
Acapulco, Guerrero, a 24 de marzo de 2025.- Dentro de la fosa común del cementerio El Palmar, ubicado en la carretera federal México-Acapulco, se encuentran cientos de cadáveres sin ser identificados que fueron enterrados entre 2006 y 2015, informó la directora de Panteones y Velatorios, María de Lourdes Cristino Jaimes.
Desde antes del paso del huracán Otis, la Fiscalía General de la República (FGR) ha solicitado información de los cuerpos que contiene la fosa común, por una carpeta de investigación de un colectivo de familiares de desaparecidos, pero la catástrofe originada por el meteoro categoría 5 y el paso del huracán John han pospuesto la revisión del terreno, expuso la funcionaria municipal a El Sur.
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de la Comisión Nacional de Búsqueda, adscrita a la Secretaría de Gobernación (Segob), reporta 315 personas desaparecidas en Acapulco durante los 10 años que transcurren entre 2006 y 2015.
El panteón de El Palmar se encuentra más adelante de la comunidad Kilómetro 22 proviniendo del centro de Acapulco, a unos 300 metros del socavón provocado por las fuertes lluvias del huracán John de septiembre pasado; salvo por el tránsito constante, la zona es silenciosa debido a que la mancha urbana no se ha expandido tanto hasta esta parte del municipio.
El cementerio municipal, el único que sigue creciendo, fue inaugurado en 2003 en el gobierno perredista de Alberto López Rosas, después de la saturación del cementerio de Las Cruces, que se encuentra a un costado de la entrada del Maxitúnel.
El Palmar y Las Cruces son dos de los cuatro panteones municipales que administra el Ayuntamiento de Acapulco, los otros son el de La Garita, que se encuentra en la avenida México, y el histórico San Francisco, en la calzada Pie de la Cuesta.
El viernes pasado, la directora de Panteones, Cristino Jaimes, y funcionarios de esta dirección municipal ofrecieron a este periódico un recorrido en el panteón, crecido exponencialmente por las muertes a consecuencia del Covid-19 en 2020.
Al pasar la reja de la entrada principal está una tienda de abarrotes y donde se pueden encontrar a los sepultureros que laboran en este panteón; el camino continúa por la mitad del cementerio y hay una desviación a la izquierda en la que se pueden ver toda una pared de nichos para los restos que fueron incinerados.
Al fondo del camino y en un rincón se encuentra la fosa común, un espacio despejado de numerosas tumbas ordenadas horizontal y angostamente como el resto del cementerio, sólo hay ramas y hojas tiradas, maleza, y menos de 10 cruces clavadas sobre la tierra.
La directora de Panteones y el sepulturero Marcos Rodríguez Gallardo indicaron que las cruces blancas son de personas que han sido identificadas por sus familiares a través de exámenes de ADN, pero su condición económica baja no les permitió sacar los cuerpos sepultados uno tras otro.
La funcionaria municipal recordó que en el Día de Muertos de 2023 harían un altar para las personas cuyos cuerpos no han sido identificados, pero el 25 de octubre de aquel año cambió todo por la catástrofe originada por los fuertes vientos y las intensas lluvias de Otis.
Cristino Jaimes no precisó el número de personas cuyos restos fueron enterrados en la fosa común, pero en una entrevista con El Sur días antes del huracán Otis informó que el 7 de septiembre había respondido al oficio de la Fiscal Especializada en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada, Martha Lidia Pérez Gumercindo, de la FGR, quien pidió al Ayuntamiento de Acapulco “el número y características de los cuerpos que están sepultados en la fosa común”.
A partir de los permisos de inhumación, la dirección de Panteones y Velatorios entregó la siguiente información: “de 2006 a 2015, 964 cuerpos no identificados que están enterrados en la fosa común del panteón El Palmar”.
La cifra vigente porque desde aquel año no fue inhumado o exhumado ningún cuerpo debido a que fue clausurada la fosa común para que los cadáveres no identificados comenzaran a ser enviados al Cementerio Estatal Forense, ubicado en Chilpancingo, inaugurado en 2016 durante la administración priista de Héctor Astudillo Flores.
La directora de Panteones precisó que personas que no tienen hogar y fallecen en Acapulco son enterrados en el cementerio de El Palmar, el DIF municipal es la autoridad responsable de las inhumaciones.
Cristino Jaimes es directora de Panteones desde 2023, en 2024 dejó el cargo unos meses y fue relevada por Antonio Domínguez, quien tuvo contacto con funcionarios de la FGR para seguir el proceso de revisión de la fosa común del panteón de El Palmar y de la correspondiente al cementerio de Las Cruces.
Incluso se agendó una visita con equipo especializado para realizar una inspección dentro del terreno para avanzar en la identificación de cuerpos, pero el huracán John pausó la actividad hasta nuevo aviso, informó Antonio Domínguez, quien sigue laborando en la dirección de Panteones.
Cristino Jaimes indicó que la identificación de los restos humanos enterrados en la fosa común le corresponde a las fiscalías, en este caso la FGR que le ha dado seguimiento a El Palmar.
Los desaparecidos en Acapulco entre 2006 y 2015, de acuerdo con cifras oficiales
El 2006 es el año del auge de la narcoviolencia en el país, donde Acapulco ha sido uno de los epicentros con miles de asesinatos y desapariciones de personas que han quedado en el anonimato, lo que a su vez ha generado una crisis forense por la falta de identificación de las víctimas.
Del primer día de aquel año hasta el 31 de diciembre de 2015, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas indica el registro de 315 personas que siguen desaparecidas, que representan el 33 por ciento de los 964 cadáveres no identificados en la fosa común del panteón de El Palmar.
De los 315 desaparecidos en estos 10 años, 259 son hombres, el 82.22 por ciento, y 56 son mujeres, que representan el 17.78 por ciento; del rango de edad sobresalen los 45 hombres y las 12 mujeres de 20 a 24 años, los 39 varones y las 13 mujeres de 15 a 19 años, y los 39 hombres y ocho mujeres de 30 a 34 años; también están desaparecidos cinco niños y seis niñas de 10 a 14 años.
En 2006 se reportan tres desaparecidos, en 2007 suben a 14, en 2008 son siete, son siete el siguiente año, en 2010 suben a 19, en 2011 a 37, el siguiente año baja a 15, en 2013 son 53, en 2014 son 92 y en 2015 son 668.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


