18 marzo,2025 5:21 am

Hay indicios de otro guerrerense en el campo de exterminio de Jalisco, informan madres buscadoras

 

Chilpancingo, Guerrero, a 18 de marzo de 2025.-  En tanto pasan los días tras el hallazgo de crematorios, fosas con restos humanos, prendas y artículos diversos de víctimas de desaparición forzada en el rancho Izaguirre de Teuchitlán, Jalisco, aumenta la inquietud de madres buscadoras de colectivos de Guerrero ante la posibilidad de que algunos de los desaparecidos que buscan hayan estado en ese lugar.

La presidenta del colectivo Memoria Verdad y Justicia, Socorro Gil Guzmán quien busca a su hijo Jonathan Romero Gil desaparecido en el 2018, confirmó ayer que ella y dos madres más, una de las cuales tiene indicios de que su hijo estuvo en ese rancho, se aprestan a ir a solicitar información.

Por su parte, la presidenta del colectivo de Familiares en Búsqueda María Herrera, Gema Antúnez Flores informó que rastrea información de una de las víctimas cuyos restos habrían sido trasladados en sigilo por las autoridades y entregados a sus familiares en la región de la Montaña.

Gil Guzmán destacó que una de las tres madres que irán al rancho Izaguirre en busca de información, tiene indicios de que a su hijo desaparecido hace nueve años en Chilpancingo lo tuvieron en ese rancho, porque le mandaron un video y reconoció su voz.

Sin embargo, evitó dar detalles del caso porque posiblemente sigue con vida y podría ponerlo en riesgo, pues cree que sigue privado de la libertad por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

“Las otras dos madres vamos porque queremos descartar la posibilidad de que hayan estado allá nuestros hijos, pues como madres sabemos de dónde se los llevaron pero no a dónde los fueron a dejar y no está por demás ir”, declaró Gil Guzmán.

Las otras dos madres que van son Olga Lidia Mendoza del colectivo Memoria Verdad y Justicia y madre del joven José Rafael Reyna Mendoza, quien desapareció el 25 de marzo del año 2015 en Chilpancingo.

José Rafael recién había entrado a trabajar como chofer de una Urvan del servicio de transporte público y se lo llevaron con todo y camioneta, sin que todavía sus familiares tengan datos de él.

Olga Lidia presentó la denuncia y del caso hay cuatro detenidos, pero no han aportado información de dónde se encuentra su hijo.

También irá al rancho Izaguirre la propia presidenta del colectivo Memoria Verdad y Justicia Socorro Gil Guzmán, quien busca a su hijo Jonathan Romero Gil, detenido-desaparecido por policías municipales en Acapulco en diciembre de 2018.

Del caso, Gil Guzmán ha denunciado que la Fiscalía General del Estado (FGE) desapareció pruebas, mientras que el gobierno federal “lo desapareció” por segunda ocasión, borrándolo del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPD).

“De hecho, nosotras, las tres madres, ya nos hubiéramos ido (al rancho de Teuchitlán), pero como nos dijeron que no están dejando entrar no nos hemos ido, pero nos dijeron que ya podemos ir”.

Sin embargo, declaró que ayer en la mañana se enteró que al haber tomado el caso la Fiscalía General de la República (FGR), el personal de la institución federal está prohibiendo el acceso a las familias, y que ni siquiera a las familias de allá, es decir, las que “descubrieron el hallazgo”, les están permitiendo entrar.

Advirtió que este ya es un asunto que no solamente atañe a las madres buscadoras de Jalisco, sino a todas y todos los familiares de desaparecidos del país, “y yo creo que alguna medida vamos a tomar”.

Dijo que si se confirma que les están prohibiendo el paso “no le vamos a permitir a la Fiscalía que nos impida el paso a las familias; sin las familias de los desaparecidos ellos no pueden trabajar”.

“Ya sabemos que la Fiscalía no hace los trabajos como debe de hacerlos. Aquí los que estamos al pendiente de que los trabajos se hagan conforme a los derechos de las víctimas somos las familias, porque ellos, por sí solos no respetan los derechos de las víctimas”.

Gil Guzmán advirtió que puede ser que no les permitan el paso a las familias buscadoras porque quieren ocultar información o pretendan desvirtuar la realidad.

“Ellos lo van a negar, de hecho, ya lo negó la presidenta de la República Claudia Sheinbaum Pardo, ya dijo hoy (ayer) en la mañana que hasta que no tenga las pruebas científicas, no va a decir que es verdad”.

Entrevistada por separado, la presidenta del colectivo de Familiares en Búsqueda María Herrera, Gema Antúnez Flores, informó que cuenta con información de que los restos de una de las víctimas que estuvo en el rancho de Teuchitlán fueron trasladados y entregados a sus familiares en la región de la Montaña de Guerrero.

Sin embargo, el trámite y el traslado se habrían hecho en sigilo por parte de las autoridades.

Antúnez Flores declaró ayer que busca información del caso y que está solicitando la ficha de búsqueda a las instituciones.

La activista busca a su hijo Juan Sebastián García Antúnez, quien a los 22 años desapareció el 27 de febrero del 2011 en Chilpancingo.

El caso de los restos de la víctima que habría estado privada de la libertad en el rancho Izaguirre y que podrían haber sido trasladados a la Montaña, también es rastreado por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, según se informó ayer.

Mientras tanto, en la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), se informó que no existe información del asunto y que estos casos comúnmente se llevan varios meses debido a que se realizan las pruebas genéticas y hasta que se conocen los resultados se entregan a sus familiares.

El viernes pasado, durante una jornada de oración por las victimas de Teuchitlán en Chilpancingo, la representante del colectivo Guerrero ni uno más, Francisca Mayo Ramírez, declaró que también vio en una lista de personas que posiblemente estuvieron privadas de la libertad en ese rancho de Jalisco, uno de apellido Mayo y que terminando las diligencias de la Fiscalía de Jalisco comenzaría la búsqueda de su hijo.

Francisca Mayo busca a su hijo Jonathan Munivez Mayo desde hace 16 años cuando policías municipales se lo llevaron de la casa que rentaba en el fraccionamiento Villas Magisteriales, al sur de Chilpancingo.

Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Jesús Eduardo Guerrero