“No me explico cómo los actuales funcionarios del INPI, siendo hermanos indígenas, están dejando morir a las radios y maltratando laboralmente a sus trabajadores”, dice Pedro Victoriano Cruz, pionero de la radiodifusión indígena comunitaria, por internet y en Frecuencia Modulada (FM), además de abogado defensor de Jesús Morales Figueroa, ex director de La Voz de los Purépechas, despedido ilegalmente por el INPI, después de 40 años de servicio.
Por su parte, Antonio Segura Bonilla, trabajador de la XECTZ, La Voz de la Sierra Norte, en Puebla, recomienda que haya “una comisión de la Cámara de Diputados, que investigue a fondo” las múltiples carencias de las radios indigenistas, como el que algunas como la poblana no hayan migrado a FM, lo que habría provocado una bajada en su audiencia, “pues ya desde hace años, los radios nuevos no traen AM”, dice y observa que “los de oficinas de INPI, no tienen interés ni tienen madre, por eso les vale, aunque les echen periodicazos”.
El caso del ex director de la purépecha XEPUR ilustra el estado de indefensión en que se encuentran decenas de trabajadores al servicio de esta veintena de radios, muchos de ellos apenas atados con contratos temporales, y otros, aunque tienen sus plazas, como en el caso de Morales Figueroa, no dejan de ser vulnerables cuando se actúa en su contra con cierto dolo.
En entrevista con El Sur, Victoriano Cruz, el abogado defensor, señala que el juicio laboral de Jesús Morales inició hace año y medio, que ha concluido la etapa de pruebas, por lo que esperan qu, en breve el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje determine la suerte del demandante y de la demandada institución indigenista.
“Si todo ocurre de acuerdo con la ley, que debe proteger al más débil, a Jesús se le hará justicia”, dice Pedro Victoriano, “pues no se pueden tirar a la basura 40 años de servicio así nada más como si nada”, señala, y asegura que en contra del INPI, por abusos laborales similares, se han promovido “muchos juicios”.
Jesús fue nombrado director de la radio purépecha en 2015 y sólo durante el juicio se enteró que había sido dado de baja en febrero de 2024, a pesar de seguir acudiendo a la emisora radicada en Cherán, hasta principios de 2025. “Él preguntaba y preguntaba y nadie le decía nada, y nunca le dieron un documento notificándole”, dice su abogado.
Especialista en comunicación indígena, el abogado y también promotor de diversas radios comunitarias, lamenta el abandono progresivo al que se han sometido las radios, y recuerda: “Tuve la oportunidad de asistir a fiestas de aniversario de algunas radios, de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, y ahora da tristeza cómo el INPI ha dejado de lado estos festejos”, señala.
Pero lo más lamentable, para él, además de la censura que el INPI impone a sus comunicadores, es el maltrato laboral, entre los que destaca también el del finado Ignacio Márquez Joaquín, también “corrido de la XEPUR, sin prestaciones”, quien, para mayor referencia, fue hermano de Pedro Márquez, en cuya casa en Cheratzicurín, se albergó la ahora presidenta Claudia Sheinbaum, durante sus prácticas de estudiante en la comunidad purépecha.
Martín Equihua / Foto: Cortesía de Pedro Victoriano


