1 octubre,2025 4:40 am

Hay una “impunidad crónica” que incide en la comisión de delitos en Guerrero, advierte académica de la UAG

 

Chilpancingo, Guerrero, a 1 de octubre de 2025.-  La investigadora de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Claudia Esperanza Gabriela Rangel Lozano dijo que en Guerrero hay una situación de “impunidad crónica” que incide en la comisión de delitos, entre ellos la extorsión que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) fue el delito más frecuente en 2024 en el estado.

En la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2025, elaborada por el Inegi y publicada el pasado 18 de septiembre, se indicó que en Guerrero la incidencia delictiva de extorsión presentó una tasa de 9 mil 617 delitos por cada 100 mil habitantes durante 2024, lo que significa un incremento del 49.3 por ciento con respecto a 2023, cuando se contabilizaron 6 mil 438 delitos por cada 100 mil habitantes.

La Envipe también determinó que en Guerrero la denuncia de delitos es prácticamente inexistente, pues se tiene una cifra oculta de 96.5 por ciento de delitos en los que o no se hizo denuncia o no se abrió una carpeta de investigación, mientras que el 81.2 por ciento de las personas consideran inseguro el estado.

En entrevista con El Sur a propósito de los resultados mencionados, Claudia Rangel, académica del Centro de Investigación y Posgrado en Estudios Socioterritoriales de la UAG con sede en Chilpancingo, quien se especializa en desaparición forzada, declaró que la impunidad “está arraigada tanto política como socialmente”.

“Esa impunidad estructural es la que está incidiendo en la comisión de diferentes tipos de delitos que además están articulados entre sí, el delito de la extorsión no es un delito que podamos trabajar de manera diferenciada o no vinculada a otros delitos, como la desaparición forzada, la violencia feminicida, la mal llamada trata de blancas y formas de explotación contra las niñas y jóvenes”, subrayó.

Dijo que los grupos del crimen organizado ven en la extorsión “la manera de atraer recursos para sus propias actividades ilícitas”, pero también para otras personas no vinculadas a delincuencia representa “una oportunidad de hacerse de recursos”.

Resaltó que el Estado ha cometido delitos en distintos periodos de gobierno, como la desaparición forzada y asesinatos de actores políticos, defensores de derechos humanos, activistas y estudiantes, que siguen en la impunidad.

En ese sentido consideró que las propias autoridades “están dando una señal a la sociedad, si los crímenes continúan en la impunidad, todo mundo puede robar, todo mundo puede extorsionar, todo mundo puede delinquir sin que pase absolutamente nada”.

Refirió que tal como lo demuestran las estadísticas, las investigaciones de los delitos a cargo de la Fiscalía General del Estado y de la Fiscalía General de la República “son bastante acotadas y además, también hay procesos de revictimización de las personas que sí van a denunciar”, como le ocurre a las madres buscadoras.

Para Rangel es preocupante que de acuerdo con la Envipe, los guerrerenses confíen en la Marina, la Fuerza Aérea Mexicana, el Ejército y la Guardia Nacional, debido a que “parece que la narrativa oficial se está posicionando bien en el imaginario social”.

Es decir, la gente confía en las Fuerzas Armadas a pesar de que sus agentes han cometido delitos como desaparición forzada y ejecuciones, una situación que expuso el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU.

Puntualizó que el Grupo denunció que la delincuencia organizada está coludida con los gobiernos, pero también “con las propias Fuerzas Armadas, a pesar de que la narrativa oficial dice que son altamente confiables”.

Manifestó que desde el gobierno del ex presidente Andrés Manuel López Obrador a la fecha, “se intenta decir que estas instituciones son confiables cuando no lo son” y fueron cuestionadas por instancias internacionales como la ONU y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que estuvo a cargo del caso Ayotzinapa.

No obstante, “la gente está replicando esa narrativa oficial de que son confiables o se está creyendo esa narrativa… debería de haber una revisión de lo que está pasando realmente con las Fuerzas Armadas, en muchos casos de desaparición ellos son responsables, pero se oculta esa información”.

Se desmantela el sistema de salud como parte de una necropolítica

Claudia Rangel dijo que el incremento de delitos y la impunidad demuestran que la estrategia de seguridad del gobierno federal, que se replica en los estados, “no está funcionando, eso es bien claro”.

“Lo que se está replicando, tristemente, es una necropolítica de la desechabilidad de los cuerpos, sobre todo aquellos cuerpos que no son útiles para el sistema capitalista neoliberal”, una situación que se refleja no sólo en los crímenes sino también en la deficiencia de la atención médica.

Recordó que de acuerdo con la Envipe la inseguridad y la salud son los mayores problemas en Guerrero, “el sistema de salud está siendo cuestionado por los guerrerenses porque está precarizado y finalmente está siendo desmantelado desde el gobierno federal, y también a nivel estatal”.

“La gente sabe que cuando va a los centros de salud no recibe la atención necesaria, no hay medicamentos, eso también es una expresión de la necropolítica, a la gente se le deja también morir por la falta de atención de salud pública”, abundó.

Ante este panorama llamó a la sociedad a ser “más sensible, más receptiva a lo que nos está ocurriendo, a veces hasta que no te ocurre de manera personal una extorsión o una desaparición forzada, que es muy diferente, es que actúas y te organizas en colectivos y debemos hacerlo previamente, no esperar a que nos extorsionen para organizarnos”.

Aclaró que no hay inseguridad generalizada, sino que hay sectores de la población más vulnerables, “no es lo mismo ser una mujer indígena precarizada que ser una presidenta de la República, no estamos en riesgo de la misma manera todas y todos, hay población más vulnerable y población más segura”.

Destacó la importancia de construir solidaridad, “con una pedagogía de la ternura, buscar lazos de mayor amor, mayor afectividad, para contrarrestar toda la violencia que vivimos cotidianamente y aquí no nos cansamos de ver situaciones horrorosas todos los días”.

Texto: Alina Navarrete Fernández / Foto: Jessica Torres Barrera