
Acapulco, Guerrero, 10 de octubre de 2020. Aunque sigue el semáforo epidemiológico en color naranja, en las playas se ve menos vigilancia para verificar la colocación de sombrillas, mientras que los prestadores de servicios turísticos intentan mantener puesto su cubrebocas, los bañistas son los que menos siguen esta recomendación.
Este viernes, la ocupación en Acapulco fue de 21.2 por ciento, de acuerdo con el registro de la Secretaría de Turismo (Sectur) estatal.
Este día, tres jóvenes bailaban en la arena mientras otra más grababa con el teléfono la coreografía. Ninguno de las cinco personas que estaban sentadas en sillas, debajo de la sombrilla que rentaron en playa Papagayo, usaban cubrebocas; descansaban frente al mar, con la distancia establecida entre personas por las autoridades para la colocación entre el mobiliario de playa.
Las bañistas estaban en la playa no usaban cubrebocas, tampoco los prestadores de servicios, la mayoría del tiempo; se acuerdan de colocárselo cuando se acercan a un posible cliente, pero mientras están conversando entre ellos, no todos lo usan.
Una pareja se levantaba de las sillas que ocupaban, ella se puso el cubrebocas, él no y se encaminaban a uno de los restaurantes, siguiendo a uno de los meseros para ver la carta. Preguntaron el tamaño de los filetes y regresan a su sombrilla, para compartir la información con el resto de sus acompañantes.
Dos vendedoras de ropa de playa se quitaban el cubrebocas para descansar al sentarse en las sillas colocadas, que están en renta; mientras platicaban entre ellas, no mantuvieron la distancia recomendada. Frente a ellas pasaban otros comerciantes, vendedores de quesadillas, que traían el producto a la intemperie, como también los que venden camarones en vara.
Los propios prestadores de servicios comentaron que es menos frecuente el paso de policías, “estamos respetando la distancia, y la recomendación que nos han dado”, aunque sigue habiendo recorridos para verificar que se cumplan las medidas sanitarias.
El movimiento en la playa fue constante, vendedores iban de un lado a otro caminando en la arena, ofreciendo sus productos, acercándose a los bañistas para ofrecer los artículos que pocos visitantes adquieren.
Debido al porcentaje de ocupación se vieron pocos bañistas en las playas, la zona con mayor ocupación hotelera fue la Dorada, con el 25.5 por ciento; en la entrada de hoteles al mediodía, se vio la llegada y salida de turistas, la mayoría de ellos sin cubrebocas.
Un grupo de jóvenes bajaba del vehículo en el que llevaron cervezas, estaban acomodando sus pertenencias para el regreso a Ciudad de México, después de pasar unos días en Acapulco. Comentaron que viajaron a Acapulco para distraerse después de estar meses en confinamiento, lo hicieron entre semana, pensando que encontrarían menos personas en el puerto.
Texto: Mariana Labastida / Foto: Carlos Alberto Carbajal


