
Análisis del Segundo Informe Presidencial
El Sur / Ciudad de México, 5 de septiembre de 2020. El panorama laboral es fuente de preocupación para buena parte de la población mexicana que, debido a los estragos por la pandemia de covid-19, ha visto menguarse ingresos y oportunidades laborales. No obstante, en su Segundo Informe de Gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que “ya pasó lo peor” de la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria y que prueba de la reactivación serían los 93 mil nuevos empleos que, informó, se crearon durante el pasado agosto.
“Tenemos que entender que esta generación de empleos se da por la inercia de la reapertura de las actividades económicas. Ahora necesitamos regresar rápidamente a los niveles que teníamos antes, sin esperar de dos a cuatro años como enseñan algunas proyecciones de recuperación económica”, precisa Ana Bertha Gutiérrez, coordinadora e investigadora del observatorio económico México, ¿Cómo Vamos?
Entrevistada por El Sur, añade que desde el cierre de febrero hasta al cierre de julio de este año, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha registrado un millón 117 mil 584 empleos formales perdidos. De este total, los 93 mil empleos creados en agosto representarían únicamente 8.3 por ciento; faltaría por recuperar el 92 por ciento restante.
El registro del IMSS es menor al del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que contabiliza también a los trabajadores del Estado, a los de las fuerzas armadas y de Pemex, además de los profesionistas independientes.
“El presidente casi siempre usa cifras del IMSS porque son las más adelantadas: se sacan 12 días después del cierre de cada mes. Cuando menciona que se han perdido más de un millón de empleos es cierto, pero esta cifra corresponde solamente al registro del IMSS”, apunta la economista.
Gutiérrez indica que los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de julio 2020, realizada por el Inegi, ofrecen una visón más amplia: del cierre de marzo al cierre de julio pasados se perdieron casi 5 millones 974 mil 838 empleos tanto en el sector formal como informal.
“Obviamente esto suena mucho más grave que decir que perdimos un millón de empleos –continúa la investigadora–. También hay un beneficio en usar sólo las cifras del IMSS porque enseñan una situación menos grave de lo que es”.
Por lo que concierne la variable de género en el empleo para el primer trimestre de 2020, Gutiérrez comparte datos que alarman: de acuerdo con la ENOE, en julio el empleo en los hombres cayó alrededor de 1.5 por ciento, mientras que en las mujeres la reducción fue de 10.3 por ciento; de modo que la recuperación se estaría dando principalmente en trabajos que ocupan hombres.
Si se analiza el desempleo encubierto –que incluye a aquellas personas que no son parte de la Población Económicamente Activa (PEA), pero están disponibles para trabajar y no buscan trabajo por desaliento o porque creen que no existen opciones laborales viables– las cifras reflejan una situación similar: hay 25 por ciento de desocupación encubierta en mujeres frente a un 13 por ciento en hombres.
“Desde el principio el gobierno no le puso importancia a programas como las guardería públicas para mujeres trabajadoras. Tampoco hubo esfuerzos para lidiar con los problemas que surgieron a raíz de la crisis, por ejemplo los niños que ahora estudian desde casa”, lamenta Gutiérrez y sugiere la instauración de un equipo de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social que busque atender este problema de manera urgente.
El T-MEC podría favorecer la libertad sindical
En su discurso del 1 septiembre, el jefe del Ejecutivo federal manifestó que en estos momentos de crisis la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) significará más actividades productivas, más empleos y más bienestar.
“Creerle ahora a López Obrador es difícil”, dice Héctor de la Cueva, coordinador del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS).
Y va más allá: “Hoy escuchamos casi las mismas promesas de mejoras económicas que hacía Carlos Salinas de Gortari en 1992, cuando estaba negociando el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá: luego de más de 26 años, esas promesas se convirtieron exactamente en lo contrario”.
Para De la Cueva, si en el marco de la actual crisis económica el T-MEC podría asegurar una cierta estabilidad económica inmediata, no pasará a ser la “panacea económica” que en el largo plazo generaría ni desarrollo económico, ni empleos más decentes y equitativos entre los tres países.
Sin embargo, el experto en temas sindicales reconoce en entrevista con El Sur que el acuerdo comercial podría generar un avance en la democratización del mundo del trabajo.
“Quizá la única parte positiva del T-MEC es el capítulo 23 laboral que se introdujo sobre todo bajo presión de los sindicatos de Estados Unidos y Canadá. Lo que hace es presionar para que haya una mayor vigencia de libertad sindical y contratación colectiva auténtica”.
Este capítulo laboral no sólo recoge varios de los principios contenidos en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sino que representó un empuje considerable a la realización de la última reforma laboral que se hizo en México.
“Tiene un anexo que es todavía más puntilloso. No sólo establece los derechos que deben ser respetados, sino que ataca el principal problema del país: la aplicación de las leyes. Para ello hay acuerdos bilaterales, y en el caso del acuerdo México-Estados Unidos hay personal que va a actuar en el terreno para verificar que, especialmente en las compañías transnacionales, se esté respetando la libertad sindical y la contratación colectiva”.
La incorporación de estos mecanismos previstos por el T-MEC, a los cuales se debe agregar la creación de paneles internacionales de controversia laboral conformados por expertos y sindicalistas de los tres países, daría paso a ventajas en el marco laboral. Pero, advierte el especialista, la reforma laboral “está lejos de hacerse realidad”.
“Lo peor de todo es que el actual gobierno está entendiéndose nuevamente con las viejas cúpulas corporativas mafiosas y corruptas. La iniciativa de reforma y pensiones la cocinó con el Consejo Coordinador Empresarial y con la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Y a la par está atacando los pocos sindicatos auténticos que hay, como el Sindicato Mexicano de Electricistas”
Texto: Caterina Morbiato / Foto: Jesús Eduardo Guerrero-Archivo


